Ni kon todos los encantos, de esta ciudad perdida entre animales inertes al transcurso del tiempo, siluetas erosionadas por obra y arte de una fuerza divina, luz azul que domina, predomina y cuelga del cielo, como así lo hacen sus típicas casas, colgadas de historia, bañadas por el color y el frescor de las verdes aguas del río, frente a un desafiante puente de ensortijados hierros, sombra de lo que fue antaño un histórico puente romano.