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Fecha de publicación:  29/03/2012
En ocasiones... veo luces

Roger Eritja editado por Joan-Artur Torras
Roger Eritja
El Ártico europeo me fascinaba cada vez más, y después de dos viajes en 2008 y 2010 me estaba formando de él una imagen bastante completa. Nunca mejor dicho, puesto que en esos dos años quedaron en mi archivo cerca de 8.200 fotografías.

Acompañado de excelentes amigos, habíamos llegado a los 80 Norte al límite del casquete polar para encontrar los osos, y esquivado en Zodiacs los bloques de hielo que flotan entre neblinas en los frentes de los glaciares de Spitzbergen. En las playas de guijarros nos movimos entre las morsas sin despertar más que su curiosidad, y perseguimos unos zorros árticos incansables. En el bosque boreal, entre Finlandia y Rusia, esperamos pacientemente los lobos, que no se dejaron ver, y las águilas que sí lo hicieron. También fue allí donde conocimos hasta qué punto podía ser inhumano el frío extremo, llegando a fotografiar con -41,8 grados centígrados. Una temperatura que cambia todas las percepciones y las escalas habituales, pero que nuestras cámaras resistieron sin desfallecer.

Al sobrevolar las Svalbard pude incluso ver el Espectro de Brocken, acompañado de aureolas de gloria. Pero tras esos viajes me había quedado la desazón de haber perseguido sin éxito la visión de la aurora boreal. Sólo habíamos tenido una fugaz visión en una primera noche de taiga en 2010, que no se repitió en el resto del viaje.

Como es sabido, la aurora boreal se produce cuando las emisiones de plasma solar (desviadas hacia los Polos por el campo magnético terrestre) impactan con los gases de la atmosfera superior, provocando su ionización y emisión de brillo. Dicho así, puede parecer un fenómeno muy extraño, pero la cosa cambia si pensamos que es exactamente lo mismo que sucede en una lámpara doméstica de bajo consumo.
Roger Eritja

Los sueños están hechos para ser perseguidos. A mediados de 2011 nos encontramos otra vez en un bar para planificar un nuevo viaje, que esta vez sería monográfico: estábamos decididos a visitar la Green Lady en Noruega, y esta vez, hacer todo lo posible para encontrarla en casa. Para ello contábamos con nuestro amigo Alex Martín como organizador, y también con la complicidad del ciclo de actividad solar, que en este bienio 2011-2012 se halla en su máximo de 12 años.

En un viaje así el problema principal es el peso que te permite transportar la compañía aérea. En el invierno ártico no se puede bromear con el equipo de protección térmica, que es voluminoso y que se suma al material fotográfico. Por ello intentamos evitar las compañías Low Cost porque habríamos tenido problemas con el equipaje con toda seguridad.

La subida con 42 kg de equipaje desde España hasta Tromsø (si lo entendí bien, hay que pronunciar Trumse) es algo penosa al implicar dos vuelos como mínimo, que suelen ser tres o cuatro si no se encuentran buenas combinaciones. En nuestro caso esto se complicó por una escala técnica adicional, y por el mal tiempo generalizado en la costa noruega.

La persecución de las auroras implica tener en cuenta varios factores. La temporada adecuada se extiende aproximadamente entre los meses de noviembre a marzo, encontrándose el paisaje más cargado de nieve en la parte final de ese período. Este fue el que elegimos porque el paisaje estaría más fotogénico, aunque implicaba también riesgo de meteorología desfavorable. Las auroras se producen a un mínimo de 100 kilómetros en altura y por tanto no dependen del tiempo atmosférico, pero éste va a condicionar su observación y es muy variable. No fue infrecuente recibir intensas nevadas para abrirse el cielo totalmente en pocos minutos.
Roger Eritja
Hay que consultar también la fase de nuestro satélite para evaluar la luz de que dispondremos. Si no hay Luna se verán mejor las estrellas, pero si la hay, el suelo nevado recibirá una iluminación preciosa. Las luces parásitas son otro factor a considerar porque ni siquiera los fiordos más remotos se salvan de la contaminación lumínica, y es muy difícil encontrar un encuadre que excluya absolutamente todas las casas o pueblos. Por todo ello es muy recomendable contar con la ayuda de un guía, que conocerá bien la climatología local a lo largo del día y el lugar, así como las mejores localizaciones fotográficas.

Como era de temer, se produjeron fuertes nevadas en los fiordos durante la mayor parte de nuestra estancia en Marzo de 2012 lo que llevó a nuestros guías a adentrarnos en la península escandinava, llegando hasta las fronteras de Finlandia y Suecia. Aunque las observamos a placer en el interior, no pudimos realizar muchas fotos con su reflejo sobre el agua del mar. ¡Una buena excusa para volver!
Roger Eritja

En el aspecto fotográfico hay que decir que las auroras añaden dificultades muy particulares a las habituales de la fotografía nocturna y astronómica.
Si las exposiciones de más de 30 segundos ya revelan las estrellas como trazos y no como puntos, el problema se agudiza con las auroras porque pueden moverse mucho más rápidamente. Por ello, normalmente las veremos en imagen bastante más difusas de lo que fueron en realidad. En mi caso, contaba con un material excepcional: una Nikon D3s sobre la que monté un AFS 14-24mm f/2,8G ED, con los que se realizaron todas las fotos de este reportaje, normalmente a plena apertura, ISO 5.000 y unos 5 segundos de exposición.

Un segundo cuerpo D300 con un 10,5mm f/2,8G ED permitía tomar vistas de 180 grados de amplitud diagonal del campo celeste, y dado el mayor ángulo de visión, podía utilizar exposiciones de unos 20 segundos a ISO 1.250 sin que se observara realmente un gran desplazamiento de las estrellas. En todos los casos, correspondía realizar el enfoque sobre estrellas o puntos de luz domésticos en la lejanía utilizando la función Live View, puesto que como es sabido la graduación para el infinito que viene marcado en las ópticas no es el real.

En todo sueño tiene que haber duendes. No faltaron en éste, ya que la magia nórdica no se limita al cielo sino que se extiende al subsuelo. Nuestros anfitriones Vidar y Silvia nos pusieron al día de cómo tratar con la mitología escandinava. Los Trolls por ejemplo, son más bien rurales y van a su bola, pero no es este el caso del Fjosnisse, otro tipo enano que está ligado a la casa, teniendo cada una el suyo. Normalmente son benéficos, pero pueden tener un humor delicado. Cuando se enfadaba, el nuestro nos cambiaba de sitio los trípodes durante la noche. Lo calmamos llenando la nevera de latas de cerveza, que iban desapareciendo como por arte de magia. Igualmente tuvimos que contrarrestar la acción de las Huldras, seres más bien femeninos ligados al bosque, que se manifestaban alterándonos continuamente el ajuste de enfoque al infinito de las ópticas, hasta el punto que hubo que aplicarles cinta adhesiva.
Roger Eritja
Al quedar disponible el horario diurno y no hallarnos totalmente exhaustos, complementamos la actividad nocturna con fotografía de paisaje y algo de fauna como por ejemplo linces, renos, glotones, zorros y lobos, pero esa es otra historia.

En total y tras los primeros filtrados, me quedé con casi dos mil imágenes en una semana, de las cuales la tercera parte eran auroras aprovechables. Al procesar éstas, apareció la última dificultad: el balance de blancos es un concepto que tiene mucho que ver con la luz diurna y la adaptación al color de la luz por parte del ojo humano, no tanto con fotografía nocturna hecha con luz de ionización. Venía a ser como fotografiar con un tubo fluorescente de millones de kilómetros cuadrados dando luz allí arriba.

Nuestra capacidad visual es inferior a la capacidad de la cámara para detectar la tonalidad verde y magenta de la aurora, la cual era la fuente principal de iluminación al no haber Luna; y encima, nuestros ojos se acostumbran a la tonalidad de la luz y veíamos casi en blanco, pero las cámaras no. ¿Qué hacíamos? ¿Había que aceptar una nieve verde? ¿Hacíamos un balance de blancos en post proceso sobre la nieve y asumíamos el resultado, con auroras blancas francamente extrañas? ¿Utilizábamos el balance de blancos “fluorescente” de la misma cámara? Como compromiso más realista, optamos por dejar las cosas a medio camino, disparando sobre los 4.200K y potenciando ligeramente en post procesado el eje magenta, para mostrar el ambiente de la forma más parecida posible a la experiencia que vivimos allí.
Roger Eritja
Pudimos cumplir el antiguo sueño de ver las auroras boreales y -a diferencia de otros sueños- éste también lo pudimos fotografiar. Pero la toma de una imagen no lo es todo, por muy profesional que uno sea. En algunas ocasiones en que la aurora se ofreció en todo su esplendor dejamos de fotografiar, nos tumbamos en la nieve para maravillarnos en voz alta de una impresionante experiencia natural que no puede compararse a nada, y cuya descripción no le puede hacer justicia.

Nuestro agradecimiento más profundo a nuestros encantadores anfitriones Silvia y Vidar, así como para nuestros guías: Vidar mismo, y Kjetil.
Comentarios
Sergio Molina
28/02/2013
Yo que acabo de experimentarlas la semana pasada con mi D300,quisiera volver nada más ver tus imágenes y leer tu comentarios. Muy logradas y de gran belleza.Felicidades.
Gisela
02/11/2012
precioso
Marianela
02/10/2012
La verdad excelente el relato y ni hablar de las imágenes. Por un momento sentí que estaba allí. Gracias por compartir todo esto con los que (todavía) no tenemos la posibilidad de vivirlo.
ana anika
18/07/2012
preciosas imagenes,parece captar algo que esta fuera del alcance humano,fantastico trabajo!
William Arboleda Tamayo
13/07/2012
Estoy convencido que este tipo de imágenes no las logra sino un hombre con un desarrollo Interior y Espiritual elevado, a parte de lo profesional que es. Se interpreta en cada fotografía señales muy interesantes. De todas formas, mis felicitaciones de corazón por darnos a conocer este maravilloso trabajo.
Kico Moncada
20/04/2012
Me gusta tu experiencia y como la cuentas.... tal vel algun día mi sueño (uno de mis sueños que no se han hecho realizad aun) tambien se haga realidad... Un saludo, Kico
David Buitrago
19/04/2012
Maravilloso!! Es un ejemplo de persistencia ante la búsqueda de un sueño!
Patricia
16/04/2012
Un precioso sueño plasmado en fotos
Sebastian
14/04/2012
Excelnte articulo
tian
13/04/2012
Excelente reportaje! Y muy didáctico, por cierto. Justamente estoy planeando un viaje a Islandia donde espero tener la suerte de toparme con alguna dama verde. Lo unico que apena es ver las fotos tan pequeñas que no se aprecia la calidad de las mismas. ¿No las tienes colgadas en mayor resolución? Gracias y felicitaciones por el éxito del viaje
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