Y aquí estamos de vuelta, esta vez casi a 15.000km de distancia de la última publicación, nos encontramos en Sydney, la ciudad más grande de Australia.
Sydney, ¡que ciudad!
Por un lado el centro, una auténtica locura, movimiento constante, cientos de coches, cientos de peatones, el metro, el monorraíl...
¿El otro lado?
Su magnífica bahía, un contraste rompedor, pura tranquilidad decorada por la espectacular 'Opera House', nombrada por la Unesco patrimonio de la humanidad en 2004.
Como podéis ver en una de las fotografías, su belleza va mas allá de su perfil, sus conchas están cubiertas por miles de pequeñas piezas de porcelana que la hace todavía más especial.
Y al caer la noche dándole la espalda al anfiteatro, podemos disfrutar de la iluminación de los rascacielos más próximos al muelle.
La mejor vista de la bahía se consigue desde el 'Harbour Bridge', un imponente puente que te lleva a la otra orilla, donde se encuentran las zonas residenciales y un pequeño pero genial parque de atracciones.
Como vemos es uno de los mejores sitios para disfrutar del atardecer con la ciudad de fondo.
Y que sería de Sydney y de Australia sin su fauna, sus icónicos koalas, o sus aves (que los habitantes ven normales) pero que nosotros solo veríamos en zoológicos, pueblan los grandes parques públicos y el jardín botánico de la ciudad.
Y hasta aquí Sydney, una ciudad genial para visitar, una ciudad 'nueva', ya que casi todos sus rascacielos se acabaron en los años 80, pero con una historia colonial que le da un 'toque' especial en algunos barrios, como 'The Rocks', el barrio desde donde surgió Sydney, y aunque hay momentos que recuerda demasiado a Inglaterra, su mezcla de culturas la hace muy especial.