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Aplicamos el Tercer Grado a Jesús Blasco de Avellaneda

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Jesús Blasco Jesús Blasco
Afincado en la frontera sur de Europa, Jesús Blasco de Avellaneda (Melilla, 1981) es fotoperiodista, reportero, camarógrafo, fixer y productor freelance. Destacan sus trabajos sobre inmigración, refugiados, frontera, contrabando, tráfico de drogas y yihadismo. Colaborador habitual de la Agencia Reuters y El Mundo, ha publicado en los principales medios de comunicación a nivel mundial, como The Guardian o The New York Times. Ha trabajando habitualmente para la BBC, la ARD y Mediaset, llegando a ser galardonado uno de sus documentales en la Berlinale. En 2013 obtuvo el Premio Nacional ‘Derechos Humanos’ de Periodismo y desde entonces no ha dejado de cosechar distinciones. Una foto suya fue elegida ‘Imagen del año 2014’ por el diario El Mundo y otra obtuvo el tercer puesto en la lista de ‘Mejores Fotos de las noticias del año 2014’, según la Cadena SER. Ha ganado el Certamen Signo Editores de Fotografía; ha sido Tercer Premio Nacional de Fotoperiodismo 2015; dos veces finalista del Premio José Couso de Libertad de Prensa; finalista de los Premios Enfoque de Periodismo en 2016 y distinguido por ACNUR por su implicación en temas de asilo.


¿Cuánto tiempo hace que se dedica a la fotografía como profesión?

Comencé a hacer fotos para un periódico local de Melilla, el ‘Melilla Hoy’, en el año 1997, en el verano que acababa la secundaria y entraba en el bachillerato, tendría 15 ó 16 años y hacía fotos con la Olympus OM-1 de mi padre. Pero la vida me fue llevando por otros derroteros y aunque nunca me desligué del todo profesionalmente de la fotografía, me concentré más en el diseño gráfico primero, la pintura y la escritura después, luego en la televisión y finalmente en la investigación y la docencia. Volví a centrarme en la prensa escrita y en el fotoperiodismo a principios del año 2011 y a día de hoy es la faceta que más alegrías me reporta y que centraliza la mayor parte de mi trabajo.

¿De dónde viene su vocación?

Pues confluyen muchas y diversas circunstancias. Pero, la principal creo que es que mis padres son personas muy creativas: mi madre más centrada en el mundo de la música y el teatro, y mi padre en el de la pintura y la fotografía. Yo he heredado esas inquietudes. Siempre he sido muy creativo y he tocado todas las ramas artísticas, comunicativas y expresivas que existen. Finalmente, me centré en el periodismo y en la fotografía como medios de comunicación y de expresión porque me llenaban más.

¿Cuál es el género fotográfico al que más se ha dedicado?

El fotoperiodismo, sin duda. Mi fotografía no se entiende sin el periodismo. He hecho fotografía documental, de calle, de naturaleza e incluso ‘bodas, bautizos y comuniones’, pero me considero fotoperiodista y mi enfoque profesional va encaminado hacia este género.

¿Cuáles considera que son sus referencias fotográficas? ¿Quién o qué ha inspirado su forma de ver la fotografía?

No soy yo de tener muchas referencias ni referentes. Soy bastante autodidacta. Me inspiran las personas, los acontecimientos. Todo aquello que vivo y que queda delante de mi objetivo me inspira y me va definiendo como fotoperiodista. Pero no podría señalar a alguien en concreto, ni referirme a una foto determinada que me sirva de guía. Sí que hay películas que, en momentos de mi vida en los que dudaba si seguir por este camino, han sido un soplo de aire fresco; como por ejemplo ‘Las flores de Harrison’, de Élie Chouraqui.

¿Recuerda su primera foto profesional?

En un medio local, creo que fue un reportaje sobre unas inundaciones en Melilla en 1997. En un medio nacional, creo que fue la foto de Mustafa Aberchan, el primer alcalde-presidente musulmán en España, subido al balcón del Palacio de la Asamblea, celebrando su investidura, corría el año 1999.

¿Recuerda cuánto le pagaron por ella?

Por las fotos publicadas a nivel local, creo que fueron entre 300 y 400 pesetas por foto. Y la publicada a nivel nacional todavía estoy esperando que me la paguen jejeje y eso que fue portada en un medio muy importante.

¿Cuál es su óptica favorita?

Quiero mucho y, por trabajo, utilizo muchísimo el 24-70mm f2.8, pero, aunque las utilizo menos, me encantan las fijas 35mm f1.8 y 50mm f1.8. La óptica fija con tanta luminosidad es un lujo que te permite gozar de mayores matices y te obliga a acercarte a lo fotografiado y a ser más dinámico.

¿Qué foto le gustaría hacer que todavía no haya conseguido?

Eso es una lucha entre mi doctor Jekyll más humano y mi Hyde más loco del periodismo. El segundo quiere algo impactante, de primera línea, que sea portada en todo el mundo y que conmueva a millones de personas. Al primero le gustaría fotografiar cómo caen las vallas, los muros, las fronteras; como se firma la paz mundial y se acaba con la violencia y la violación de derechos en todo el planeta, sin importarle siquiera si algún día se llegan a publicar esas fotos.

¿Cuánto tiempo dedica a la edición y organización de sus fotografías?

Mi máxima es pasar mucho tiempo buscando hacer una buena foto para no tener que dedicar apenas unos segundos a editarla. En eso soy muy purista, creo que hay que editar poco y cuanto menos mejor. Si no luego parecen cuadros y para eso están los pintores. Pero sí es cierto que la organización es importantísima y yo soy un poco desastre para eso. Le dedico mucho menos tiempo y esfuerzo a la organización del que debería.

¿Qué destacaría con orgullo del mundo de la fotografía?

Que es muy sacrificado, que es inagotable y enriquecedor. Que es imprescindible e importantísimo para recordar, para no olvidar, para resolver crímenes, para gozar del arte y la cultura, para mostrar la realidad, para publicitarse, para comunicar. La fotografía es magia, es luz, es una ventana a la imaginación y a los sueños, es el recuerdo y la ensoñación; y a la vez es cronista y adalid de la verdad, de los acontecimientos y del momento presentes.

¿Qué le gustaría eliminar, si pudiese?

La competitividad, a veces insana, entre los profesionales de la fotografía. Los altos precios de los buenos equipos fotográficos. La precariedad laboral del fotoperiodista.

¿Cuánto esfuerzo dedica a su presencia profesional en Internet?

Ninguno. Es una tarea pendiente. Gracias a Dios hasta ahora he tenido bastante trabajo, me ha ido bien y no he necesitado de esta vía. Mis fotos se publican, se distribuyen, me hacen entrevistas, tengo presencia en las redes… Pero es cierto que es importante tener un espacio, mostrar tu trabajo de forma personal, y eso lo he descuidado bastante hasta ahora. Pero pronto va a haber sorpresas…

¿Cuánto tiempo dedica a las redes sociales profesionalmente?

Pues igual que a mi presencia en internet. La única red social en la que estoy es Linkedin. Aunque cada vez más resultan unas herramientas de trabajo cruciales para el fotoperiodista tanto Facebook como Twitter; no tanto para mostrar tu trabajo como para hacerte notar y para recabar información. Digo lo mismo que antes: Va a haber sorpresas en breve y vamos a dar mucha caña.

¿Qué tres libros de fotografía nos recomienda?

Aquí voy a ser un poco interesado jejeje. Por supuesto y en primer lugar ‘Fotoperiodismo 3.0’ de Estela Alcaide, porque se lo ha currado mucho, porque es un libro muy trabajado, centrado en el fotoperiodismo español actual y que ha salido adelante gracias al esfuerzo de muchos fotoperiodistas, entre los que me incluyo, y gracias al crowdfunding y la generosidad de muchas almas caritativas.
En segundo lugar, el libro ‘Foto Nikon 2015’, que no he visto aún, pero en el que se muestra lo mejor de la fotografía Nikon profesional en España y en el que tengo la suerte de que también se me incluye y salen algunas de mis fotografías.
Y, por último, aunque no por ello menos importante, casi cualquiera de la serie Photobolsillo de La Fábrica Editorial, porque son amenos, interesantes y están publicados bajo la dirección del gran Chema Conesa, que es como llevar un sello de calidad o de denominación de origen.

Nos puede decir, qué exposición fotográfica de las que ha visto más le ha impactado…

Pues, sorprendentemente, la que más me ha impactado últimamente ha sido una de retratos realizada por inmigrantes internos del Centro de estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla. A veces la sencillez, las buenas ideas y las fotos hechas con el corazón superan a gente con grandes equipos, grandes cualidades y horas de edición.

Por favor, explíquenos alguna anécdota curiosa que le haya ocurrido realizando alguno de sus trabajos.

Pues una cosa que me pasa mucho es que me pongo a hacer fotos y me olvido de todo lo demás… pero en especial de la bolsa. Y ya me ha pasado que me la he dejado en algún sitio olvidada. En Israel, haciendo fotos al Papa en el año 2000, me dejé la mochila con todo el equipo en el escenario y claro, la que se pudo haber liado con los de seguridad. Se la llevaron y cuando fui a por ella no estaba. Pensé que la había perdido, que me la habían robado. Lo denuncié e increíblemente un mes más tarde me la enviaron a mi casa, en Melilla, con una nota de disculpa y no faltaba nada.
La última anécdota reseñable, me ha pasado hace poco en Idomeni, en Grecia, dos días antes del desalojo de los campamentos de refugiados. Estaba pegado a la valla que separa Grecia de Macedonia haciendo las fotos a una performance del artista español Pedro Alba cuando los militares macedonios comenzaron a dispararnos. No sabemos si fueron detonaciones, bolas de goma, balas, el caso es que temimos por nuestras vidas. Tanto es así que la policía griega, que estaba a unos 500 metros vino corriendo a ver qué pasaba y se lió una buena. No sé si estábamos peor por haber causado un conflicto internacional o por haber visto pasar nuestras vidas ante nuestros ojos como en las pelis…

¿Hacia dónde cree que camina la fotografía?

La fotografía está es su mayor apogeo; la era digital ha hecho llegar la fotografía a todos y hacerla imprescindible para todos: nadie se imagina un teléfono sin cámara de fotos o el momento más absurdo sin un recuerdo fotográfico. Pero el fotoperiodismo, que es lo que a mí me afecta, está en un momento duro y comprometido. Cada vez hay más aficionados con mejores equipos que los profesionales y a los profesionales cada vez se nos respeta menos, se nos protege menos y se nos paga peor. Creo que estamos en un momento de transición, en un momento de revolución tecnológica y en un momento de reordenación del sector. Además, la crisis ha servido de excusa para abaratar, para despedir y para que licenciados con años de experiencia estemos machacados 24 horas para, en muchos casos, no llegar ni a mileuristas. Si luchamos por lo nuestro, si nos apoyamos y defendemos todo el sector, si damos la mayor calidad posible, si nos reinventamos y nos diversificamos, si conseguimos que se nos respete y se nos trate como los garantes de la verdad y del estado de derecho que somos, puede que el camino del fotoperiodismo siga su curso. De lo contrario, los cambios no sé hacia dónde nos llevarán pero a mejor seguro que no y peor de lo que estamos ahora es difícil estar.



Muchas gracias!

Kazan Kazan
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