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Nikon D850, ese oscuro objeto de deseo
José Gegúndez ha sido de los primeros en probar la nueva Nikon D850 en situaciones de trabajo reales.

Descubre que piensa de ella tras unos días con ella.
Primer contacto

11

Oct2017
 
 
Lunes por la mañana, Finicon, Madrid, es el destino de la cámara que Nikon España me está enviando para que pruebe durante las próximas 3 semanas.

La recojo y después, en casa, abro la caja y ahí está: la nueva y flamante Nikon D850.

Una gran ventaja de las Nikon de este segmento son las baterías. Usa las mismas que mi D800 —ya no es mía— o mi D500: la EN-EL15, perfecto, no tengo que esperar a cargar la batería para poder usar la D850.

Pongo la tarjeta.

Por suerte, Nikon ha pensado en la velocidad de escritura y lectura de las XQD para alimentar la cámara —las mismas que las de mi D4 o D500; la D5 también la lleva, pero no la tengo... todavía—.

Además incluye una ranura SD, de modo que puedo aprovechar las que tengo.

Empiezo a configurar los menús, muy parecidos a los de mis cámaras, aunque con algún detalle nuevo, ya explicaré cuales.

Cámara configurada, ajustes hechos, objetivos probados —va con todos sin problema—, toca meterla en la bolsa, coger la moto y dirigirme a un photocall con Antonio Banderas, ahí voy a empezar a usarla.

La cámara se sujeta bien en las manos, no es demasiado grande ni voluminosa, un poco más que la D500 pero similar a la D800, eso sí, sin flash-up en cámara, ¡por fin!. En la D800 lo llevaba cerrado con cinta para que no me diera un disgusto al pulsar el botón que lo levanta.

Muy cómoda, 915 g de peso sin baterías ni tarjetas, ligera en comparación con la D4 —1180 g, también sin baterías ni tarjetas, que se convierten 1380 g con una XQD y una batería—.

Una vez en el photocall, dos cámaras a los hombros: la D850 con el AF-S Nikkor 24-70 1:2.8 y en la D4 el AF-S Nikkor 70-200 2.8 VRII.

Mediciones de luz, ajustes, y listos para empezar.

En la D4 a no ser que tenga que transmitir siempre utilizo RAW —Raw comprimido sin perdida de 14 bits—; en la D850, aunque Adobe ya ha sacado su plug-in para el Camera Raw, a mi no me gusta y prefiero disparar en JPG y ajustar después con el Capture One de Phase One. En la XQD disparo en RAW mientras que en la SD configuro JPG para poder trabajar.

Llegar a casa, descargar la tarjeta y empezar a ver el resultado: todavía no va fina, tengo que hacer algún ajuste en la cámara, pero pinta bien, 1600 ISO, 1/250 f/4 con el 24-70 mm.

El martes toca madrugar y coger el coche tempranito para ir a Cuenca, sí Cuenca, vamos allá, SS.MM. los Reyes entregan las medallas de Bellas Artes, Catedral de Cuenca.

La luz es escasa y el tiro es bastante largo; el 80-400 montado en la cámara se hace corto, pero es lo máximo que tengo, así que allá vamos.

JPG L y RAW L, cada formato en una tarjeta, la luz es pobre, así que se antoja subir ISO.

¡Vamos a dar caña a la D850! ISO 3200, 1/250 f/5.6... se porta muy bien, muy poquito ruido, similar al de la D4 o incluso algo inferior, si, ya sé que la D4 tiene 5 años y deberían haberlo mejorado, pero como digo, es similar, y estamos ante un sensor de 45 millones de pixeles, así que cuando procesemos y reduzcamos tamaño para enviar, será casi perfecto.

Los tonos, los colores, también han mejorado considerablemente. Todavía están un poco blanditas de foco las fotos, pero todo mejorará con la experiencia de uso y los ajustes correspondientes.
Miércoles fútbol. Primer partido de Champions League del Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Allá vamos.

¡Sorpresa en el césped! Phase One manda un mail, han actualizado el Capture One, perfecto, ya no hace falta tirar en JPG, voy a hacer el partido con la D850 y en RAW, a ver que tal se porta.

Pita el árbitro y allá voy: ráfagas de 7 fps y todo se lo traga la cámara, en principio en RAW M (RAW comprimido a 12 bits, 6192 x 5128 px).

No se pierde una foto, ráfaga rápida, hay que probarla con el grip y sus 9 fps, será una bestia. Ruido casi invisible a 3200 ISO, 1/1000 f/4, va bien la cosa, aunque después de tres días con la cámara, todavía tengo que seguir poniéndola a punto como si de un F1 se tratara, todo va mejorando con el uso y la experiencia, es una cámara que necesita un cierto tiempo de ajustes de testeos con los objetivos, pero me está gustando mucho.
Después de tres días a tope con la cámara empiezo a ver cosas importantes, cosas que ya me imaginaba de antemano, pero que se materializan con ella en la mano: es necesario disponer de tarjetas rápidas, yo tengo XQD de Lexar de 1400x, unos 210 megas por segundo y 64 GB de capacidad.

Cada RAW L comprimido sin pérdidas de 14 bits, son unos 60 megas, el M, es casi la mitad, también depende del ISO, etc., pero unos 28 a 30 megas.

Una vez las fotos están en la tarjeta, lo mejor es descargarlas lo más rápido posible, o editar desde la tarjeta, yo utilizo Photomechanic de Camerabits para hacerlo y lectores USB 3.1 (USB C) en el portátil y USB 3.0 en el iMac.

Es necesario para trabajar con agilidad.

En un evento como el fútbol, que requiere de constantes descargas de cientos de fotos en directo, cuanto más rápido mejor.

Necesitaremos también, para almacenar todas estas fotos, discos duros rápidos y de gran capacidad —3 TB son, aproximadamente, unos 100 euros o menos—, y empezaremos a llenarlos de una forma muy rápida.

Tocan los Reyes en Salamanca, más fútbol, Real Madrid y Betis y volamos a Tenerife con la Reina.

La cámara responde muy bien a todo lo que le estoy pidiendo, es una gran sustituta de la D800 o D810, las mejora en todos los sentidos: desde el cuerpo hasta la calidad final de la imagen, y en el tamaño de archivos, claro.

21 de septiembre, equipo empacado y maleta hecha. Me voy a la 65ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastian.
10 días con miles de fotos, de situaciones diferentes, desde posados a  las 10 de la mañana en la playa de Zurriola, alfombras rojas en el Victoria Eugenia al anochecer, photocalles en el interior del Palacio Kursaal o posados en el Maria Cristina.

Para ello llevo además de la D850, la D4 y la D500, varios objetivos,
AF-S Nikkor 14-24 mm 1:2.8, AF-S Nikkor 35 mm 1:1.4, AF-S Nikkor 50 mm 1:1.4, AF-S Nikkor 24-70 mm 2.8, AF-S Nikkor 70-200 mm VRII 2.8, AF-S Nikkor 80-400 mm VRII —todos los he usado durante el festival—.

Excepto en los posados a Emma Suarez, Barbara Lennie o John Malkovich en los que uso la D850 con el 50 mm, en el resto de las situaciones siempre llevo dos cámaras: la D850 y la D4 o la D850 y la D500, o la D4 y la D500 dependiendo de las situaciones.
Para empezar bien el festival, me conceden un posado con Emma Suárez, como en estas ocasiones, poco tiempo para hacerlo: unos 3-4 minutos, pero como la gran actriz que es, Emma se presta a lo que le pido. Llevo a un colega para que me ayude con el flash y ser más ágil en el posado y poder hacer más fotos.

Monto el SB-5000 en una ventana Softbox y con un pie a modo de pértiga, flash casi picado y luz desde arriba. Emma nos presta sus miradas, sus sonrisas en la terraza.

Cambiamos de set y nos vamos a la escalera principal del Hotel, ¡cielos! el flash dispara pero la cámara no capta el flash. Los empleados del hotel me increpan que no he pedido permiso, que allí no puedo trabajar, les digo que la próxima no pasará. 3-4 fotos y me voy a otro salón donde si puedo.

Subo el ISO de 100 que tenía en la terraza a 1600 para captar más ambiente y el flash que por alguna razón está fallando, me de un toque. Perfecto hemos acabado y hay varias fotos.

Una vez en el ordenador, reviso el material. Todo ha quedado bastante bien, y me sorprendo con el rango dinámico que tiene la cámara, una foto casi oscura, que se salva en postproducción sin apenas ruido.

Ahora me toca John Malkovich, una amiga con la que me encuentro en el hall, sube conmigo a la habitación 123 del María Cristina.

Allí, y durante 2 minutos, voy a poder hacer fotos a uno de los grandes, hablo con él un par de segundos para comentarle que me encanta su trabajo “
John Malkovich being other people” y que el año pasado en la misma habitación había fotografiado a Monica Bellucci, le enseño la foto y se presta; claro él no es Mónica, pero aún así posa como ella.
Ya voy conociendo la cámara, ajustes finos hechos, y empieza el festival con una de las actrices Top del momento: Alicia Vikander —la nueva Lara Croft en Tomb Raider—

Photocall a las 15:30 en Zurriola. El tiempo se alinea con nosotros y como si de un palio se tratara, el cielo se cubre dejando una luz natural muy bonita, sombras muy suaves.

El AF-S 80-400 montado sobre la D850 se porta muy bien la combinación. RAW-M, no necesito tanto archivo en esta ocasión; hay que ser lo más rápido posible. Al ratito nos esperará en la alfombra roja del Kursaal y la gala de inauguración, allí la exprimiremos bien, iluminación de tele —TVE ilumina la primera gala—, ISO 3200, 1/125 f/5.6. El 80-400 hace muy bien su labor.

Así pasan los días entre photocall, premiere, y por suerte alguna foto suelta para mi archivo y mi proyecto 'One Photo One Day'.

Prácticamente el total de este proyecto está hecho con la D800 —ya con nuevo dueño—, algunas antiguas con la D700 y con la D4.

El último día, un cliente internacional me pide fotos de Penélope Cruz en la alfombra roja. Las necesita para sus RRSS, listo. Cámara configurada con Snapbrigde en el iPhone y las fotos pasan de la cámara a la tarjeta —sólo JPG— con cierta fluidez, desde el móvil subo a mi web y el cliente se descarga lo que necesita.

Mis impresiones sobre la Nikon D850

Toca el turno de valorar la cámara, turno fácil en esta ocasión: la construcción y manejabilidad, para mi es un 9/10; me ayuda llevar 20 años con la marca.

Su calidad de imagen también es un 9/10. Seguramente se puede mejorar algún fleco pendiente en cuestión de gestión de color. Eso si, necesita buenas lentes delante, si no, la cámara da igual porque con plásticos la calidad se resentiría bastante.

Sensibilidad, como dije antes, al nivel de la D4 o quizá algo mejor, pero en un archivo 3 veces más grande.

Velocidad de disparo, buffer, etc., creo que muy, muy bueno teniendo en cuenta sus 45 millones de píxeles, en ninguno de los eventos que he cubierto me he quedado sin buffer —sólo hay que acordarse de llevar tarjetas rápidas—.

Respecto a la conectividad, me parece un acierto el disponer de WIFI y Bluetooth, aunque añadiría un par de cosas para que eso fuera perfecto: que se pudiera configurar un FTP en la cámara como se puede con el WT-5 de la D4 o el WT-6 de la D5, aunque claro: para eso está el WT-7 y el menú de IPTC que si tienen sus hermanas D4, D5 y D500.

José Gegundez

www.josegegundez.com

emai: josegegundez@gmail.com

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