Nikon D850 | Pruebas de 'campo' y 'laboratorio'
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Nikon D850 | Pruebas de 'campo' y 'laboratorio'
Con @fpmato (Federico Pérez Mato) moderador desde los inicios del foro Nikonistas y fotógrafo aficionado
Opinión

24

Oct2018
 
 
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
Una vez más, empiezo por mostrar mi agradecimiento a Nikon España y al equipo de Nikonistas, con su Administrador Toni Font a la cabeza, por haber contado con mi concurso para la realización de esta prueba y haberme permitido disponer de esta cámara durante algo más de una semana, que se me ha hecho muy corta, por cierto, como fácilmente podéis imaginar.

Primer contacto

Como invariablemente sucede con cada nuevo modelo de Nikon que cae en mis manos, la primera sensación es de familiaridad y lo que podríamos calificar como “continuidad evolutiva”, dado que las diferencias y los cambios no afectan a lo esencial ni se alejan de los rasgos característicos que identifican a esta marca.
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
En este caso, si la comparamos con su antecesora D810 y las cámaras de la generación anterior, destacan, externamente, la aparición de una pantalla táctil y orientable y la desaparición del flash escamoteable, lo que a su vez modifica el perfil externo de la misma en la zona de alojamiento del pentaprisma, que pasa a ser menos voluminoso y más chato, pese al incremento en la superficie y cobertura del visor óptico, aspecto del que hablaremos más adelante y que resulta ser el mayor de las DSLR de la marca, que yo haya probado y recuerde.

Estos cambios, sin embargo, siguen la línea ya adoptada por la marca con su hermana menor, en formato DX, la D500, cuya semejanza, en estos aspectos, resulta clara y manifiesta.
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En la práctica, la cámara se siente muy bien en la mano, con la ergonomía habitual y un excelente agarre; en mi caso, habituado a la utilización de estas cámaras con grip, me ha parecido especialmente compacta y liviana en comparación, al carecer del mismo para la prueba; pese a ello, lo he echado de menos, casi todo el tiempo, por el manejo y el impulso adicional que proporciona (con la batería “gorda” opcional), pero no deja de ser una cuestión de gustos y de hábito.

La botonería y su disposición es muy semejante a la de la D500, con ciertos cambios sobre la D810 ( y la generación anterior), algunos de los cuales me parecen acertados y otros no tanto; uno de ellos es la desaparición del botón de modos, que ha pasado al “hombro” izquierdo, y su sustitución por otro dedicado al control de de sensibilidades (iso), pero como se puede configurar para ello el botón de video (en la D810 configurable para iso), no hay nada perdido.

Este aspecto, de la alta configurabilidad y posibilidades de personalización, que de siempre han caracterizado a la denominada “gama pro”, no sólo no se ha perdido sino que, si acaso, se ha visto incrementado por la adición de algún control físico más y lo que aporta (que es mucho) la pantalla táctil y orientable.
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
Este aspecto, de la alta configurabilidad y posibilidades de personalización, que de siempre han caracterizado a la denominada “gama pro”, no sólo no se ha perdido sino que, si acaso, se ha visto incrementado por la adición de algún control físico más y lo que aporta (que es mucho) la pantalla táctil y orientable.

La evolución tecnológica de esta nueva generación de cámaras se hace sentir en aspectos como el nuevo módulo de enfoque de 153 puntos (99 de ellos en cruz) que ya habíamos visto y experimentado en las D5/500 y que no sólo ofrece mayor número de puntos sino también mayor cobertura espacial y un desempeño formidable en cualquier condición ambiental, lumínica y para cualquier tipo de uso, como más adelante comentaremos más en detalle y verificaremos en la
práctica.

Otro aspecto novedoso de este modelo es la modalidad de “apilado de enfoque” que permite realizar, de forma automática, una secuencia de imágenes, a distintas distancias de enfoque, almacenadas por la cámara en una carpeta ad hoc, para su apilado posterior en postproceso, aspecto que he podido probar y poner en práctica (PS CC mediante) en su vertiente paisajística, como veremos más adelante también.

Pruebas de campo

Entraremos a continuación en materia con la prueba fotográfica, que he decidido desarrollar en tres ámbitos en los que tengo cierta experiencia, práctica e interés y en los que esta cámara tiene cualidades y prestaciones para ofrecer, como veremos, un excelente desempeño, todo ello dentro de las posibilidades que me permite el tiempo de uso y disponibilidad de la cámara; me estoy refiriendo a fotografía de fauna, paisaje y lo que voy a denominar como “laboratorio casero”.

Fauna

Para esta prueba he realizado un par de sesiones, en ámbitos geográficos distintos (aunque no muy distantes) y con protagonistas muy diferentes, en tamaño, comportamiento y entorno, aunque criaturas volátiles en todos los casos; en un caso he contado con el concurso de algunos pequeños páridos y un amable petirrojo que tuvieron a bien aportar varios tránsitos fugaces, como acostumbran y, entre medias, algún posado vistoso.

El equipo utilizado ha sido el (para mí) habitual, 300 f/2,8 + TC20EIII (600 mm de focal resultante), con aperturas entre f/6,3-7,1 y una sensibilidad de ISO 3200, acorde a lo que las condiciones de luz y velocidades de obturación utilizadas
requerían y que el sensor de esta cámara digiere, ejecuta y maneja sin la menor dificultad.
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
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A continuación, algunos vuelos, con diferentes fondos y distancias, para probar la eficacia del sistema de enfoque; configuración AFC, alternando entre d25 y d72; enfoque disociado.
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
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Reflejos en el agua y entorno lagunero.
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Panorámicas y apilados

Como antes he comentado, la función de apilado en cámara es una de las aportaciones novedosas de este modelo, que tiene una aplicación evidente en disciplinas que requieren de una gran profundidad de campo, cuya obtención implica una constante refriega entre los estragos de la difracción, con aperturas muy cerradas, caso frecuente en las distancias muy cortas y grandes ampliaciones del macro, o bien el difícil compromiso que imponen los cálculos de hiperfocal, especialmente con sensores de tan alta resolución y con tanta capacidad, por lo tanto, para captar los mínimos detalles de la escena.

Esta función de apilado permite la realización de una secuencia de tomas, con distintas distancias de enfoque, desde el punto más próximo que nosotros fijemos, hasta infinito, con una cadencia que podemos predeterminar de antemano.
Trípode y rótula firmes son, naturalmente, además de paciencia y tesón, una herramienta auxiliar esencial.

En el ejemplo que incluyo, después de diversas pruebas, la cámara realizó un total de seis tomas, que va agrupando en carpetas en la tarjeta de memoria, y que posteriormente podemos utilizar para su apilado en la edición posterior (la cámara no realiza este proceso); en mi caso, he utilizado como herramienta de edición PS CC en su versión más reciente.

La óptica utilizada ha sido el 16-35 f/4VR, casi al máximo de su recorrido focal (32 mm), con una apertura moderada (f/7,1) dado el recurso a la técnica de apilamiento que planteábamos utilizar y que nos permite trabajar con profundidades de campo más reducidas que si utilizáramos una única toma.
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Otro aspecto en el que esta cámara (al igual que su antecesora la D810) destaca especialmente y se nos ofrece como una herramienta formidable, debido a la gran resolución de su sensor y a la limpieza y detalle que es capaz de ofrecer y registrar en su iso base de 64, es la ejecución de imágenes panorámicas de gran formato, especialmente si realizamos una combinación de tomas verticales, como en este otro ejemplo que incluyo a continuación, si bien, inevitablemente a escala reducida para poder incluir su visualización por este medio.

Una vez más, trípode y rótula firmes, al tiempo que transportables y manejables, para poder manejarse en lugares con accesos que a veces resultan complicados y las mismas dosis de paciencia y tesón que en el caso anterior, resultan
indispensables.

En este caso, lo que podemos observar es el resultado de combinar 9 tomas verticales, que han sido necesarias para abarcar los do extremos del cauce de este precioso y serpenteante río, al igual que el meandro de la imagen anterior en la galaica y agreste Ribeira Sacra.

El trabajo de edición, con semejante volumen de datos, ha sido intenso para mi ya veterano equipo informático, que, no obstante, ha resistido y pasado la prueba como un campeón; aunque no se puede apreciar por este medio, el nivel de detalle e información y el tamaño que puede alcanzar este tipo de tomas, es tan sorprendente como impresionante.

La óptica utilizada ha sido el mismo zoom angular que en el caso anterior (16-35 f/4VR) con una apertura menor (f/11) buscando aquí mayor profundidad de campo y efecto de hiperfocal, con una focal de 24 mm., en la que este zoom presenta una distorsión geométrica prácticamente nula, aunque ello no resulte especialmente relevante en este tipo de tomas, sin formas geométricas regulares en la escena.
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
Laboratorio casero

Como viene siendo para mí habitual, y aprovechando que dispongo de otras cámaras y un pequeño almacén de resultados de pruebas anteriores, que tengo por costumbre realizar, hago, una vez más, este pequeño test, para intentar poner a prueba las capacidades del sensor y, a la vez, comparar resultados con otros modelos, en este caso las D810 y D500.

La prueba consiste en evaluar resultados de recuperación (en edición) de tomas (conscientemente) subexpuestas hasta -5 EV.

La gran capacidad de recuperación, con excelentes resultados en estas condiciones, ha venido siendo una constante en los sucesivos y más recientes modelos de la marca, pero siempre queda la incógnita de comprobar en qué medida los sucesivos incrementos de resolución (y consiguiente disminución de tamaño de fotocaptores) han podido influir, negativamente o no, en esta prestación y mejorar, o no los resultados ofrecidos por modelos anteriores.

El trabajo de edición lo ha realizado con PS CC, que es mi programa de edición estándar y el que mayores facilidades me ofrece para integrar resultados en las distintas modalidades de trabajo.

Por supuesto, ninguna de las tomas tiene aplicada reducción de ruido ni ningún tipo de retoque o procesado posterior
Ilustro los resultados con capturas de pantalla que permiten apreciar también los parámetros de edición utilizados.

En primer lugar se muestran las tomas originales sin corregir, a continuación el resultado de recuperar los -5 EV de subexposición y posteriormente el resultado de efectuar la corrección de color con la herramienta correspondiente y la ayuda de la carta gris del Colorchecker; a continuación un detalle de la ampliación al 100% (píxeles reales) de la imagen.

D850
ISO 64 subexpuesta -5 EV y levantado posterior:
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
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Un primer aspecto sorprendente, como podemos comprobar en la siguiente imagen, con el WB corregido, mediante la herramienta correspondiente y la carta gris, es la extraordinaria fidelidad del WB calculado por la cámara en condiciones tan extremas de subexposición, hasta el punto de que la corrección resultante ha sido mínima y sin diferencias significativas con respecto al resultado del cálculo con una exposición equilibrada; se incluye, a continuación, el recorte al 100% de la imagen.
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
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En este aspecto, de la fidelidad del WB, la mejora es significativa con respecto a la D810, que en estas condiciones ha presentado una desviación (y necesitado una corrección importante, que ilustramos a continuación.
© Federico Pérez Mato © Federico Pérez Mato
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Si comparamos recortes, sin embargo, las diferencias no son grandes y los resultados están muy parejos, aunque, si redimensionamos al mismo tamaño, (haciendo downsizing hasta un 88,9%) las imágenes de la D850, ésta cobra ligera (pero clara) ventaja, como podemos ver a continuación.

D810
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D850 redimensionada
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¿Qué ocurre con la D500 en comparación? Tengo también hechas las pruebas, comparando a formato completo e igualdad de encuadre, (también con la FX en modo recorte, igualando formatos) y, aunque la diferencia de formatos se hace notar, como es lógico, en la primera comparación, los resultados son, en algunos aspectos y situaciones, sorprendentes, pero no quiero alargarme en exceso con comparaciones en este apartado, y dejaré, por tanto, dicha comparativa y análisis para una ocasión posterior, si es que interesa.

Mi conclusión

Estamos, en mi opinión, ante la que, probablemente, sea la DSLR más completa y capaz que se haya hecho nunca, y que además ha puesto el listón tan alto que parece difícil de superar, aunque la evolución de la tecnología nos haya acostumbrado a sucesivos y rápidos avances en este terreno.

Se trata de una cámara robusta, con un sensor formidable, un visor óptico que es una delicia, un sistema de enfoque casi infalible, increíblemente versátil, hipermanejable y muy configurable, al mismo tiempo ligera y con el tamaño justo y equilibrado para un buen desempeño con el tamaño de las ópticas que corresponden a una FX; diría que incluso minúscula para las posibilidades que ofrece, a la altura, en cuanto a resolución y limpieza de imágenes (merced a ese iso 64) de lo que tan sólo podían ofrecer, hasta no hace mucho, las engorrosas, exclusivas, voluminosas y carísimas cámaras de formato medio.

Tan solo hay un aspecto en el que veo un cierto retroceso con respecto a la D810 (y en el que esta última sigue siendo la campeona entre las DSLR) y es el de la suavidad, amortiguación y silencio de disparo, que vuelve a ser más contundente y sonoro, en comparación y del que me parece una lástima prescindir, una vez acostumbrado a ello (tampoco la D500 consigue igualarla, pese a tener un sensor, espejo y obturador más pequeños).

Mi conclusión final, tras la (breve, pero intensa) convivencia con esta cámara, compartiendo espacio y quehaceres con su antecesora y hermana pequeña y disfrutando (en una pequeña parte) de las enormes posibilidades que proporcionan es, ¡larga vida a las buenas cámaras! ¡larga vida a las DSLR!
 
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