Probamos a fondo la Z 6 en el festival MadCool. ¿Saldrá airosa de la prueba la nueva cámara sin espejo de Nikon?
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Probamos a fondo la Z 6 en el festival MadCool. ¿Saldrá airosa de la prueba la nueva cámara sin espejo de Nikon?

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Sep2019
 
 
Mucho se ha dicho ya sobre las nuevas cámaras sin espejo de Nikon Z 6 y Z 7. De hecho, se ha escrito tanto que hasta podría generar un poco de confusión… Mientras todos coinciden en que ambos modelos cuentan con una excelente calidad de imagen, un rango dinámico excepcional y el mejor visor mirrorless del mercado, hay opiniones diversas respecto al enfoque dinámico cuando la luz no acompaña, el enfoque al ojo o, sobre todo, la autonomía de batería. Nadie dice que sean malos… La duda es si son los mejores o los segundos mejores del mercado (el tercer puesto está claro y no nos interesa en este artículo).

No os negaré que tras 20 años usando réflex soy uno de esos fotógrafos de costumbres y algo escéptico con las mirrorless, y es que mi ojo está muy acostumbrado al pentaprisma y no a una pantalla y mi mano está acostumbrada a cuerpos grandes con buen agarre. Pese a esto, reconozco que me resultaba irresistible probar una de estas cámaras profesionalmente y, de paso, disipar también algunas dudas que salen de ciertas reviews. Además, Nikon acababa de lanzar hace poco la actualización de firmware implementando mejoras en enfoque (como el enfoque con seguimiento de ojos), autonomía y otros aspectos relevantes de la serie Z. Así que era el momento ideal para probar a fondo la serie Z y hacer una review actualizada probando las cámaras en las circunstancias más exigentes posibles.

Como siempre os digo, esta es una review desinteresada, no me pagan por ello ni me han regalado absolutamente nada. Más bien al revés, Finicon me ha prestado el equipo por lo exigente que soy con el material que utilizo y porque no voy a ser “amable” con la cámara haciendo la típica review de retrato con buena luz o un paisaje con trípode y todo el tiempo del mundo… Desde luego, en Nikon deben estar muy seguros de que estás cámaras van a rendir bien porque saben que, como siempre, pienso destacar todo, lo bueno y lo malo. Dejémonos de rodeos y vamos a la prueba.

La cámara: No hay una cámara que sea “la mejor”, cada una tiene sus pros y contras en función de que vayamos a hacer. Inicialmente, la review se iba a hacer con una Z 7 pero para esta prueba me pareció mejor opción la Z 6 por el siguiente motivo: Al tener 24 megapixels en lugar de 48 la Z 6 tiene alguna ventaja para fotografía de conciertos (mismo tamaño de sensor y mitad de megapíxels supone “pixels más grandes” – permítanme esta licencia- lo cual supone algo menos de ruido a ISO alto). Otra ventaja es que la ráfaga es algo más rápida que la Z 7 al pesar menos los raw, característica que también me viene bien para los conciertos. Si fuera a hacer fotos de fauna, paisaje o retrato seguramente hubiese optado por la Z 7 y sus 48 megapixels que permiten mayor ampliación o recorte, o incluso iría con ambos cuerpos, como hago ahora con una D750 y una D850 que sería las equivalentes réflex a la Z 6 y Z 7.

El campo de pruebas: Necesitaba un campo de pruebas complicado para la fotografía donde someter a la Z 6 a un entorno difícil de gran exigencia y con todo en contra. Buscaba calor (enemigo de los sensores). Buscaba poder probarla durante muchas horas seguidas sin apagar para comprobar la autonomía. Buscaba un sitio donde poder probarla también por la noche y ver el enfoque con poca luz. Donde probar el enfoque al ojo. Donde probar el seguimiento de enfoque y el enfoque dinámico. Un sitio donde probar estabilizador cuando tuviera el pulso cansado tras muchas horas de trabajo y exigencia física. Un sitio donde llevarla colgando de un arnés y que pudiera recibir algún golpe (esperemos que no). Un sitio donde fuera útil un cuerpo sellado, pero también necesitaba un sitio con gente interesante para algún retrato y donde estar rodeado de excelentes fotógrafos donde poder contrastar opiniones con la mía y, también, un sitio que fuera atractivo e interesante para hacer una review… ¡Lo tenía claro! Ese sitio era el mayor festival de música de España y un referente mundial. El conocido como “el Coachela español”… ¡Hablamos del Mad Cool! 4 días de festival sin descanso, cientos de conciertos y más de cincuenta mil personas diarias, 3 canciones en el foso entre empujones disparando ráfagas infinitas y corriendo al siguiente concierto ¡Mad Cool era el sitio perfecto para probar a fondo la Z 6 y las mejoras de su recién estrenado nuevo firmware
¡Manos a la obra! Recojo la cámara en la sede de Finicon Madrid. El kit trae: El cuerpo de la Z 6, el adaptador FTZ para usar objetivos de la serie G (o Af-d sin autofocus), una batería En-El15 (las mismas que usa la D750 y D850 lo cual es una excelente noticia) el nuevo objetivo 24-70 f4 y una tarjeta XQD de 64 GB. Lo primero que hago es configurarla a mi gusto. La botonera resulta familiar, aunque no es idéntica a las réflex pues a simple vista me falta algún botón… Miro el manual y resulta que casi todos los botones son configurables así que no tardo ni 5 minutos en dejarla como un pequeño clon de mi D850. Fantástico.

El agarre es excelente, una grata sorpresa… Había probado alguna sin espejo de otra marca no eran nada cómodas en la mano (además de que tenían unos menús sin ninguna lógica de difícil manejo). La Z 6 es justo lo contrario, menú fácil, todo en su sitio y buen agarre. Sigo prefiriendo el agarre de la D850 porque tengo mano grande, pero reconozco que la Z 6 se agarra muy bien.

El visor es sorprendente, sin duda el mejor visor mirrorless del mercado. Esto ya lo había escuchado, pero no por ello dejó de sorprenderme al probarlo. Además, tienes puntos de enfoque por toda la pantalla y todos funcionan muy bien. Estoy probándola un rato y, de repente, veo todo negro por el visor… No sé qué he tocado… Repaso todos los menús y todo parece estar bien así que, al ser yo un tipo escéptico respecto a las mirroless (como ya os había comentado) lo primero que pienso es “ya se ha roto… malditas cosas modernas… esto con mi pentaprisma no pasaba” y llamo a Finicon donde amablemente me explican que he pulsado un botoncito minúsculo que hay en el lateral del visor y que sirve para apagar el visor… Me trago la vergüenza por el ridículo, pero me quedo más tranquilo sabiendo que no la he roto… No me gusta ese botón, no me cae bien, es como la tecla esa de los ordenadores que sirve para activar o desactivar el teclado numérico… No le veo sentido teniendo en cuenta que el visor electrónico sólo se enciende cuando arrimas el ojo... Por las palabras de Nikon al teléfono deduzco que no soy el primero ni el último en meter la pata con ese botón.

ISO. Diría que la relación calidad/ISO de la Z 6 es casi idéntica a la D750 por las pruebas que hago antes de salir… Aunque comparando con más detenimiento en RAW observo algo característico con los sensores BSI de Nikon que también pasa con la D850. Los BSI quizá tienen algo más de grano que los sensores tradicionales, pero también más detalle, por lo que ajustando la reducción de ruido en post procesado se obtienen resultados muy similares… Diría que con los sensores BSI seguramente hay que reducir ruido entre un 5% y un 10% más para obtener el mismo resultado que con los sensores “tradicionales” CMOS (si se quiere… personalmente prefiero el mayor detalle del sensor BSI). Antes de salir, configuro el ISO en automático limitado a 6400 (mi configuración básica para fotografía de conciertos, si tenéis más interés sobre fotografía de conciertos os dejo este enlace a otro artículo donde lo explico todo con bastante detalle).

Preparo la mochila para el primer día en el Mad Cool. Estoy acreditado por varios medios, así que, además de la review, tengo que hacer fotografías para Rock Culture y para la empresa de amplificadores Orange Amps. Y, sin saber qué tal va a funcionar la Z6 en unas circunstancias en las que no se había probado hasta ahora, decido llevarme las 3 cámaras, D750, D850 y Z 6 por lo que pueda pasar…

Antes de empezar a probarla en conciertos, decido hacer algunas fotos de los asistentes (por aquello de que los experimentos mejor hacerlos con gaseosa y empezar con algo fácil) a ver qué tal se porta… Le pongo la lente del kit 24-70 f/4 y busco mi primera “víctima” que es el compañero fotógrafo Oscar Gil, con el que probé el enfoque dinámico mientras nos regalaba a todos unos bailes difíciles de olvidar…
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
La primera sorpresa fue la velocidad de ráfaga y la capacidad del buffer y velocidad de vaciado del mismo a la tarjeta XQD, fueron menos de 5 segundos y veo más de 40 fotos con un 100% en foco. Sí, vale, había buena luz, pero salieron todas enfocadas con una lente de kit… Esto pinta bien pensé. El objetivo del kit funciona muy bien y saca buenos colores, aunque el balance de blancos automático peca algo de todos cálidos, como en casi todas las Nikon. La nitidez es excelente desde máxima apertura y eso que estábamos a 42 grados a primera hora de la tarde con una importante calima que se aprecia en el horizonte. El bokeh es algo “nervioso” pero es normal para ser una lente f4 muy nítida. El conjunto cámara cuerpo está muy bien compensado y puede ser un excelente kit viajero.

Hago algunas pruebas con el nuevo enfoque con detección de ojos y veo que el seguimiento es excelente. Reconoce el ojo con precisión y enfoca al ojo más cercano (pudiendo cambiar de ojo rápidamente con un toque de la cruceta), así que ajusto un poco el balance de blancos automático hacia una zona un poco más fría y salgo a hacer algunos retratos más…
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Tras el ajuste del balance de blancos veo que la Z 6 muestra unos tonos de piel muy buenos, mucho mejor que los de la D750 y similares a los de la D850. Usar el enfoque al ojo es una maravilla, ni front focus ni back focus, aunque se mueva el sujeto o el fotógrafo, la pequeña Z 6 sigue al ojo y clava el foco siempre, con peluches y con personas.
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Me llama la atención el excelente control sobre las altas luces que tiene el sensor de la Z 6. Recordemos que estoy disparando en Af-C con detección de ojos, ISO automático y medición ponderada central y la exposición es correcta en todas las imágenes pese a la luz dura de primera hora de la tarde. Incluso en imágenes de alto contraste con zonas de sombra muy oscuras consigue resultados excepcionales.
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Hasta ahora va todo según lo esperado. La Z 6 muestra un rango dinámico excelente (ya comentado en muchas reviews), una calidad de imagen y nitidez abrumadoras, un control de altas luces muy bueno y un visor estupendo que te permite ver la foto “terminada” antes de disparar. Lo que más me ha gustado es el enfoque al ojo, preciso y sencillo, incluso si llevan gafas de sol y no encuentra ojos cambia automáticamente a detección de caras y no falla ni un solo enfoque. Adiós back focus y front focus. Pedro… te está gustando la Z 6 y lo sabes… vamos a probarla en algún concierto con buena luz a ver qué tal…

Dicho y hecho. Allí estaba yo en el foso esperando la actuación de Rosalía, la artista sensación del momento. Con tres cámaras colgando fue inevitable despertar la curiosidad de los compañeros mientras esperábamos… ¿Es la nueva Z? ¿Qué tal va? ¿Me dejas probarla un segundo? Y todos coincidían en 2 aspectos: lo increíblemente bueno que es su visor y que era la primera mirrorless que tenía un agarre cómodo para un uso profesional. Era hora de dejar en la mochila el pequeño 24-70 F4 de la serie Z, un gran objetivo de kit con muy buena calidad de imagen, pero necesitaba el alcance y luminosidad extra del Nikon 70-200 2.8 VR2 con el adaptador FTZ.

Cuando me dispongo a montar el adaptador me doy cuenta de algo que no me había dado cuenta hasta ahora, quizá porque los cambios de lentes los había hecho en casa y no en un sitio con polvo al aire libre… El sensor de la Z (como el de cualquier mirrorless) está a escasos milímetros de la bayoneta, muy expuesto a polvo y posibles arañazos (no olvidemos que en el foso de un concierto hay veces que tenemos que cambiar un objetivo corriendo) lo cual me da un poco miedo y reconozco que me pensaría muchísimo cambiar de lente en circunstancias complicadas. Al poner el adaptador FTZ ya gano unos cm de protección como haría un parasol con una lente y me quedo algo más tranquilo, pero, usando ópticas nativas de la serie Z, hay que llevar cuidado con el polvo y demás factores de riesgo. Hay una marca a la que se le ocurrió la idea de cerrar la cortinilla del obturador para cambiar las lentes y esto, que puede parecer una buena idea a modo de protección, es un auténtico disparate pues, si bien es cierto que protege el sensor, deja expuestas las cortinillas del obturador que son extremadamente delicadas y donde el polvo podría dañarlas y arruinar el mecanismo derivando en una reparación de las más costosas que hay. Dicho esto, no tengáis tanto miedo con el sensor de las Z, asusta un poco verlo tan al borde de la cámara, pero son más “duros” de lo que parecen y si cae una mota de polvo se sopla fácilmente con una pera (nada de usar pinceles ni trapitos ni mucho menos soplar con la boca).

Z 6 + FTZ + 70-200 2.8 VR2, Af-C de punto único, medición ponderada central, iso automático y f4 con una velocidad de 1/500 que hay buena luz y Rosalía baila mucho.
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Como se puede ver, el enfoque es muy preciso, la nitidez asusta (pese a que en mis réflex todos mis objetivos tienen ajustado el foco con el ajuste fino, la precisión de enfoque de una mirrorless es muy superior a una réflex, ya que enfoca directamente en el sensor y no con el espejo, minimizando errores y tolerancias propias del sistema de enfoque).

Tras hacer las primeras fotos y revisar en pantalla me doy cuenta de una cosa curiosa que puede requerir un periodo de adaptación por parte de algunos fotógrafos: Los que venimos de las réflex estamos acostumbrados a tener los puntos de enfoque concentrados en el centro del visor (incluso la d500 que es la única réflex con puntos repartidos por casi todo el visor), lo cual, sin pretenderlo, nos ha “educado” a unos encuadres naturales dejando bastante aire. Al encuadrar con las Z tenemos, literalmente, puntos en enfoque en todos los puntos del visor (273 para ser exactos), y casi todos los fotógrafos pecamos de centrarnos en los ojos para enfocar, lo cual, produce un extraño efecto de “aislamiento” sobre el resto de la imagen que, si no somos muy conscientes de “a que altura del visor” tenemos el punto de enfoque, corremos el riesgo de hacer un encuadre demasiado ajustado al sujeto quedándonos sin aire. Esto puede venir bien para planos muy cerrados como en la foto de más arriba de Rosalía, pero en esa misma ráfaga de la que saqué esa imagen, alguna se pasó de encuadre cerrando quedando inservible para mi gusto.

Teniendo lo anterior en cuenta, encontré mi “zona de confort” donde situar los puntos de enfoque para encuadrar a mi gusto. Los puntos de enfoque tan periféricos situados en los extremos de las Z (y de todas las sin espejo) pueden tener su utilidad, aunque para mi forma de trabajar (y la de otros muchos) son bastante irrelevantes y me molestan más que me ayudan, me gustaría mucho que Nikon incluyese en alguna actualización de firmware futura un modo de enfoque donde se pudieran eliminar “dos filas” de puntos de enfoque en toda la periferia de la pantall. Esto facilitaría el desplazarse entre los puntos “sin pasarse de largo” cuando vas moviendo el punto de enfoque rápidamente por la pantalla para encuadrar, dejando los puntos de enfoque restringidos a una zona similar a la D500 donde ocupan “casi todo el visor” pero no todo. En la fotografía, al igual que en la música, hay veces que “menos es más” … Ahí lo dejo…
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
No puedo pasar por alto la calidad, fidelidad e intensidad de los colores de la pequeña Z. Muy similar a la D850, incluso me atrevería a decir que me gustan más los colores de la Z. Os dejo unas imágenes de muestra para ver la intensidad de los colores… A mí me tienen enamorado estos colores, son tremendamente naturales y cuentan con un gran contraste, incluso colores relativamente difíciles como los tonos verde menta de la guitarra de Tash, los reproduce con una gran fidelidad.
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
La Z 6 ha pasado con creces las primeras pruebas y poco a poco que me voy familiarizando con ella. Puedo confirmar que con el adaptador FTZ no se pierde ninguna función del 70-200 2.8 vr2, al contrario, las amplia, mejorando la estabilización del mismo. El enfoque va igual de rápido que en la D750. No observo ninguna merma en rendimiento al usar el adaptador, ni viñeteo, ni menos velocidad de enfoque. Nada, no hay ningún tipo de fallo. Maravilloso este adaptador que nos permite usar todas nuestras ópticas G conservando el autofocus.

No hay problema para hacer foco en el ojo, pese a que sea un sujeto lejano y encontremos barreras para el enfoque como los platos de la batería o las baquetas. El nuevo software encuentra el ojo con facilidad.
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Pese a que, hasta ahora, el rendimiento está siendo excelente, quiero someter al enfoque a una prueba complicada, un seguimiento de ojo con un objeto en movimiento rápido y aleatorio en un entorno con luces cambiantes y rodeado de objetos que pudieran distraer al enfoque… Me di una vuelta por el Mad Cool a ver que encontraba… y tras buscar un rato encontré el escenario perfecto: ¡Una pista de coches de choque!
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
El resultado me sorprende, sigue bien al sujeto y encuentra ojos con rapidez en un entorno tan complicado. Yo no necesito más.


Veamos ahora que tal se porta cuando la luz escasea…

Una vez superadas las pruebas iniciales decido dejar la D750 en casa. Para los que me conocen saben lo importante de esta decisión para mí y es que la veterana D750 es mi cámara perfecta para conciertos: no pesa, enfoca bien, a ISOs altos es de lo mejor que tiene Nikon quitando D5 y D4s y nunca me ha dejado tirado. Es un cámara muy especial, es mi seguro de vida. Si solo puedo llevar un cuerpo llevo la D750 y si algún día se rompe me compraré otra D750. Hablando en términos futbolísticos dejar mi D750 en casa y sustituirla por la Z 6 sería como no convocar a Messi para un partido y en su lugar traer al chico nuevo que acaba de llegar de juveniles… pero es que el chico nuevo promete mucho… Así que regreso a Mad Cool con la D850 y la Z 6 con adaptador. Monto en la D850 el 24-70 2.8 y la Z 6 que lleva “soldado” el 70-200 2.8 vr2 desde que lo puse por primera vez, y es que este combo funciona muy bien.

Probemos primero un “paisaje” nocturno a ISO 6400 a ver que tal…
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Como veis, el rango dinámico es muy bueno. El control de altas luces es excelente y el ruido a ISO 6400 se gestiona muy bien en postprocesado sin perder detalle.

En las siguientes imágenes incluiré los datos exif ya que el rendimiento a isos altos es un dato relevante. Como ya adelantaba, la Z 6 es tiene un rendimiento muy similar a la D750, pudiendo disparar a ISO 6400 sin que el ruido suponga un problema. Os aseguro que con tanto con la D750 como con la Z 6 podréis hacer ampliaciones en papel en 50x70 a ISO 6400 con un resultado excelente, más que suficiente para poder exponer las fotografías en una muestra profesional.
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 100mm, f2.8, 1/250 , ISO 3600 Af-C. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 100mm, f2.8, 1/250 , ISO 3600 Af-C. | © Pedro Hernández
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 170mm, f2.8, 1/250 , ISO 3600 Af-C. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 170mm, f2.8, 1/250 , ISO 3600 Af-C. | © Pedro Hernández
Como veis en las imágenes de Noel Gallagher, la respuesta a ISO 3600 es excelente, con un rango dinámico muy bueno, sin apenas ruido y el enfoque sigue funcionando a la perfección. Con un detalle importante, hace foco con cualquiera de los puntos de enfoque periféricos, no como algunas réflex que solo el punto central o unos cuantos centrales tienen la sensibilidad suficiente para acertar foco con poca luz. Si, ya sé lo que estáis pensado… Que Noel Gallagher se mueve entre poco y muy poco y que así es muy fácil…

Bueno… Busquemos algo un poco más difícil… Los grupos más rockeros siempre dan espectáculo…
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 150mm, f4, 1/320 , ISO 1600 Af-C. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 150mm, f4, 1/320 , ISO 1600 Af-C. | © Pedro Hernández
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 200mm, f3.2, 1/320 , ISO 1250 Af-C. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 200mm, f3.2, 1/320 , ISO 1250 Af-C. | © Pedro Hernández
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 95mm, f2.8, 1/250 , ISO 2200 Af-C. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 95mm, f2.8, 1/250 , ISO 2200 Af-C. | © Pedro Hernández
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 135mm, f2.8, 1/250, ISO 2500 Af-C. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 135mm, f2.8, 1/250, ISO 2500 Af-C. | © Pedro Hernández
El nivel de detalle de la ropa es altísimo para estar disparando a esos ISO. En general me sorprende la limpieza y nitidez de las imágenes que entrega la pequeña Z.

Tocaba el turno de una de las bandas más esperadas del festival, The Smashing Pumpkins. Sin lugar a dudas sería la prueba de fuego para la Z 6, mucho movimiento a contraluz y luces estroboscópicas, ropas negras y, para colmo, nos colocaron en los extremos laterales del foso. No era un disparo nada fácil el que teníamos. El enfoque seguía funcionando a la perfección, adquiriendo foco a la primera sin necesidad de buscarlo. Os dejo los resultados:
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 180mm, f2.8, 1/250, ISO 6400 Af-C. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 180mm, f2.8, 1/250, ISO 6400 Af-C. | © Pedro Hernández
Una imagen vale más que mil palabras… ISO 6400 y una limpieza de imagen extraordinaria. Las altas luces muy bien controladas en la zona de la cabeza y manos (tenía sendos focos apuntando a esa zona con una diferencia de contraste muy alta con el resto del sujeto).

Ya ya… Pero queremos ver la famosa “nitidez” y el “ruido” (cuánto daño han hecho algunas webs…). Pues bien, os dejo también un recorte 1:1 para los que os gusta ampliar al límite, aunque personalmente este tipo de ampliaciones me parecen inútiles pues sería para sacar una copia de más de 1 metro y verla a dos metros de distancia, pero bueno… Os recuerdo las condiciones de la fotografía: casi 40 grados, un calor insoportable con una atmosfera muy sucia y unos 15 metros de distancia. Pese a ello la Z 6 consigue resultados profesionales de sobra, pudiendo sacar ampliaciones de estas fotos a tamaño poster comercial con calidad profesional.
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Pero todavía quedaban un par de cosas por probar… The Cure… He fotografiado iglesias con más luz de la que admite Robert Smith sobre el escenario… Una vez tenía las fotos necesarias para Rock Culture, me puse a hacer alguna prueba con la Z 6 en situaciones muy oscuras. En este caso ISO 6400 y he levantado 1 paso de exposición en post procesado y otro paso más en la zona de sombras. Nada, ni ruido excesivo ni rastro de ese banding que mencionaban algunos al estirar la exposición en imágenes subexpuestas a ISO alto. El nivel de detalle en cara y pelo sigue siendo muy alto.
Nikon Z 6 70-200 VR2 a 200mm, f2.8, 1/200, ISO 6400 Af-C +2EV. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 70-200 VR2 a 200mm, f2.8, 1/200, ISO 6400 Af-C +2EV. | © Pedro Hernández
Con sinceridad os digo que, en esta disciplina fotográfica, no hay nada que haga la D750 que no pueda hacer la Z 6… Aunque… ahora que lo pienso… hay un objetivo que es clave para mí y para muchos fotógrafos de conciertos: el ojo de pez. Por desgracia, el único ojo de pez luminoso que tiene Nikon es el antiguo 16mm 2.8 AF-D, una lente que fue presentada allá por 1993… Sí, 93, hace más de 25 años y que, pese a ser autofocus, no lleva motor de enfoque, por lo que hay que usarla en modo manual con la Z… Nikon presentó hace no mucho el 8-15 fisheye (que es excelente) pero no nos vale para conciertos pues a 15mm (que es donde nos interesa usarlo) es f4,5 por lo que perdemos más de un paso de luz con respecto al veterano 16mm 2.8. No tengo esperanzas de que Nikon presente en breve ningún sustituto directo del 16mm 2.8 ya que es una lente muy de nicho y, para la mayoría de mortales, la apertura de 4,5 del nuevo ojo de pez es suficiente y los fotógrafos de conciertos, aunque somos muchos, no tenemos la misma fuerza que los de deporte para exigir un 16mm 2.8 renovado.

Lo primero que me viene a la cabeza es “Si no puedo usar el autofocus con el ojo de pez va a ser complicado manejarlo” y es que con las réflex actuales es muy difícil enfocar a mano con ciertas lentes… Entonces me acorde de aquellas réflex de la prehistoria con las que empecé a disparar hace mucho mucho tiempo y sus pantallas de enfoque partidas, un sistema que partía la imagen en dos y que mientras enfocabas a mano iba alineando ambas imágenes en el visor y hacía muy fácil enfocar a mano. Esto desgraciadamente desapareció con las réflex digitales y desde entonces he sido incapaz de enfocar a mano con una réflex… Ojalá tuviera algo parecido en las cámaras actuales… Entonces, en un momento de lucidez me acordé que las Z cuentan con la tecnología Focus Peak en el visor electrónico. Esta tecnología permite enfoca en manual y resalta en rojo (o en otro color que elijamos) las zonas enfocadas en el visor (o en la pantalla), un sistema muy similar (incluso mejor) que aquellas maravillosas pantallas de enfoque partidas.

Rápidamente descargué el manual de la Z 6 en mi móvil con la aplicación para móviles de Nikon y busqué como se activaba esta función… ¡Facilísimo! Ahora solo quedaba buscar algunos conciertos cañeros donde los músicos se arrimasen al borde del escenario o al conocido como “provocador” (ese avance a modo de pasarela que tienen algunos escenarios). Así que marché al escenario 3 del Mad Cool a probar el Fous Peak enfocando en manual con la Z6 y el 16mm 2.8 fisheye.
Nikon Z 6 16mm 2.8 Af-d Fisheye,  f2.8, 1/200 , ISO 6400 Af-M con Focus Peak. | © Pedro Hernández Nikon Z 6 16mm 2.8 Af-d Fisheye, f2.8, 1/200 , ISO 6400 Af-M con Focus Peak. | © Pedro Hernández
El resultado me sorprendió gratamente, super fácil enfocar a mano. El resultado os diría que es incluso mejor que con el enfoque automático en la D750 o D850 hasta el punto que después de esta foto, cuando he vuelto a usar el ojo de pez con la D850, la he configurado en live view para poder enfocar en manual con la pantalla usando la función de focus peak. La ventaja de la Z 6 es que esta función la tienes tanto en pantalla como en el visor electrónico.
© Pedro Hernández © Pedro Hernández
Por último, y no por ello menos importante, quiero romper una leyenda sobre la duración de la batería. Cuando se presentó la cámara se hablaba de unas 300 fotos de autonomía, algo que sinceramente me parecía muy poco ya que, en fotografía de conciertos, es fácil hacer 300 fotos en un concierto entre ráfagas… Esta poca autonomía suponía para mí el principal hándicap de estas cámaras para uso profesional en conciertos. Os voy a contar como usaba yo la Z6 durante el festival: Modo avión encendido (es decir, ni wifi ni gps ni nada de esto…) mi d850 también va igual. Brillo de la pantalla -1 sobre el nivel que trae originalmente. Brillo del visor -2 sobre el que trae originalmente (que me parece excesivo y me cansaba un poco la vista). La cámara iba todo el rato encendida, dejando que ella pasase automáticamente al modo stand-by, la pantalla la usaba poco, aunque más de lo habitual pues mostraba algunas imágenes a los compañeros para que vieran lo que es capaz de hacer el “nuevo juguete” de Nikon… Y nada más… El aviso de batería baja de me saltó al segundo día del festival, es decir, tras 10 horas diarias en stand-by durante 2 días y 1054 fotos disparadas a ráfaga y con enfoque continuo en la mayoría de ocasiones. No sé de donde salen esas 300 fotos de autonomía, si es que el nuevo firmware ha mejorado esto mucho o si es que las pruebas no se hicieron bien… No tengo respuestas, pero os aseguro que 1 batería En-El 15 aguanta en la Z 6 2 días de festival Mad Cool y eso es más que suficiente. Pensaba hacer una foto mostrando el número de fotos y la autonomía, pero iba a dar igual porque hubiera sido algo muy fácil de trucar. Yo os aseguro que la cifra de 1054 fotos es real con el uso indicado, si hubieran sido 300 lo habría dicho igualmente, de hecho, iba preparado con 3 baterías adicionales un poco asustado por la supuesta escasa autonomía. Con 2 baterías hice los 4 días de festival.

Llega el momento de intentar hacer un resumen con los puntos a favor y en contra de la Z 6 tras la dura prueba a la que la hemos sometido:

En contra:
  • 1 sola ranura para tarjetas de memoria. Vale que las XQD son súper rápidas y súper fiables, pero cuando tu trabajo depende de entregar las imágenes considero muy importante poder tener una copia de seguridad en la cámara.
  • Tarjeta XQD: son tarjetas muy buenas, pero también muy caras. Las veo más justificadas en la Z 7 (por el tamaño de las imágenes) que en la Z 6.
  • Agradecería una botonera similar a los cuerpos profesionales de la D850.
  • Los botones no se iluminan como si lo hacen la D850 y la D500. Vale que desde la estupenda pantalla táctil lo puedes hacer todo, pero personalmente me encantan los botones iluminados.
  • Me falta 1 cm más de cuerpo por abajo para que el meñique no quede fuera al agarrarla. Pese a esto sigue siendo la mirrorless más cómoda y con mejor agarre del mercado.
  • Agradecería poder limitar los puntos de enfoque en la periferia anulando una o dos filas para hacer más fácil el desplazamiento. Se pueden anular algunos puntos de enfoque, pero en todo el encuadre, a mí me gustaría poder mantener la densidad de puntos máxima, pero eliminando solo los periféricos extremos.
  • Algunas lentes de terceras marcas no funcionan bien con el adaptador FTZ, pero esto no es culpa de Nikon sino de las terceras marcas que no están consiguiendo actualizar algunas de sus lentes.

A favor:
  • Excelente visor electrónico. El mejor del mercado. Es una experiencia muy inmersiva. Además, cuenta con funciones muy útiles como el Focus Peak o el poder ver el histograma en pequeño en el visor.
  • Buen sistema de enfoque. Supuestamente el enfoque de la Z 6 llega a -2EV mientras que la D750 llega a -3EV y la D850 a -4EV. Personalmente no he notado ningún fallo enfocando en ninguna circunstancia y creedme que algunas de las condiciones de enfoque eran tremendamente complicadas. Al ser -2EV tenía miedo que pasase como con la D610 que en conciertos, salvo que enfoques con el punto central, tiene serias dificultades para hacer foco, pero no, la Z 6 clava el foco, lo cual me hace dudar de por qué declaran una sensibilidad tan baja como -2EV (al igual que declaraban una autonomía de aprox 300 disparos). Si os preocupa el sistema de enfoque podéis estar tranquilos, la Z 6 enfoca de maravilla.
  • Enfoque al ojo. Un gran avance recientemente implementado por Nikon que muestra así como trabajan en mejorar sus sistemas. Además, importante resaltar que la actualización de firmware que habilita el enfoque al ojo también ha actualizado la cámara para que sea compatible con las nuevas tarjetas Compact Flash Express, que físicamente son iguales que las XQD pero que supuestamente serán más económicas al no estar sujetas a la patente de las XQD.
  • Velocidad de ráfaga y capacidad del buffer. La Z 6 es una “ametralladora” es tan rápida que incluso acabé usando la ráfaga de velocidad media de 9fps en lugar de la de 12fps porque el número de fotos que disparaba en el modo Fast era un auténtico disparate. Esto sumado a la capacidad del buffer y lo rápido que vuelca del buffer a la XQD hace que sea imposible acabarse la ráfaga. Algo hasta ahora solo alcanzable en cámaras como la D5 y que puede hacer las delicias de aficionados a pájaros, deportes o spotting.
  • Compatibilidad total con los objetivos anteriores sin perder funcionalidad ni velocidad de enfoque (salvo los objetivos sin motor de enfoque que deben enfocarse en modo manual). Para mi este punto es clave para aquellos reticentes a cambiar a la tecnología sin espejo porque tienen mucho dinero invertido en lentes.
  • Excelente rendimiento a ISO alto. La tolerancia al ruido es algo muy personal. Reconozco que soy de los que no les gusta el ruido, enseguida me molesta… mi limite aceptable de la Z 6 está en 6400 pero estoy convencido que la mayoría podría usar perfectamente imágenes a ISO 12800. La relación de ruido es muy similar a la D750 y eso es algo extraordinario ya que es una de las réflex con mejor rendimiento a isos altos del mercado. Además, el sensor BSI garantiza una excelente nitidez y luminosidad en todo el área del sensor, reduciendo viñeteo y consiguiendo gran detalle en los extremos (siempre y cuando usemos lentes adecuadas).
En resumen, la Z 6 es una gran cámara, es cierto que requiere un pequeño periodo de adaptación, pero realmente sorprende por lo bien que funciona. Que yo haya dejado en casa la D750 es mucho decir pues no se ha despegado de mí en 3 años. El enfoque al ojo es una maravilla, el olvidarse del front focus y el back focus no tiene precio, el ver la foto terminada antes de disparar también ayuda y las posibilidades de encuadre se amplían con tanto punto de enfoque. El peso es similar a una D750 aunque es algo más pequeña lo cual es ideal como cámara para viajes. Os aseguro que antes de probarla mis reticencias con este sistema eran muchas, ahora estoy empezando a ahorrar para una Z. Si vas a hacer grandes impresiones, paisajes o fotografía de estudio, la Z 7 es ideal, también para aquellos que necesiten un recorte extra. Para todo lo demás la Z 6 es una pequeña maravilla que enamora al poco de usarla y que tiene calidad de sobra para rendir al máximo nivel en una disciplina tan exigente como la fotografía de conciertos.

Lo peor de la Z 6 fue tener que devolverla tras la prueba.

Mi especial agradecimiento a todo el equipo de prensa del festival Mad Cool por permitirnos hacer esta prueba en su festival y por toda la ayuda prestada en todo momento.

Si después de todo esto todavía os queda alguna duda, podéis localizarme fácilmente en Instagram como @picfromthepit. Estaré encantado de intentar resolver vuestras preguntas.
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Sobre el autor
Pedro Hernández
Pedro Hernández
Fotógrafo freelance nacido en Murcia en 1979 con formación técnica en fotografía y graduado en marketing, estudió en la vieja escuela del “carrete” y es Nikonista incondicional desde su primera réflex, una Nikon F80 que sigue funcionando como un reloj después de 30 años.

Empezó a ejercer como fotógrafo musical y redactor en revistas especializadas en 1996. Tras su etapa en medios musicales, decidió buscar nuevos retos fotográficos, especializándose en fotografía de paisajes, ganando algún concurso internacional en esta disciplina.

En la actualidad compagina la fotografía de eventos y espectáculos musicales y deportivos con trabajos de fotografía de catálogo y portadas de discos para grupos de rock nacionales.

Colaborador habitual en medios musicales nacionales y músico aficionado, busca mezclar su visión fotográfica con la musical. Su reto fotográfico es conseguir diferenciarse inquiriendo que la fotografía transmita las sensaciones del músico.

Su equipo actual consta de una Nikon D750, una Nikon D850, y varios objetivos fijos y zoom desde los veteranos AF-D a los modelos más recientes, además de su fiel Nikon F80 para los momentos de nostalgia.
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