Fueron casi 6 horas de intenso trabajo, llevado a cabo desde una cesta de metal y a 10 m de altura, ante la mirada curiosa y extrañada de decenas de paseantes.
El trabajo se llevó a cabo con una cámara de medio formato Haselblad y un objetivo Distagon de 50mm, la película usada fue Kodak T-Max 100.
Como soporte al trabajo con película, se colocó junto a la Hasselblad una Nikon D300 equipada con un objetivo 17-55 y se efectuaron los mismos disparos en digital y, casi, con los mismos puntos de vista.
Una de las mayores dificultades que se planteó al elegir el equipo fue la necesidad de obtener archivos grandes, para copias de gran formato.
Los resultados obtenidos en las pruebas con respaldo digital no fueron satisfactorias. El trabajo con respaldo digital y cámara de medio formato, obligaba a enfocar mediante live view a través del ordenador, algo logísticamente muy complicado en esas condiciones, en las que además era necesario contar con toda la capacidad del angular.
La vibración y las continuas sacudidas del brazo hidráulico que nos sostenía, hicieron necesarias velocidades de obturación elevadas, por encima de 1/60, ello obligó a sacrificar profundidad de campo. Trabajar con Haselblad y película de 120 permitió más libertad de movimiento y un control total sobre el enfoque y la profundidad de campo, gracias a la construcción de las antiguas ópticas Carl Zeiss.