Por segundo año consecutivo
Mazda Europa organiza una carrera con el cabrio mas vendido de la historia, su MX-5, y por segunda vez cuentan conmigo para cubrir el evento, haciendo un seguimiento de la carrera en general y de nuestro vehículo en particular, destinando mis imágenes a ilustrar los artículos y reportajes que realicen los 6 medios invitados de nuestro país.
Si el año pasado nos desplazamos al circuito de Adria, en Venecia (Italia), este año hemos tenido que soportar las gélidas temperaturas Suecas, que en ningún momento superaron los -22ºC, llegando a alcanzar -30ºC.
El lugar elegido fue el circuito del Kall Auto Lodge, que con sus 4’9Km de trazado sobre un lago helado fue testigo de unas jornadas difíciles de olvidar para todos los que allí estuvimos.
El equipo seleccionado para la ocasión fueron una
Nikon D3S y una D3, a las que les monté los
Nikkor AF-S 70-200 f/2’8 VRII, AF-S 28-70 f/2’8, AF-S 14-24 f/2’8 y la joya de la corona, el magnífico
AF-S 400 f/2’8 VR, en ocasiones complementado con el
TC-14E II. También se incluyó en el equipaje un
SB-900, imprescindible para ciertas situaciones.
No es fácil trabajar en esas condiciones, ni por la extrema temperatura ni por la un tanto peculiar luz, durante todo el día muy rasante. Y es que en esta época del año el sol se encuentra allí siempre a poca altura, ofreciendo contraluces muy marcados que dificultan la medición y la compensación de luces.
Para solucionarlo un gran aliado fue mas que nunca el D-Lighting Activo, que ayudó a subir las sombras y que esos contraluces no fueran tan duros. Dependiendo de la toma y de mi posición cambié su grado de actuación, manteniéndolo en todo momento activo y elevando su nivel cuando la situación lumínica lo requería.
Uno de las mayores dificultades encontradas fue el polvo levantado por los coches al derrapar, que impedía en gran medida fotografiar todo aquél vehículo que no fuera en la 1ª posición de su grupo, por falta casi absoluta de visibilidad a partir del 2º coche. Ese problema se pudo solucionar en unas ocasiones fotografiando desde una posición elevada, situándose en las torres que la organización dispuso en lugares estratégicos para ese fin, y en otras recurriendo al postprocesado, elevando el contraste zonal y así contrarrestando la falta de densidad y contraste que el polvo producía.
A parte de las consabidas consecuencias del frío en la duración de las baterías, cuya carga se vio considerablemente reducida y fue obligado el tener una de repuesto siempre cargada en un bolsillo de la chaqueta interior para mantenerla lo mas caliente posible, solo tuve pequeños problemas con las tapas del compartimento de las tarjetas, que debido a la congelación del vaho de la respiración en ocasiones fueron imposibles de abrir al quedar pegadas por el hielo formado.
Salvo esos pequeños inconvenientes la totalidad del equipo se comportó de forma completamente normal, y teniendo en cuenta la cantidad de horas continuadas que estuvo a la intemperie, cerca de 8 diarias, es de digna mención. Solo hubo que tener las precauciones mínimas imprescindibles al terminar las jornadas de trabajo, secándolo con esmero y dejándolo durante las noches fuera de la bolsa para que no se formase humedad dentro de él.
Difícil será que Mazda supere esta experiencia. Veremos a ver que nos prepara para el próximo año…
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Fotos: Christian Colmenero Martín-Mazda España.
www.christiancolmenero.com