El retardo del obturador es imperceptible, 0,005 segundos, y el rendimiento del autofoco, con una respuesta de prioridad al rostro mejorada, es sencillamente sorprendente.
Pero si algo destaca en esta cámara, más allá de su incomparable rapidez, es la calidad de su óptica, gracias a un extraordinario objetivo Nikkor Zoom, equivalente a un 35-105mm, equipado con el exclusivo estabilizador óptico VR de Nikon.
La ventaja de contar con una cámara que incorpore un estabilizador de imagen es clara, pero si además se trata de un estabilizador situado en la óptica, entonces la máxima fiabilidad está garantizada.
En este sentido la Coolpix S510 no nos ha defraudado, sacar fotos nítidas con poca luz, dando un paseo en bici, o desde el coche en marcha, es extraordinariamente fácil con esta pequeña maravilla.