Paul Strand utilizó la fotografía para mostrar esa realidad capaz, a la vez, de explicarse a si misma y de mostrar las emociones del fotógrafo, sin necesidad de manipular los contenidos.
La fotografía directa, sin manipulaciones ni ambigüedades, con los fuertes contrastes formales y compositivos de Strand, fue recibida por Alfred Stieglitz como el comienzo de la era moderna del arte fotográfico y el final anunciado del Pictorialismo.
Strand es, además, autor de algunos de los retratos más célebres de la historia de la fotografía. Imágenes de gente anónima y humilde de la Norteamérica más diezmada por el crack del 29 y de la Europa de la posguerra, a la que viajó en diversas ocasiones.
La exposición que acoge la Fundació Foto Colectania está compuesta por 75 fotografías de Strand, la gran mayoría copias de época, cedidas para la muestra por Aperture Foundation (Nueva York) y el Philadelphia Museum of Art.