El despliegue de la cabalgata surcando las calles de Barcelona, inundando de color y de música sus fachadas, el olor a fiesta, las sonrisas y alegrías desbordantes tan poco usuales el resto del año, los niños contentos y los abuelos rejuveneciendo…
Cabezudos y gigantes, ángeles y diablillos, flashes y chispas, música y luz… Me es más fácil mostraros una fotografía que describiros un ambiente festivo como el vivido. Faltan dragones que echan fuego, diablos que saltan y danzan entre la multitud, trabucaires que advierten de su presencia con sus estrepitosos trabucos, faltaría describir actuaciones musicales, arte en las calles, gente, mucha gente, torres humanas que parecen tocar el cielo, piromusicales con fuentes de colores y utilizando los elementos de la vida….
Agua, tierra, aire y fuego. Aviones y globos que surcan los cielos, balcones repletos de familias unidas, muchas cámaras en las primeras filas de todos los actos, procesión de la virgen de la Mercé, músicos…
Es que hay que estar para intentar explicarlo, espero que mis fotos os ayuden a ello. La Nikon D700 sin duda, ha estado a la altura en todas las condiciones expuestas y en toda clase de ambientes lumínicos. Robusta, cómoda y buena compañera, es posible que esta relación acabe en algo más serio, ahora en la distancia… la echo de menos… ;-)
Para terminar, no voy a citaros todas sus características pero sí las que creo que son fundamentales: