Safari fotográfico en gredos. Tras la cabra montés en celo
Descarga la app
Síguenos
web de usuarios de cámaras digitales Nikon, un espacio del grupo Finicon
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y mostrarle publicidad y contenidos de su interés. Al continuar navegando, consideramos que acepta su uso. Más información
Safari fotográfico en gredos. Tras la cabra montés en celo
Con AUSTRALphoto
Eventos y Cursos

22

Oct2021
Una ruta de 7 días nos permitió descubrir los paisajes de la Sierra de Gredos y captar las imágenes más impactantes del celo de la cabra montés (Capra pyrenaica subespecie victoriae) en su hábitat natural. Además, tuvimos la oportunidad de fotografiar otras muchas especies, como el zorro, sin olvidar las aves, como águilas, azores, milanos y otras rapaces, así como totovías, picos carpintero, grullas en migración que realizan en este momento del año su paso hacia latitudes cálidas desde el norte de Europa. Fue una semana muy fructífera de la que regresamos con un excelente reportaje que recogía las especies más significativas de la zona.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
El encuentro con la manada

Partiendo de Ávila nos desplazamos hasta el pequeño pueblo de San Martín del Pimpollar, situado en la cara norte de la sierra para luego llegar hasta la plataforma de Gredos. A partir de ahí seguimos a pie para localizar las manadas de cabras salvajes y acercarnos, siempre a paso muy lento y parando para tomar fotos de plantas, del paisaje y de cualquier ave que se ponga “a tiro”.

Juan Fran, nuestro guía local certificado por el parque natural, tiene controlados los movimientos de las cabras montesas por lo que no tardamos en llegar al lugar donde estaban las manadas de cabras y vislumbrar con emoción el primer ejemplar, luego el segundo, luego otro y otro... Desde ese momento ya sólo hicimos pequeños desplazamientos para seguir la manada y buscar el mejor punto de vista.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
Entretanto, el guía nos explicaba las características y curiosidades de esta especie y nos ayudó a comprender su comportamiento y poder interpretar las escenas del celo, en concreto las actitudes intimidatorias de los machos. Es interesante saber que existe un marcado dimorfismo sexual, es decir, que el macho y la hembra tienen grandes diferencias morfológicas. Ella es de menor tamaño y luce una cornamenta muy reducida, ya que en la evolución les ha sido poco funcional. Los machos, en cambio, además de tener un cuerpo más grande y voluminoso, hacen gala de una cornamenta increíblemente grande, debido a que en la época de celo en que nos encontramos luchan por conseguir el derecho de aparearse, y para ello tener una cornamenta fuerte es de gran ayuda para finalmente poder trasmitir sus genes a las siguientes generaciones.

Sin duda, el momento culminante de todo el proceso es el choque de sus cornamentas, precedido por la posición erguida que adoptan justo antes de lanzarse contra el adversario. El ruido que producen es tan fuerte y seco que da la impresión que se van a romper, pero no es así porque la estructura y consistencia de los cuernos está perfectamente preparada para resistir estos espectaculares golpes.

Las 8 horas de esta actividad nos pasaron volando porque alternábamos la fotografía de la manada con las de las plantas y el paisaje, que estaba nevado. Nos íbamos desplazando y situándonos entre los piornos y las rocas que conforman el entorno, y así sorprendíamos algún animal comiendo, saltando el río, etc. y también rapaces planeando y otras aves que nos pasaban por encima o que aparecían en cualquier momento en cualquier lugar.

Entre ellas destacamos el milano real, el buitre leonado y el raro buitre negro, el azor, varias águilas, el verderón serrano, el escribano montesino, el piquituerto, la cogujada montesina, el acentor alpino, el mirlo acuático, el pico picapinos, la totovía, el pito real, el pico menor… incluso fotografiamos el paso de las grullas en migración.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
La cámara

El cuerpo de cámara conviene que pueda sea capaz de hacer ráfagas rápidas para poder pillar los instantes clave de los enfrentamientos entre los ejemplares. En este sentido las mirrorless tienen la ventaja de poder hacer más disparos por segundo, además de hacerlo en silencio, sin el ruido del espejo inclinado subiendo y bajando continuamente. No obstante, hay que decir que varios de los del grupo llevaban cámaras réflex, como la D5, la D850 y la D500, que funcionaron perfectamente y proporcionaron reportajes igualmente excelentes, ya que las cabras estaban relativamente separadas y estaban en lo suyo, por lo que no les molestaban demasiado esos pequeños ruidos.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
En cuanto al tamaño del sensor, la calidad de todos los que llevábamos cuerpos Nikon era más que suficiente para subir la sensibilidad lo necesario. Sin embargo, en las tomas nocturnas o en las de aves en vuelo se notaba la diferencia de las Full Frame (Fx) en el sentido de que con ellas podíamos subir más el valor ISO para captar más estrellas o para subir más la velocidad de obturación y así congelar el movimiento del animal, y todo ello sin incorporar demasiado ruido digital, que se traduciría en una mayor granularidad.

Por su parte, las cámaras de formato más pequeño (APS-C), designadas con las siglas Dx, mostraron la ventaja del factor de multiplicación del 50% sobre la distancia focal, lo que permitió fotografiar los ejemplares más lejanos tanto en tierra como las aves que se alejaban en el cielo.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
Las ópticas

Siempre he dicho que lo fundamental es escoger bien los objetivos y he aconsejado a mis alumnos que su presupuesto lo empleasen más en la óptica que en el cuerpo, siempre que éste cumpla unos mínimos, claro. Y lo más importante es que tengan calidad de imagen, lo que se mide con el poder de resolución. En nuestro caso también cuenta la rapidez de enfoque y, por supuesto, una distancia focal suficiente, es decir, un buen tele.

Y ¿qué es un buen tele? Bueno, pues están los de tope de gama: los míticos NIKKOR de 500 y 400 mm de luminosidad 2.8 con los que se han conseguido imágenes únicas. Sin embargo, puesto que en la misma salida el guía nos enseñó a aproximarnos sin espantar a los animales, algunos pudimos usar los de menor distancia focal, como el excelente NIKKOR 300 mm f/2.8, al que se le puede poner un tele-convertidor, incluso de 2x, manteniendo la calidad y el autoenfoque. Por otra parte, el que había ahorrado presupuesto utilizó el más reciente NIKKOR 300 mm f/4 con gran éxito y aprovechando su menor peso.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
Los hides

Algunos repitieron la experiencia el día siguiente, pero otros quedamos satisfechos con el reportaje de las cabras salvajes y los días sucesivos nos centramos en fotografiar al acecho desde dos hides (observatorios fijos) que antes fueron convenientemente preparados por el guía colocando cebo (alimento). Para trabajar holgadamente en cada uno nos dividimos en dos grupos. Uno fue al que está cerca del hostal rural donde nos alojábamos. Construido con paredes de piedra de granito en armonía con el paisaje que le rodea, está situado en un ecosistema muy variado, rodeado de un bosque de álamos temblones, matorrales y pradera. Todo ello proporciona una gran diversidad de especies entre las que se pueden ver zorros, águilas, busardos ratoneros, gavilanes…
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
El otro fue al hide que está diseñado para atraer carroñeros (muladar) y allí se fotografía el buitre leonado, el raro buitre negro, varias especies de águilas, milanos… etc. Por supuesto, el día siguiente nos intercambiamos. El resultado fue buenísimo y muy completo.

Durante la estancia en el hide hay que permanecer en silencio y siempre con la cámara en mano, en posición ráfaga, y el diafragma abierto. Eso es para que la velocidad de obturación sea lo más alta posible, a lo que también ayudará subir un poco la sensibilidad, pero sin llegar a los valores de ISO que producen ruido digital. También hay que apagar el teléfono móvil o mantenlo en silencio, hablar lo mínimo y en voz baja, no fumar, no realizar movimientos bruscos y, si llevas comida, que no sea con envoltorios ruidosos. Nunca se debe salir en mitad de una sesión y cuando termine, mejor cubrirse con ropa oscura, verde, negra o de camuflaje. Todo ello redundará en un resultado fotográfico superior. Finalmente, hay que llevarse cualquier resto que hayas generado y dejar el recinto tal y como te gustaría encontrarlo.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
Los objetivos para la fotografía al acecho

Esta es la modalidad en que el zoom resulta más práctico porque los animales pueden estar lejos, pero también situarse al lado mismo. Es el escenario ideal para el clásico NIKKOR 70-200 mm luminoso (diafragma fijo 2,8). También es factible tener un tele corto, como el NIKKOR 200 mm f/2, y complementarlo con un normal 50 mm f/1.8, que es muy asequible, de gran calidad y poco peso.

Ahora bien, para poder pillar también los pájaros alejados, para mí el objetivo ideal es el zoom AF-S NIKKOR 80-400 mm 1:4.5-5.6 G ED N, de baja dispersión y con nanocristales, que produce unos resultados espectaculares con un cuerpo APS-C.
© Juan Francisco Redondo © Juan Francisco Redondo
Completar el reportaje

Ya hemos comentado que surgieron múltiples ocasiones para hacer fotos de plantas, líquenes, rocas de formas sorprendentes y, sobre todo, del paisaje, cuya belleza se ve incrementada con la capa de nieve. Pero, además de todo esto, completamos el reportaje con una sesión de fotografía nocturna aprovechando la visibilidad que existe en esta zona cuyas especiales condiciones de altitud, mínima contaminación lumínica y días despejados permiten realizar fotografías espectaculares. Otra noche fuimos al mirador estelar que se encuentra a 500 m de nuestro alojamiento y que forma parte de la red internacional Starlight Cielos Oscuros.

Para las fotos de paisaje usamos un objetivo angular. No ha de ser de los extremos. El Nikkor 24 mm f/2.8 es más que suficiente. Sin embargo, para las nocturnas resulta más adecuada una menor distancia focal para captar mayor superficie del firmamento. En definitiva, que nuestro reportaje, aunque lo protagonizara la cabra montesa, fue muy variado: numerosas rapaces y otras aves, zorros, plantas, paisajes, bosques y el cielo nocturno.
Pues bien, ahora tienes ocasión de vivir esta experiencia del 27 de Noviembre al 3 de Diciembre teniendo como guía a Juan Francisco Redondo. Aquí verás los detalles de esta aventura que no olvidarás.

Para apuntarte o aclarar cualquier duda, puedes escribir a viajes@australphoto.com o mejor llamar al 636 216 898 porque la fechas límite para inscribirse es el próximo viernes: ¡29 de octubre!


Texto: Albert Masó
Fotos: Juan Francisco Redondo
Comentarios
Envianos tu comentario
Opine sobre la notícia que acaba de leer y en breve será publicada.
* Campos obligatorios
Nikon Mirrorless
Mirrorless Nikon Z
Foto de la semana
Foto de la semana 2020
Comunidad Nikonistas
Síguenos
Quiero darme de baja
Lo más Nikon
DISTRIBUIDOR NIKON AUTORIZADO. Nikon es una marca registrada de Nikon Corporation. El dominio de Nikonistas.com no está relacionado de modo alguno con Nikon Corporation, ni con ninguna de sus sucursales o filiales.