Buenas:
Yo, amateur total, fui el fotógrafo oficioso en la boda de mi hermano. Lo hice tranquilo porque el novio era plenamente consciente de mis limitaciones y en medida a ellas puso su listón. La experiencia fue magnífica, agotadora y apasionante, y los resultados los esperados: simplemente aceptables.
Lo importante es que sean razonables, consecuentes, y no le pidan peras al olmo. Mucha suerte.