Ante todo, saludos cordiales!
Tras realizar diversas cábalas, he delimitado dos opciones, prácticamente por el mismo coste, para acompañar a mi D5000:
-18-200 VR II
-18-55VR + 55-300VR + 35 F1.8
He de decir que el 18-200 lo tuve una buena temporada y me gustó bastante por su gran versatilidad y comodidad, pero ahora mismo
me picaría un poco gastarme todo el presupuesto en un único objetivo, la verdad. Por eso me seduce la posibilidad de aprovechar el dinerín un poco
más, ganando esos 100mm extra en tele y ese 35 al que hace tiempo le tengo ganas.
Pero, de escoger esa segunda alternativa, el tener que cambiar ópticas me obligaría a replantearme mi estrategia disparadora,
a pensar qué objetivo calzarle a la cámara en cada momento, en fin, a cambiar la filosofía que había tenido con el todoterreno.
No os negaré que ello me acojona un tanto, pues no estoy acostumbrado, aunque por otro lado supondría un reto ciertamente apasionante.
¿Cómo lo veis vosotros? ¿Compensa a la larga y da mas calidad una combinación de varias ópticas? ¿Es posible el cambio de filosofía?