Como anécdota, decir que he vuelto de un viaje de 5 días por el este de Europa, y para no ir cambiando de objetivos bajo cero y quedarme pajarito, decidí probar a ir solo con el 50mm 1.4. En ciertos momentos te jode no tener más angular o más zoom, pero es cierto que te obliga a pensarte más cada disparo, a componer y en el fondo, a saborear cada foto. Palabrita que este viaje me ha hecho reconsiderar mi 70-200, maravilloso cristal, pero que pesa como su p.m. jeje