Y lo bien que lo pasamos aprendiendo, probando, equivocándose, volviendo a probar, volviéndote a equivocar, a veces acertando sin saber cómo, e intentar averiguar como lo hiciste para no volver a conseguirlo en cientos de fotos,..., ¡disfrutar el proceso, en definitiva!
Creo que si existe el ojo fotográfico, el talento innato, pero lo que importa más es amar lo que haces, disfrutar con ello, incluso si es tu trabajo. Quizás el tener ese talento lo que hace es que puedas vivir de algo que amas y te apasiona, ¡eso debe ser la leche!
No nos vengamos abajo por no tener ese punto genial, sigamos disfrutándolo, compartiendo experiencias ( en nuestro caso las fotos, y el conocimiento que tenga cada uno), aprendiendo cada día, y enseñando lo mucho o poco que podamos saber.
Disfruta del instante, congela el instante en una foto, pero sigue gozando, no te quedes en ese momento y busca otros mejores que guardar en tu cámara y si no en tu memoria.