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Limpieza del equipo y del sensor CCD digital


TDave

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Hola a todos:

 

Uno de los principales problemas que ha traido de cabeza a los usuarios de cámaras de objetivos intercambiables es la acumulación de suciedad y moho dentro de éstas. El polvo, la arena, las sales... pueden acumularse en las partes móviles del sistema (espejo y el obturador) dando lugar a problemas graves en su funcionamiento. De igual manera puede introducirse dentro de los anillos de enfoque de los objetivos dificultando su utilización, arañar la superficie de las lentes y alojarse dentro del visor dificultando la visión. Los hongos también atacan a los cristales de la lentes si no tenemos precaución. Además la llegada de los sensores digitales no hacen más que aumentar el riesgo y hacen de éste un elementro más paral tener en cuenta, ya que en este caso de resultar afectado no podemos deshacernos de él como si de una película de 35mm se tratara.

 

 

 

¿Cómo podemos esquivar todos estos problemas y salir airosos? Para proporcionarle una larga vida a nuestra cámara digital tenemos que seguir una serie de pasos sencillos, la mayoría de sentido común.

 

Tras adquirir un objetivo compraremos inmediatamente un filtro protector para dicho objetivo. Lo roscaremos en él y lo dejaremos colocado para siempre. Cuando éste esté sucio limpiaremos su superficie exhalando vaho sobre su superficie y limpiando con una balleta para objetivos haciendo círculos desde dentro hacia fuera.

 

La limpieza del cuerpo y las lentes (filtros protectores) se realizarán de forma regular, con paños y papeles destinados para tal fin. Esto servirá como medio profiláctico contra el moho y os hongos. Tendremos especial cuidado si utilizamos la cámara en condiciones de humedad impotantes o cuando la expongamos al rocío de la noche. Cuando terminemos de usarla procederemos a su inmediato secado con una balleta seca no abrasiva y dejaremos el equipo en un lugar ventilado y seco durante unas horas si fuera necesario.

 

Cuando las condiciones de humedad son muy altas o nuestra cámara ha sufrido las inclemencias de la lluvia podemos meter cuerpo y objetivos húmedos en una bolsa de plástico, por un lado acoplaremos un secador de pelo en posición de aire frío y haremos un agujero en el otro lado para asegurar una correcta circulación de aire. Lo dejaremos el tiempo que sea necesario hasta comprobar que está completamente seco.

 

Si vivimos en un lugar húmedo no guardaremos la cámara en bolsas de plástico, esto no hace más que agravar el problema de humedad. Guardaremos la cámara en nuestra mochila habitual colocando bolsitas desecantes en su interior que deberán ser repuestas cada varios meses. Son baratas, efectivas y se pueden comprar en cualquier droguería.

 

Nunca frotaremos la lente trasera de nuestros objetivos, ésta no viene protegida y podría arañarse con facilidad. Para su limpieza procederemos a utilizar una perilla de aire o, en caso necesario, un compresor de aire con una aguja de hinchar balones en su punta para aumentar la presión del aire.

 

No cambiaremos de objetivo en un lugar arenoso o polvoriento en condiciones de viento importante (de cajón).

 

Pero aún así, incluso siendo muy escrupulosos en el cambio de objetivos, con el tiempo no podremos evitar que motas de polvo acaben depositándose en el CCD de nuestra cámara o sobre el espejo réflex. La limpieza del interior de la cámara solo debe realizarse con aire y, aunque existen otros método que también son efectivos, acarrear riesgos importantes sobre la cámara si no son realizados por personas con experiencia o por el servicio técnico. Si vemos motas de polvo al mirar por el visor es probable que éstas se encuentren en la superficie del visor, dentro del visor o sobre el espejo réflex. Lo mejor en estos casos es limpiarlo con el uso de una perilla correctamente dirigida al espejo o a la superficie del visor hasta que el polvo o la pelusa desaparezca. Si tras hacer esto aun observamos motas de polvo por el visor y las lentes están perfectamente limpias, es posible que estos elementos se encuentren dentro del visor, por lo que se aconseja que nos acostumbremos a éstas ya que no saldrán en la foto final. El problema de limpiar siempre con aire es que las partículas que limpiamos dejan de estar en su ubicación para desplazarse a otra, pudiendo obstaculizar el movimiento del espejo y el obturador. Por lo tanto es interesante optar por hacer primero lo contrario, es decir aspirar. Si acoplamos a un aspirador (que será colocado fuera de la habitación en la que estamos trabajando) una pajita podremos aspirar SIN TOCAR NADA el polvo que haya dentro de la cámara, en las paredes, en el espejo y en el CCD. Después, si fuera necesario, podemos proceder a limpiarlo con una perilla, pincel de pelo fino (solo para el espejo) o con un compresor de aire con el adaptador de llenar los balones en su punta. Si optais por éste último método (es el que mejor resultado me ha dado para limpiar el CCD) procurad no acercar mucho la punta del adaptador al sensor, ya que la excesiva fuerza con la que el aire sale podría dañarlo. No obstante siempre es efectivo usar algún artilugio para que el caudal de aire incida lo más paralelamente posible a la superficie del CCD, de esta forma arrancaremos mejor la suciedad de la superficie.

 

Tened siempre presente que en caso de duda o temor, lo mejor es acudir al servicio técnico.

 

Un saludo, David

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