Maluh Publicado 22 de Mayo de 2021 Compartir Publicado 22 de Mayo de 2021 Consentimiento, ante todo. Hace algunos años, comencé junto a un amigo dedicado a la historia, a forjar un trabajo sobre la religión en la quebrada de humahuaca, trabajo que hasta el día, con la pandemia, sigue vigente. Aprendí en todo este proceso, que cuando miramos a una cultura que no es la propia, se ponen en juego muchas competencias que debemos tener presentes para poder lograr imágenes de calidad (y no me refiero a la calidad técnica, sino a la que se liga con el trabajo etnográfico), tales como el conocimiento de la cultura que estamos retratando, su simbolismo, sus costumbres, sus formas de expresión, su cosmovisión y todo aquellos que pueda ayudarnos a construir el universo que estamos fotografiando. Deberíamos también delinear los parámetros éticos de nuestro trabajo como fotógrafos, ya que esto nos marcará luego el accionar con la cámara. Cuando retratamos una cultura que no es la propia, debemos tener en claro cuál es nuestro rol como externos a lo que está sucediendo aún cuando somos convidados a participar. Esto es importante ya que establecer esta posición para nuestro trabajo nos dará la perspectiva necesaria para mantener presente la idea que la acción del otro (su celebración, rito o evento que estemos fotografiando) tiene primordial importancia por sobre nuestro trabajo fotográfico ya que somos nosotros quienes estamos interviniendo el espacio del otro. Aquí se vuelve fundamental la ética fotográfica que nos ayudará a no perder de vista el consentimiento del otro sobre nuestro trabajo. La falta de consentimiento, explícito o no, no solo puede traer consecuencias que nos impidan el trabajo, como que una comunidad nos expulse por estar siendo invasores de un espacio que supone algo tan intimo como la entrega de fe, como también la obtención de una imagen que como documento o cómo narrador visual de la cultura que estamos retratando no sea fiel a lo que se vive y no trasmita la sensación que buscamos. También es importante pensar que una fotografía, en este tipo de trabajos, no cumple la función de decir más que mil palabras, como reza el dicho, ya que para poder comprenderla en profundidad y hacer una lectura que no esté sesgada por nuestro entendimiento del mundo sino que se alinee a la forma de ver el mundo que tiene la cultura que estamos fotografiando es imprescindible la descripción de la misma considerando todo lo que mencionaba anteriormente. En la fotografía que acompaña este texto, un peregrino sahuma con Coa y mirra a San Juan en vísperas de la noche de San Juan. Peregrinos y peregrinas de la comunidad de Tilcara y alrededores caminarán hasta la casa de la familia Sajama, altar de San Juan, en Huichaira a través de cerros por los que retumban los sonidos de sikuris en la fria noche quebradeña. Allí pasarán la noche rezando, se alzará en llamas una enorme fogata que abrigará y será lugar de encuentro. Enlace al comentario Compartir en otros sitios web Mas opciones de compartir...
rafafumado Publicado 23 de Mayo de 2021 Compartir Publicado 23 de Mayo de 2021 Sinceros aplausos a tu presentación de esta fotografía, poniendola en contexto y aumentando su calidad más allá de su evidente mérito fotográfico. Una imágen excelente que nos retrata con precisión otras culturas y otras maneras de ver la vida, diferente a la que estamos acostumbrados pero no por ello menos valiosas- Saludos y felicitaciones por tu trabajo. Enlace al comentario Compartir en otros sitios web Mas opciones de compartir...
Maluh Publicado 23 de Mayo de 2021 Autor Compartir Publicado 23 de Mayo de 2021 Muchísimas gracias!!!!! ❤️ Enlace al comentario Compartir en otros sitios web Mas opciones de compartir...
Publicaciones recomendadas
Archivado
Este tema ahora está archivado y cerrado a otras respuestas.