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La estética del grano


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Artículo publicado en la Revista Arte Fotográfico Nº 409 (Enero 1986).

 

 

 

LA ESTETICA DEL GRANO

 

A primera vista, si examinamos un fotograma negativo, parece estar constituido por un depósito homogéneo de plata negra, con una textura tan regular como si se tratara de una capa de pigmento negro. Sin embargo, si la observación se realiza con la ayuda de una lente de aumento, se verá que la constitución de la película no es tan uniforme. Está formada por numerosos granos de estructura muy variada e irregular. En ampliaciones del negativo esta irregularidad llama a veces la atención de un modo inesperado y, en ocasiones, incluso desagradable. Cuanto mayor es el tamaño de cada uno de los granos de plata que constituyen una emulsión, más sensible es ésta. Una película de 1000 ASA es mucho más granulosa que otra de 50 ASA, mientras que la de 400 ASA quedaría en una posición intermedia.

 

Aunque justo es reconocer que las influencias entre pintura y fotografía fueron, en los comienzos de ésta última, mutuas; justo también es reconocer en el arte de la «escritura con la luz» su papel potenciador, casi decisivo, en la aparición de las nuevas tendencias pictóricas contemporáneas. El impresionismo es la primera respuesta seria de la pintura a la fotografía. Hasta entonces, la pintura había sobrevivido por costumbre. Los movimientos pictóricos se sucedieron mucho más rápidamente y así, uno de ellos, el puntillismo o neoimpresionismo, cuyos representantes más destacados fueron los franceses Seurat y Signac, propugnaron la estética del punto. Se negaban a mezclar los colores en la paleta. La solución alternativa que idearon fue la de superponer puntos de color sobre la tela, de tal manera que era el ojo humano y no la mezcla de colores en la paleta del pintor, el que percibía el contenido cromático de la pintura. La fotografía cuenta, no con el punto, pero sí con el grano. Una de las grandes batallas que han tratado de librar con éxito los fabricantes de películas fotográficas ha sido la que afectaba al tamaño del grano. Se han invertido muchas horas en el estudio de la reducción del grano, sin darse cuenta de que el grano es otro elemento más, tan válido como cualquier otro, con el que puede «jugar» el fotógrafo. De ahí que estas líneas intenten reivindicar la estética del grano, como un camino diferente, alternativo, a aquel que trata de esconder la verdadera y original composición/constitución de la base de la fotografía: la película. La imagen queda reproducida, primero en el negativo y luego en el positivo, gracias a los granos de bromuro de plata.

 

Algunos tratan de esconderlos, otros se despreocupan de ellos. Estas líneas defienden la posición activa del autor con respecto a ellos; esto es, la postura de destacar de la forma más evidente posible, y con la correspondiente e imprescindible adecuación del tema, el grano fotográfico.

 

 

EL PROCEDIMIENTO TECNICO

 

Granularidad y granulación

 

Es frecuente que el uso de estos dos términos llegue a confundirse fácilmente, por lo que es recomendable tener los conceptos bien claros. La granularidad se refiere a la estructura granular de la imagen de plata fotográfica en sí misma. La granulación es la no homogeneidad que vemos como resultado de la granularidad. La impresión subjetiva de granulación depende también de la distancia desde la cual se mira una fotografía siendo menos perceptible a medida que aumenta dicha distancia. En la terminología fotográfica práctica, se utiliza el vocablo «granularidad» principalmente en relación con el negativo, mientras que «granulación» se refiere principalmente al positivo o copia.

 

Granularidad del negativo

 

La granularidad del negativo depende fundamentalmente de los siguientes puntos:

1) La emulsión negativa. La granularidad de una emulsión aumenta con la intensificación de la sensibilidad. Las emulsiones muy sensibles (de alta velocidad) tienen una elevada granularidad. El grano es más apreciable en ampliaciones de gran tamaño.

2) La exposición. La densidad del negativo debería mantenerse baja, puesto que la mayor densidad conduce a un aumento de la granularidad. Por lo tanto, la exposición debería ser tan corta como fuere compatible con la buena reproducción de las tonalidades de buscar un efecto de grano reducido; por el contrario, si la voluntad es la opuesta, la exposición debería ser extrema, en condiciones límite de iluminación.

3) El revelador. Existen reveladores de grano fino, de grano normal y de grano grueso.

4) Las condiciones del revelado. Para obtener resultado óptimo con el revelador escogido, hay que controlar cuidadosamente el tiempo y la temperatura. Estas circunstancias tienen que ajustarse de tal modo que se obtenga el resultado apetecido, tanto en un sentido como en otro.

 

Granulación en la copia

Los factores que influyen en la granulación de la copia son los siguientes:

1) El tipo de ampliación.

2) El contraste y la estructura superficial del papel.

3) Las condiciones en que se mira la copia. El contraste en la ampliación intensifica la granulación. Si en un mismo negativo se amplía sobre dos papeles de grados diferentes de contraste, la copia que se haya hecho sobre el papel de más contraste presentará más granulación. Esto no proporciona ningún método fácil de controlar la granulación, porque la elección del papel viene determinada por el contraste del negativo. De modo parecido la ampliadora de tipo condensador realza el contraste y conduce a una granulación más visible que el foco de luz difusa o suave. Si la ampliación se contempla desde cierta distancia, la granulación es mucho menos evidente.

 

La reticulación

 

Cuando el fotógrafo está decidido a buscar en el grano un nuevo elemento estético, una ayuda innovadora, se decide a actuar sobre cualquiera de los elementos que influyen, tanto en el negativo, como en la copia. El reticulado consiste fundamentalmente en la obtención de un grano exagerado, de un tamaño considerable que, visto desde una distancia notable, casi es imperceptible; pero que acercándose a la copia, muestra una perfecta integración de granos de bromuro de plata exageradamente resaltados, dispuestos a la manera de un perfecto rompecabezas.

 

La fórmula más recurrida es aquélla que se sirve de una película de alta sensibilidad, 400 ASA en adelante, sobre la que se actúa arbitrariamente durante el proceso de revelado. Los líquidos no contemplan en absoluto las temperaturas recomendadas por los respectivos fabricantes, más aún, alcanzan unas temperaturas superiores a 25°. Fórmulas exactas no pueden ofrecerse. Todo debe basarse en la propia experiencia de cada uno, teniendo en cuenta que el sometimiento de la película a la acción de líquidos muy calientes puede llegar a descomponerla, a destruir la capa de gelatina y, por tanto, a perder toda posibilidad de obtención de una imagen de calidad. No obstante, a pesar de los riesgos que entraña esta técnica, los resultados que es capaz de ofrecer al fotógrafo son más que satisfactorios.

 

Ejemplo de reticulación

reticulacion.jpg

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