En septiembre de 2018, Nikon me prestó la nueva cámara superzoom P1000 como profesional de fotografía y vídeo de naturaleza, una bridge tan potente que, hasta el día de hoy, ninguna marca la ha superado.
La pude probar durante unas semanas y los resultados fueron sorprendentes. En un solo cuerpo de cámara, de tamaño mediano y ligero, tenía todas las distancias focales que cualquier fotógrafo o videógrafo de naturaleza pudiera soñar… ¡de 24 a 3000 mm en un solo cuerpo!
Todavía la conservo y sigue funcionando como el primer día. Este otoño llevará siete años conmigo. Solo tuve que reparar una vez el lector de tarjetas de memoria, pues suelo sacar la tarjeta para descargar los archivos y, con tanto meter y sacar, terminó averiándose. Pero la arreglaron y, hasta ahora, todo ha seguido funcionando perfectamente.
Tras 35 años como fotógrafo profesional de naturaleza, justo a partir de ese año (o un poco antes) comencé mi carrera como videógrafo de naturaleza, ya que las ventas de fotografía habían caído en picado. Así que la P1000 me vino de perlas para grabar fauna ibérica a distancia en esta nueva e ilusionante etapa.
Miles y miles de clips de vídeo grabados por toda España afirman que estamos ante una auténtica maravilla tecnológica. Esta cámara permite grabar en 4K a 30 fps con muy buena calidad, a pesar de lo diminuto que es el sensor, lo que demuestra la potencia de su tecnología.