La cámara de trabajo
Aparte de algunas fotografías infrarrojas, para las que actualmente se utiliza película infrarroja, todas las fotografías del escenario de un delito ya se hacen en digital. Los fotógrafos de la policía metropolitana manejan principalmente la D3X en su trabajo, si bien algunas veces también utilizan una D3X para las huellas dactilares.
“Necesitamos una cámara resistente porque trabajamos con viento, lluvia o nieve”, nos aclara Moseley. “Es evidente que no podemos elegir el lugar de trabajo, la hora, la iluminación ni las condiciones atmosféricas, lo único cierto es que necesitamos unos niveles muy elevados de resolución y de detalles.
Una cosa que me encanta de la D3X es que si estás fotografiando pruebas, como una huella de un zapato, puedes hacer zoom sobre la misma y encuentras una riqueza y precisión de detalles increíbles. La cámara resulta realmente adecuada para este trabajo. Su amplia gama y variedad de lentes es igualmente magnífica, porque podemos seguir usando todos los objetivos antiguos y especiales”.
Scott nos explica: “Antes utilizábamos cámaras de formato medio con negativos de 6x7 cm, porque si fotografiabas una habitación y resultaba que un detalle cobrara relevancia, siempre podías hacer una ampliación selectiva y obtener una calidad razonable. Ahora disparamos en NEF al máximo de resolución por la misma razón: si aparece algo, podemos volver al archivo RAW y hacer una ampliación selectiva. Por eso la D3X se ajusta tan bien a nuestras necesidades: siempre produce imágenes del tamaño que necesitamos”.
McAllister está igualmente satisfecho con su manejo: “La D3X es mucho más ligera que las cámaras de formato medio que utilizábamos antes. Los ajustes digitales de balance de blancos resultan también muy útiles. Es como llevar un número ingente de tipos de película contigo. Se adapta a cualquier tipo de iluminación y ofrece unos resultados muy naturales, mientras que antes tenías que cambiar de película o de filtro. Prácticamente, consigues el balance de blancos perfecto”.