El lema para cualquier campaña publicitaria de la línea Superdry siempre ha sido el mismo: “hacerlo mejor que la última vez”. Para el fotógrafo y Director creativo James Meigh, y para el Director de relaciones públicas y marketing Matt Janes, eso no ha supuesto ningún inconveniente. Este tándem trabaja de un modo muy práctico y directo, con Janes haciendo las veces de estilista y director de producción, y Meigh como fotógrafo, buscador de localizaciones y director de logística.
“Intentamos huir de la iluminación evidente y del enfoque típico del modelo glamuroso”, nos explica Meigh. “Buscamos una fotografía mucho más directa, y nos imponemos la tarea de obtener imágenes realmente impactantes”.
Para la campaña de primavera-verano 2010, ya se había comentado el tema de los aviones y los aeródromos cuando a Meigh se le ocurrió la idea de realizar una sesión en la base aérea Davis-Monthan Airforce, un conocido cementerio de aviones a las afueras de Tucson (Arizona), en el desierto de Sonora.
“El problema principal es que se trata de una base militar y no te dan permiso para trabajar allí, así que busqué en Internet fotografías que se hubieran realizado por los alrededores. Encontré una que se había hecho a través de una valla y en la que aparecían todos esos magníficos aviones antiguos que no eran como los otros”.
“En un cartel de la valla se veía un número de teléfono al que llamé y resultó ser un desguace privado en el que sí obtuvimos permiso para trabajar”.
En una semana, Janes y Meigh estaban en un avión rumbo a Phoenix, después de varios días organizando los preparadores, los modelos, el catering y el transporte para la localización. En Tucson, la temperatura suele alcanzar casi los 40º a mediodía, de modo que el equipo sólo tenía hasta las 2 pm para completar la sesión. Después, es casi imposible acercarse a las piezas metálicas de los aviones, y las avispas y serpientes de cascabel que habitan el desguace comienzan a inquietarse.