La imagen de
Ghulam, una niña afgana de
11 años sentada junto a su marido de
40, realizada por la estadounidense
Stephanie Sinclair, ha sido elegida como la mejor fotografía del año por el
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
La instantánea, en que la niña mira con temor y recelo al hombre con quien fue obligada a contraer matrimonio, ha sido distinguida entre otras
1.230 imágenes por su mensaje de denuncia al mostrar una práctica tan extendida como ignorada por la opinión pública.
La foto del año de
Unicef forma parte de una serie de retratos e imágenes sobre matrimonios infantiles que
Sinclair realizó durante dos años en Afganistán, Etiopía y Nepal, donde es habitual que las familias casen a sus hijos adolescentes entre sí, y las niñas suelen convertirse en moneda de cambio para saldar deudas o cuestiones de honor. Niñas que no solo son alejadas de su familia y del colegio y sometidas a relaciones sexuales, sino que en ocasiones también son utilizadas como fuerza de trabajo. La fotógrafa ha relatado que la familia de
Ghulam decidió
venderla para poder alimentar al resto de sus hijos aunque
se sentían avergonzados por ello.
La fotógrafa ha confesado que la idea del reportaje surgió de un trabajo anterior sobre mujeres que se suicidaban, prendiéndose fuego, muchas de las cuales eran niñas cuando fueron entregadas a sus maridos.
Sinclair ha indicado que, tras captar estas imágenes, puso en marcha un proyecto social en Etiopía que persigue retirar de la prostitución a jóvenes que, tras huir de matrimonios forzados en su infancia o adolescencia, acaban cayendo en manos de las mafias locales.
En segundo lugar, se ha reconocido el trabajo del bangladesí
Golam Mostofa Bhuiya Akash sobre la explotación laboral de niños en su país, mientras el alemán
Hartmut Schwarzbach ha obtenido el tercer premio por el retrato de
Annalyn, una niña filipina que vive en una colonia de mineros cerca de Manila.
Entre los proyectos finalistas figura el reportaje sobre mujeres violadas en el genocidio de Ruanda junto a sus hijos, del israelí
Jonathan Torgovnik, que este año
ganó el Premio al Retrato Fotográfico de la National Portrait Gallery de Londres.
Los ataques violentos en la franja de Gaza del palestino
Hatem Moussa y el brutal entrenamiento al que China somete a sus futuras esperanzas olímpicas, aún niños, del israelí
Nir Elías, figuran entre los trabajos reconocidos por la organización dedicada a la protección de la infancia.