Los periodistas han sido asesinados en número inusualmente alto durante el
2007, convirtiendo a este año en el más mortífero para la prensa en más de una década, según un análisis de fin de año del
Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, Comitee to Protect Journalists)
En todo el mundo, el
CPJ contabilizó
64 periodistas caídos en cumplimiento de su trabajo en
2007,
ocho más que el año pasado, pero continúa investigando las muertes de otros
22 reporteros para determinar si están relacionadas con su labor periodística. El
CPJ sólo ha registrado un año con mayor número de víctimas mortales:
1994, cuando
66 periodistas murieron de forma violenta, muchos de ellos en los conflictos de Argelia, Bosnia y Ruanda.
Por quinto año consecutivo, Iraq aparece como el país más mortífero para la prensa en el mundo. Sus
31 víctimas constituyen casi la mitad del número de periodistas caídos. Muchas de las víctimas fueron blanco de ataques y asesinadas, como el reportero del
The Washington Post Salih Saif Aldin, quien murió en Bagdad de un solo disparo a la cabeza. En total,
24 de las muertes en Irak fueron asesinatos y
siete fueron producto de fuego cruzado durante combates.
Pistoleros no identificados, bombarderos suicidas, y operaciones de los militares estadounidenses constituyeron una serie de riesgos fatales para los periodistas iraquíes. Todos excepto uno de los
31 periodistas muertos eran ciudadanos iraquíes. Casi todos trabajaban para los medios locales, aunque
nueve trabajaban para organizaciones de noticias internacionales como
The New York Times,
ABC News,
Reuters, y
The Associated Press. El número de muertos en Iraq es consistente con el de
2006, cuando
32 periodistas cayeron en represalia por su trabajo.
Somalia fue el segundo país más mortífero para los medios de comunicación en
2007, con
siete periodistas caídos por su labor. Dentro de las
siete muertes en Somalia se encuentran los asesinatos seguidos de dos conocidos periodistas.
Mahad Ahmed Elmi, director de la radio
Capital Voice en Mogadiscio, murió tras recibir cuatro impactos de bala en la cabeza. Horas después, una mina terrestre detonada remotamente le quitó la vida a
Ali Iman Sharmarke, uno de los dueños de
HornAfrik Media, al salir del funeral.
Más allá de las cifras abrumadoras, el
CPJ ha documentado también algunos cambios positivos: en Colombia, ningún periodista falleció en cumplimiento de su labor por primera vez en
más de 15 años. Y por primera vez desde
1999, no hubo muertes de periodistas vinculadas a su labor periodística en las Filipinas.
Una lista preliminar de los periodistas caídos por su trabajo en
2007, con una nota informativa para cada caso, está disponible en
la web del CPJ, junto con notas informativas de cada uno de los casos no confirmados que el
CPJ sigue investigando y cápsulas sobre los trabajadores de medios caídos. Una lista final de periodistas caídos por su labor será difundida el
2 de enero de 2008.