El profesor Nicholas Negroponte está buscando un sustituto que le reemplace en el puesto de consejero delegado de la organización OLPC (One Laptop per Child, Un Portátil Por Niño) de la que ha sido el principal impulsor desde su creación hace tres años.
Negroponte puso en marcha esta organización sin ánimo de lucro con el fin de llevar Internet a los niños de los países en desarrollo de una manera económica y sencilla. Para ello diseñó el ya famoso XO, un sencillo portátil de plástico con una batería que se recargaba a mano, pero que no está logrando los objetivos marcados.
El proyecto no ha recibido todos los pedidos que eran de esperar y Negroponte se ha enfrentado a uno de sus principales socios, Intel, a quien acusó de sabotear su proyecto para favorecer su Classmate, un ordenador de bajo coste diseñado por el fabricante de procesadores para su distribución en mercados emergentes.
No deberíamos estar ni en el negocio de hardware, ni en el de software. Deberíamos estar en el negocio de la educación, asegura Negroponte, quien no se considera el hombre indicado para dirigir este proyecto y dice su lugar no está en la gestión diaria, si no en el de ofrecer una visión global con más perspectiva. Sin embargo Negroponte no está pensando en un ejecutivo del sector de la informática personal, si no más bien en un perfil similar al del ex secretario de la ONU, Kofi Annan, alguien que no mire al mundo como un mercado.