Cuando parecía que las cámaras compactas iniciaban una cierta ralentización tecnológica y los avances se limitaban a incrementar el número de Megas que el sensor era capaz de ofrecer, la mayoría de los fabricantes empezaron a introducir en el segmento de los equipos de bolsillo una serie de prestaciones hasta hace poco disponibles únicamente en los equipos fotográficos profesionales. Entre ellas, las mas llamativas son los incrementos en la sensibilidad de trabajo, o lo que es lo mismo, la posibilidad de trabajar con ISOs mas elevados, y los sistemas de supresión de las vibraciones o sistemas VR (del inglés Vibration Reduction).
Paralelamente, de la nueva hornada de cámaras D-SLR, mas conocidas como Reflex, destacan las opciones tecnológicas que – dependiendo del fabricante – se ofrecen al usuario en el mismo sentido.
Desde aquí y como reflejo de la primera marca en ofrecer un sistema VR óptico en una cámara compacta en toda la historia de la fotografía, la Nikon Zoom 700VR QD .Nos gustaría poner un poco de orden y claridad en este apartado cada vez mas tenido en cuenta por el usuario.
Inicialmente, los sistemas VR fueron incorporados en las videocámaras, precursoras en la captura de imagen digital, y muy sensibles al movimiento de la cámara que hacía que las imágenes temblorosas produjeran “mareos? a la hora de verlas en nuestro antiguo televisor de rayos catódicos. Hasta la aparición de los sistemas de Steady Cam, era la única opción de conseguir imágenes más o menos estables cámara en mano (sin trípode).
La Nikon Zoom 700VR QD compacta de 35mm salió al mercado en 1994 y atrajo todas las miradas por ser la primera cámara de película del mundo con sistema VR óptico. Posteriormente llegó el AF VR Zoom-Nikkor 80-400mm f/4.5-5.6D ED, un objetivo para cámaras réflex que salió a la venta en el año 2000.
La función de este sistema era evitar que a la hora de usar teleobjetivos muy largos, el más leve movimiento de la cámara se transmitiera a la imagen provocando fotogramas movidos (más comúnmente “trepidados?) ya que con aperturas tan bajas sólo se podía disparar a velocidades altas en muy buenas condiciones de luz.
Poco a poco, Nikon y Canon fueron introduciendo más ópticas con sistema VR para responder a las demandas de profesionales de naturaleza y deportes.
Las ventajas de incorporar el sistema VR en la óptica son obvias: En primer lugar, al tratarse en muchos casos de teleobjetivos, la simple geometría nos indica que un leve movimiento de la cámara se traduce en un apreciable desplazamiento del extremo de la óptica. El sistema VR óptico dispone de sensores en la propia lente, de modo que detectan el movimiento real de la misma al instante.
En segundo lugar, al no depender de la cámara usada, el fotógrafo puede ver en tiempo real la imagen a través del visor, detectando visualmente el momento en el que el sistema esta actuando y asegurando por lo tanto el disparo.
Finalmente, al ser ópticas estabilizadas, los sistemas están específicamente ajustados para cada una en particular, obteniendo los resultados mas óptimos en cada caso.
Y además, son compatibles tanto con las cámaras digitales como con las reflex de película de 35mm. De ahí que podamos concluir sin duda alguna que son los mejores sistemas de estabilización de imágenes posibles. El único pero es que cada óptica deberá llevar su estabilización y por tanto debemos pagar el coste extra de su inclusión en la misma. Claro que lo bueno se tiene que pagar.
Este es el sistema adoptado en los equipos reflex de Canon, Nikon y Leica.