Veinte años de fotoperiodismo en Perpignan.
El certamen de fotoperiodismo Visa Pour L’Image sigue siendo, tras veinte ediciones, un referente mundial para el fotoperiodismo. Su Fundador, Jean François Leroy, es también el responsable de la selección de los trabajos que cada año se muestran en Perpignan.
Desde sus inicios, Leroy abogó por mostrar al público un fotoperiodismo valiente que, a menudo, no tenia cabida en los medios por ser excesivamente crudo y opuesto a los intereses de los poderosos grupos que controlan los medios de comunicación.
Esta premisa, unida a la voluntad de convertir el festival un punto de encuentro para los medios, las agencias y los fotógrafos, hacen que cada año la pequeña ciudad de Perpignan se convierta, durante quince días, en la capital del fotoperiodismo, un lugar de reunión para los profesionales y una cita imperdible para el publico en general.
Para esta edición tan especial, más de treinta exposiciones se han podido ver en Visa Pour l’Image.
Pasearse por las salas de los históricos edificios, muchos de ellos cerrados al público durante el resto del año, repletos de trabajos fotoperiodísticos que conforman una mirada desnuda y caleidoscópica del mundo actual, es un privilegio solo posible por unos pocos días al año en Perpignan.
Sin embargo, cada año la sensación de Deja Vu es inevitable: conflictos olvidados, genocidios, guerras, los temas y las imágenes se suceden, la barbarie humana siempre es la misma. El esfuerzo de la organización por conseguir que los trabajos más remarcables tengan un espacio en Visa, hace y los distintos trabajos se agolpen ante los ojos del espectador.
Es evidente que el lugar del fotoperiodismo son los medios masivos, pero no es menos cierto que en una galería, un trabajo fotoperiodístico puede leerse de un modo más pausado y reflexivo. Sin embargo, este espacio privilegiado que es Visa pour L’Image no ofrece el espectador esta oportunidad. Hay demasiados trabajos, demasiado juntos, la sobre información de la que adolecen los medios, y que el espectador consigue burlar dentro de una sala de exposición, le asalta en Visa Pour L’Image.
La mayor parte de los trabajos exhibidos en Visa nos hablan de conflictos humanos o desastres naturales, injusticias y explotación. Por esta razón sorprende encontrar en Visa pour l’Image trabajos como el que Michael Nichols ha realizado para Nathional Geographic, uno de los patrocinadores del festival. Las Raíces del Cielo, es un acercamiento amable y sensible a la vida de los elefantes africanos.
Cada año la itinerante e incombustible selección de World Press Photo tiene su espacio en Visa, pero sus criterios de selección a menudo se contraponen claramente a los que Jean François Leroy aplica en Visa pour l’Image desde hace veinte años.
El fotoperiodista David Douglas Duncan, fue uno de los primeros fotógrafos que expuso en Visa, veinte años después, ha vuelto a Perpignan con una selección de su trabajo titulado This is War.
Otra mirada retrospectiva, que ha compartido espacio con Duncan, es el trabajo de Göksin Sipahioglu, fundador de la mítica agencia Sipa, sobre los hechos de Mayo del 68 en París.
Como cada año, el Convento de las Mínimas ha acogido una parte importante de las exposiciones del certamen.
El emotivo homenaje a la desaparecida Alexandra Boulat, con una selección de sus fotografías más queridas. Inside Iraq, de Yuri Kozyrev, nos acerca de manera magistral a la difícil e irresoluble realidad de Iraq, cinco años después de la guerra.
Quizás uno de los platos fuertes de este certamen fuera la exposición La Diáspora Iraquí del fotógrafo de la Agencia Magnum, Paolo Pellegrini. No deja de ser sorprendente que en la entrada de la sala de exposición de este extraordinario fotógrafo de guerra, se mostrase un cartel que advertía de la crudeza de las imágenes, y predisponía al espectador a encontrarse de frente con una leyenda del fotoperiodismo.
Quizás por esta razón la decepción al descubrir
La diáspora Iraquí haya sido aun mayor. Este trabajo que
Pellegrini ha mostrado en
Visa es un trabajo preciosista, más comprometido con la estética visual, que con rigor periodístico. Sus pies de foto repetitivos e impersonales tampoco contribuyen a mejorar esta sensación y ni a acercarse a los protagonistas de las imágenes.
En una sala contigua, en el mismo
Convento de Santa Clara, un trabajo extraordinario, con imágenes durísimas, describían la realidad de la sociedad afgana con una sensibilidad extraordinaria.
Afganistán, una Paz Frágil, de
Paula Bronstein es uno de los reportajes más interesantes de esta edición de
Visa.
Es imposible comentar de forma amplia todas las propuestas expositivas que nos ha dejado la 20ª edición de
Visa Pour l’ Image, pero si una sola exposición tuviésemos que destacar y recomendar aquí, seria el excepcional trabajo del fotógrafo francés
Christian Poveda, La Vida Loca.
Poveda ha desarrollado este
trabajo fotoperiodístico durante más de tres años, conviviendo con grupos de jóvenes violentos, llamados
Maras, en los suburbios de
San Salvador. Un retrato sociológico magistral que se adentra profundamente en la vida y la muerte de estos jóvenes que no han conseguido escapar a su destino.
Para finalizar, hay que decir que
Visa Pour l’Image, a pesar de sus contradicciones es la mejor referencia
fotoperiodística que tenemos en
Europa y es, por lo tanto, una cita casi obligada, cuyo interés va mucho más allá de lo estrictamente fotográfico, no en vano un gran número de expediciones escolares visitan Visa y acercan al público más joven la
fotografía y la realidad mundial.
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