Nikon lanza al mercado una elegante cámara ultra compacta de 7,1 megapíxeles de un manejo realmente sencillo y altas prestaciones con un precio más que interesante
Con unas dimensiones muy reducidas, destaca por su diseño ultrafino de sólo 18,5 mm. de acabado en aluminio. Su objetivo queda recogido totalmente en el cuerpo de la cámara respetando así su línea delgada. Se trata de un objetivo Nikkor con un zoom 38-114 mm equivalente en formato 35 milímetros. La parte trasera de la cámara la protagoniza su pantalla de 2,5 pulgadas con ajuste de brillo y que dispone de un tratamiento antireflejos que facilita su uso en exteriores.
Los controles están distribuidos de forma que el acceso a ellos sea rápido y cómodo. En el multiselector podemos encontrar accesos a los modos de flash, temporizador de disparo, compensación de exposición y modo macro. Sobre el multiselector y bajo él, encontramos el botón Mode desde el que accederemos a los modos de disparo, reproducción para visualizar las fotografías y vídeos, menú con opciones para cada modo seleccionado y borrar para eliminar imágenes. El zoom lo controlaremos cómodamente con el dedo pulgar.
Con 7,1 megapíxeles, la S200 permite ampliaciones sin complicaciones y recortes de imagen conservando un tamaño más que suficiente para imprimir la nueva copia con igual calidad.
En su menú de configuración encontramos la opción Encendido rápido, que desactiva la animación de la pantalla de presentación para que la cámara pase inmediatamente al modo de disparo al encenderse. La respuesta de disparo también es muy rápida: la cámara dispara en el momento de pulsar el disparador con un retardo mínimo, algo muy importante si necesitamos congelar la acción en el momento justo. Además recupera la carga del flash rápidamente por lo que no tendremos que esperar varios segundos entre foto y foto. La COOLPIX S200 está siempre lista para disparar.