Colombo usó la D3 por primera vez en el Gran Premio de Australia en marzo de 2008 y quedó inmediatamente convencido. Pero fue durante el premio de Singapur, el primero que se celebró de noche, cuando la cámara dejó atrás a la competencia. “Conseguí fotografías a ISO 3200, incluso a ISO 4000, y trabajé igual que con luz del sol, mientras que otros fotógrafos tuvieron grandes dificultades. Nuestras fotos eran perfectamente nítidas y completamente satisfactorias”.
“Con la D3 puedes fotografiar con altas sensibilidades. Esto resulta muy útil especialmente cuando quieres fotografiar a los pilotos en boxes porque todos odian el flash. La cámara tiene una construcción preciosa, se maneja muy bien, los controles son rápidos y están bien colocados, los objetivos son magníficos y se portan bien en cualquier condición climatológica. Otra cosa que me gusta de la D3 es la velocidad del obturador, muy próxima a la de las antiguas cámaras de película”.
“La D3 es muy fácil de manejar, con funciones muy intuitivas. Me gusta que tenga la posibilidad (la que más uso) de ampliar una imagen con sólo tocar un botón. De esta forma puedes ver inmediatamente si está enfocada. También es muy útil cuando fotografías a una persona, quizás a alguien importante, y quieres saber inmediatamente si ha cerrado los ojos”.
“Nikon siempre ha tenido un aura especial y la D3 ha consolidado este prestigio. En cuanto a su valor icónico de marca de gran calidad está en la división de Apple y Ferrari. Tiene estilo, es funcional, resistente, fiable y tiene un comportamiento excepcional, exactamente igual que el mejor coche de carreras”.