Desde sus inicios en 1955 hasta la década de los 90, Friedlander trabaja con una pequeña Leica de 35mm, que le acompaña siempre. El cambio a un equipo Hasselblad con objetivo Superwide, le sorprende por la riqueza de detalles que es capaz de plasmar el negativo 6x6, y pasa a utilizar este equipo en todos sus trabajos.
Lee Friedlander fotografía con asiduidad su entorno, y construye un documento gráfico de su país, Estados Unidos, que es un reflejo equiparable al evocador trabajo que realizó Eugène Atget sobre la identidad de Francia, medio siglo antes.
Pero lejos de conformarse con esto, Lee Friedlander se adentra en otros temas: autorretratos burlescos e inquietantes, desnudos o paisajes naturales, son algunos temas que también encontramos en su extenso trabajo.
Quizás lo más curioso de este fotógrafo sea el hecho de que rara vez aprovecha las fotos que hace fuera de su país, según el mismo afirma, es mejor fotógrafo en su casa, ya que a menudo fuera de su país se siente atraído por escenas que puede fotografiar, pero que no puede entender.