Como dice Dan, “tener un nicho muy estrecho tiene sus ventajas y sus inconvenientes, igual que si se tiene un enfoque más amplio. Si tienes un estilo muy determinado, puedes perderte otros tipos de trabajo, pero si eres demasiado generalista, corres el riesgo de que los clientes te rechacen porque prefieran a un especialista”.
“Creo que la clave es que tu fotografía sea fresca y destaque, y mantener un portafolio que revele gran experiencia, habilidad y talento artístico. De todas maneras, los clientes suelen dar más importancia al estilo que al tema, y te contratan si les gusta tu visión creativa. Al final, si tu trabajo es bueno, y sabes moverte, conseguirás trabajos”.
Anja coincide en que lo mejor es que no te alejes demasiado de lo que realmente te apasiona. “Me parece estupendo que los fotógrafos tengan diferentes fuentes de ingresos, y yo les animo a que lo hagan, siempre y cuando se mantengan en el campo de la fotografía. Ya sea con fotografía de diferentes tipos, postproducción, organización o formación. Trabajar en algo relacionado con la fotografía significa adquirir experiencia relevante y, a menudo, encontrar la inspiración para crear algo especial. Además, permite ampliar horizontes, y ofrece unos ingresos más estables”.
“Vivimos en una época en la que las tecnologías y las exigencias de la economía y el mundo laboral cambian día a día, por lo que se hace imprescindible una forma de trabajar más fluida y flexible. En una época marcada por la multitarea, el smartphone y el iPad, una carrera polifacética parece ser la respuesta al umbral tan bajo de aburrimiento predominante, favorecido por opciones de entretenimiento cada vez más amplias, en especial para la generación que ha crecido con las tecnologías digitales”.