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Fecha de publicación:  30/07/2007
Entrevista a Pepe Baeza
Entrevistamos a Pepe Baeza, Editor Gráfico del Magazine de La Vanguardia.
Núria Gras
PepeBaeza250
Pepe Baeza es una Rara Avis dentro del periodismo de nuestro país. Actualmente es Editor Gráfico del Magazine de La Vanguardia y autor del libro Por una Función Crítica de la Fotografía de Prensa (Ed. Gustavo Gili), pieza esencial para entender la situación del fotoperiodismo en España.

No solo se ha atrevido a denunciar, en voz alta, las nuevas sinergias que establecen los medios de comunicación y las empresas de publicidad. También cuestiona la salud de la información que recibimos.


Nikonistas:
Hola Pepe, es un placer hablar contigo de un tema tan serio e importante como el tratamiento que se hace hoy en día de la información.

NKT:
Nos gustaría que empezaras hablando del fenómeno que se produce en los medios de comunicación: la apropiación, por parte del gran capital, de los medios de información con la finalidad de anular cualquier intento de crítica.
PB: A nivel mundial esta es una tendencia incontestable. Esta claro que los grandes monopolios de la comunicación están asaltando y estrangulando económicamente a las pequeñas agencias de fotografía, que han sido y son la base y la garantía de un periodismo independiente.

NKT: La sinergia Prensa-Publicidad es otra de las heridas graves que sufre la información que consumimos. En qué grado afecta esto al trabajo periodístico y, consecuentemente, a la calidad de la información.
PB:  Afecta enormemente. Si la financiación de los medios de comunicación depende de forma tan determinante de los anunciantes, estos acaban imponiendo los contenidos que más les benefician. Y estos contenidos se eligen en función de las ideología que hay detrás de los grupos económicos que se anuncian en los medios, y del interés puntual de los anunciantes en un tipo de contenidos que potencien su publicidad.

El resultado es que este tipo de fotoperiodismo independiente se contrapone, a menudo, a los abusos y excesos del gran capital financiero. Por tanto, lo primero que desaparece de la prensa es, precisamente, este fotoperiodismo de investigación que destapa las vergüenzas del poder.

NKT: Parece increíble que algo tan evidente sea a la vez tan invisible a los ojos de los lectores.
PB: Efectivamente, a mi también me lo parece. Puesto que no es un discurso que precisamente estos medios pongan en pie, no lo ves si no es después de un proceso de reflexión. En realidad la conclusión es sencilla, pero como tu dices, está muy bien oculto.

Nos dicen muchas mentiras para fomentar esta tendencia. Por ejemplo, que a la gente lo que le gusta ver es un tipo de fotoperiodismo de servicios: moda, jardinería, viajes, imágenes de celebridades del deporte o de la música. Son un tipo de imágenes que substituyen a la imagen crítica y analítica. Mucha gente asume esto como una realidad y acaba pensando que no necesita el fotoperiodismo libre y crítico.
El discurso del poder siempre es muy poderoso, por definición.

NKT: Según tu opinión, cómo podemos defendernos los ciudadanos de esta Agresión a la Crítica y exigir Transparencia Informativa.
PB: No es posible hacerlo de una sola manera. Es una lucha con muchos frentes, uno es la crítica especializada, es decir las Facultades Universitarias. Sin embargo, tampoco es un discurso que se desmonte excesivamente desde las Facultades de Ciencias de la Información, donde, supuestamente, se enseña esta profesión y la manera de ejercerla.

Además de los ámbitos formativos, están los foros públicos, o la creación de medios alternativos.
Pero desde luego, quien debería marcar el camino de los demás colectivos hacia una respuesta de crítica contundente, son los profesionales y desde los medios de referencia. No lo están haciendo, entre otras cosas, porque esta misma estructura de poder se transmite también hacia el interior de los medios de comunicación y se paraliza cualquier iniciativa de autocrítica.

NKT: El título de tu libro, Por una Función Crítica de la Fotografía de Prensa, lo dice todo. ¿Cómo es posible que se llegue a cuestionar la utilidad de la fotografía como testimonio gráfico?
PB: Porque estamos en una época en que el poder financiero, y sus extensiones intelectuales, han tenido tanto poder que han podido beneficiar, mediante becas, subvenciones, exposiciones, conferencias, etc, a un sector del pensamiento estético que ha defendido esta locura. Se ha llegado al extremo de que una parte del público ha asumido, como verdad, que la fotografía ha perdido su función y que ya no se puede contar nada con fotografía.
Es una enorme equivocación considerar que la fotografía digital no es fotografía y que ya no podemos hablar de fotografía sino de imágenes. Podemos hablar de imágenes, puesto que hay imágenes de muchos tipos, pero la fotografía sigue existiendo, sea en soporte fotoquímico o en soporte digital, y para el fin que nos ocupa es lo mismo. Al fin y al cabo, el principio fundamental de la fotografía es la cámara oscura y la proyección punto a punto de la realidad que hay delante del objetivo, no es ni más ni menos que eso. Pero con eso se puede hacer mucho: se puede convertir la fotografía en un gran instrumento de testimonialidad, como ha sido siempre.
Decir que esto ahora no tiene sentido solo se explica desde los intereses del poder económico.

Desgraciadamente para el poder, el principio de la cámara oscura existe, y cuando lo aplicas a una escena que el poder no quiere que se registre, se registra. Del mismo modo que alguien, ante una situación de injusticia, tiene ojos, corazón y memoria para recordarla y luego contarla. Con esto no van a poder acabar, pero nos van a liar muchos años haciéndonos creer que ese testimonio no tiene valor

NKT: ¿Ha contribuido la implantación de la fotografía digital a este descrédito?
PB: Ha contribuido de forma totalmente infundada, puesto que no hay nada esencialmente distinto en la fotografía digital respecto de la fotografía química, el principio de formación de la imagen es el mismo. Da igual si la imagen se forma sobre un mosaico de cristales de plata o sobre un CCD, una vez decodificada es una imagen analógica. Analógica en un sentido semiótico, análoga, semejante a la realidad.
Por lo tanto no hay cuestión. Aunque si es cierto que muchas personas han cuestionado, y siguen cuestionando, que la fotografía digital sea fotografía.

NKT: Solamente el fotoperiodismo es fotografía, todo lo demás es pintura, esta solemne frase de Cartier Bresson es una auténtica declaración de intenciones respecto a los usos del medio fotográfico. En tu opinión, qué papel debería tener la fotografía dentro del arte contemporáneo.
PB: La fotografía puede tener muchos papeles dentro del arte contemporáneo, incluso el fotoperiodismo puede ser llevado a las salas de exposiciones y a los museos. Lo que no es aceptable es que el hecho de estar en los museos le impida estar situado a nivel masivo, porque la cuestión fundamental del arte son sus circuitos, cómo se consume y cómo se distribuye. En general, los circuitos del arte son elitistas y minoritarios y la fotografía, como instrumento de testimonialidad, ha de llegar al mayor número posible de personas. Por lo tanto, el mercado del arte, tal y como está estructurado, no puede cumplir esta función en absoluto.

El arte está destinado a alimentar un prestigio que después facilite el coleccionismo, es decir, el arte como inversión, solo accesible para una pequeña minoría elitista que negocia, invierte y construye sus colecciones.
La fotografía, como testimonio del mundo, tiene que desbordar estos canales, tiene que estar en medios que alcancen al mayor número posible de personas.

NKT: La publicidad ha usado con mucha frecuencia recursos fotoperiodísticos para dotar de mayor fuerza a las campañas publicitarias, una práctica que nos ha vuelto, en cierta medida, inmunes a este tipo de imágenes. ¿Dónde se debería situar la frontera ética de la fotografía de prensa?
PB: El fotógrafo Oliviero Toscani, responsable de las polémicas campañas de Benetton de hace unos años, se defendía ante quienes le acusaban de explotar el sufrimiento en sus campañas, diciendo que él había ocupado con sus campañas un espacio que los propios fotoperiodistas habían dejado libre. Si no hubiese existido ese vacio en el fotoperiodismo crítico, Toscani no hubiese podido usar este tipo de imágenes en la publicidad.
Respecto a los límites éticos del fotoperiodismo, por supuesto que los hay, no siempre todo vale, ni tampoco en cualquier circunstancia. Pero no hay una forma rígida y general de dibujar esta frontera. En cada época y en cada situación, son los fotoperiodistas, los que deben establecer los límites. Debemos confiar en estos profesionales libres, para que actúen según su conciencia y decidan, en cada caso concreto, cómo hay que actuar.

NKT: ¿Cuál crees que es el futuro de la fotografía de prensa y cómo será la información que recibiremos de los medios?
PB: Esto realmente no lo sabe nadie. La información mundial esta en manos de un reducido número de grupos financieros que representan el gran capital financiero internacional. Son modelos de referencia que marcan el camino, especialmente en el ámbito anglosajón. Es un grupo selecto entre los selectos. Los medios de comunicación son comprados y controlados por estos grupos de poder. Por tanto, en lo referente a la distribución masiva, el futuro que cabe esperar es de poca libertad de prensa.

En cuanto a iniciativas individuales, no podemos decir que seamos una sociedad demasiado sana, ya que la sociedad occidental no reacciona de forma enérgica a este déficit de información que está padeciendo.
En lo que a la información diaria se refiere, estamos en manos de Associated Press y de Reuters. Y para la información más en profundidad tampoco hay canales ni soportes. Las pequeñas agencias cooperativas, que eran la base del fotoperiodismo libre en los años cuarenta y cincuenta, han desaparecido o están en manos de estos grandes grupos. Existe la marca, pero han perdido su razón de ser.

Es por ello que hoy no hay signos de esperanza. Pero la esperanza también está en cada uno de los profesionales que creen que otro orden informativo es posible, y que la fotografía informativa, al servicio de la comunidad, también es posible.
Que sea posible no quiere decir que sea alcanzable. Son muy importantes las pequeñas iniciativas que marquen este camino. Como las luchas profesionales dentro de los medios, incluso de los más monopolizados. En definitiva, todas las resistencias a esta política de concentración, globalización y desnaturalización de la información son importantes.

NKT: Gracias Pepe, por ayudarnos a ver de forma más crítica el problema de la desinformación que existe en el mundo de la comunicación.
PB: Gracias a vosotros
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