En los dos pabellones principales, el espacio estaba repartido entre los participantes, agrupados en cuatro grandes bloques simétricos que ocupaban toda la zona central del mismo, y las actividades paralelas desarrolladas en los laterales. Estas actividades, organizadas por diversas entidades, agrupaciones y asociaciones, iban desde talleres de decoración de carcasas de ordenadores hasta el circuito de paintball organizado por el Ministerio de Defensa (este último ubicado en el pabellón Ocio, aunque el Ministerio prácticamente monopolizó la zona dedicada a los juegos de simulación), pasando por los talleres de edición de video, los concursos de robotrackers (ordenadores que siguen una linea dibujada en el suelo con bastante precisión), los simuladores de vuelo de la Escuadrilla Virtual Ala 13 (entre otros espacios dedicados exclusivamente a los juegos en red) y las distintas ponencias que se han ido celebrando sobre temas tan dispares como apasionantes.
También se podían encontrar diversos espacios habilitados con servicio de bar y cafetería (para reponer fuerzas entre horas y combatir el sueño a golpe de cafeína) , stands de demostración de nuevas tecnologías y actividades lúdicas, como un shooter con gafas de realidad virtual equipadas con giroscopios para detectar el movimiento de la cabeza y cambiar el punto de vista del juego en consonancia, el robot Albert Hubbo o el alucinante Mindball, un juego que se controla con la mente al más puro estilo jedi (bueno, en realidad se trataba de unos simples electrodos sujetos con una cinta en la frente para medir la actividad eléctrica del cerebro), o el espacio patrocinado por Telefónica y su servicio de televisión Imagenio donde se realizaban proyecciones de series y películas de anime (animación japonesa) seguidas de coloquios sobre las mismas.
¿Y qué se ha podido ver estos días en la Campus Party? Pues prácticamente de todo.
Desde ordenadores que eran réplicas escala 20:1 de equipos comerciales, juegos de Tetris gigantes (premio al mejor mod en la categoría Otros Materiales) o castillos medievales (premio al mejor mod en la categoría Originalidad) creados a partir de la interconexión de varios ordenadores, hasta máquinas con procesadores de múltiples núcleos capaces de calcular un millón de decimales de Pi en menos de diez segundos o equipos refrigerados con aceite de girasol (premio al mejor mod en la categoría Refrigeración).
Preparaciones diseñadas en busca de la potencia de cálculo pura han convivido durante una semana con creaciones artísticas y otras menos agraciadas pero repletas de soluciones prácticas e ingeniosas, demostrando que el único límite a la capacidad de creación está en la imaginación y las ganas de trabajar. Sin ser yo un experto en ninguno de estos temas (acreditación de prensa, no de campusero), he de reconocer que hablar con cualquiera de los participantes me resultaba tan apasionante como instructivo.