Su impulsor, Jean François Leroy, levanta ampollas cada año con su voz contestataria y crítica, por la forma como los medios de comunicación desnaturalizan y disfrazan la información que recibimos.
Dar a conocer este otro fotoperiodismo, el que ha sido rechazado e incluso vetado por agencias y medios de comunicación, es, desde sus inicios, la vocación de Visa Pour L’image. Una difícil tarea, suponemos, dado que algunos de sus patrocinadores son grandes empresas de la comunicación y de la fotografía.
Jean François Leroy, ha hecho del certamen una plataforma de denuncia y de reflexión alrededor del fotoperiodismo. Este año arremetía, muy enfadado en su editorial de presentación, contra el giro al rosa que había experimentado el fotoperiodismo en los últimos tiempos.
Harto y aburrido de portafolios con retratos que, según él, no cuentan absolutamente nada, y no son otra cosa que una estrategia más de los periódicos para que las imágenes sean más asépticas y uniformizadas.
Cada año y durante dos semanas, la ciudad francesa de Perpignan se convierte en anfitriona de este festival, en el que se dan cita fotoperiodistas y agencias