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Nikonistas Forever (6/9)
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Jooder ¿a eso hemos podido llegar? Definitivamente se nos ha ido la olla.
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También imagino que pasa lo que ya habéis apuntado por aquí, que es que conforme ha ido pasando el tiempo el personal ha ido acumulando conocimientos y definiendo equipo, con lo cual las ocasiones para intervenir se van espaciando o van desapareciendo. De todos modos, también creo que el boom de la fotografía se ha amortiguado bastante. No solo veo mucha menos gente con cámaras réflex (o cámaras, sin especificar, porque lo que veo son móviles), es que el interés ha bajado. Conozco a unos cuantos con las cámaras en el dique seco desde hace la tira, incluyendo a varios de los que nunca hubiera pensado que me iban a decir que no tienen ganas de fotografía. Yo mismo, por ejemplo.
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¿En los tribunales? 😵💫
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Pues sí. Y no sólo requiere más tiempo y esfuerzo para participar, sino que también lleva aparejado el trabajo y el tiempo de leer, procesar y asimilar. Es bastante menos inmediato, así que ya es bastante que no hayan desaparecido todavía.
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Yo también me alegro de verte, Pere, sobre todo después de tanto tiempo. Un cordial saludo y espero que sigas pisando mucho monte y muy a menudo.
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Hola de nuevo. Cuando esta mañana me asomé, mientras desayunaba, a este hilo, encontré un mensaje de Arnold, uno de los moderadores de Nikonistas si no leí mal. No puedo citarlo aquí porque el mensaje ya no está, pero sí recuerdo que decía (tengo muchos defectos, pero ninguno es la mala memoria) que no sabía a qué fechas me refería, pero que hacía mucho tiempo que no pasaba en Nikonistas lo de los insultos y las (supuestas) ofensas. Y es cierto, ésa es la verdad. Lo mismo no me expresé bien, pero por si acaso lo aclaro: lo de los insultos fue en Éliteclásica, no aquí. Lo de la piel fina sí. Así, a bote pronto, podría recordar cuando me dijeron que mi calificación de horterada de unas fotos convertidas en acuarelas gracias a un procesado exagerado y horroroso no era respetuosa. La calificación de "no respetuosa" venía de parte de quien había abierto el hilo, que bueno se puso, y que no era el artífice del procesado en cuestión. También recuerdo cuando me dijeron que no respetaba a los que les gustaba cierto modelo de Nikon, y todo lo que yo había dicho lo había dicho sobre la cámara, no sobre los que estaban pensando en adquirirla o lo habían hecho ya. De cuando me tildaron de racista porque el forero con el que había entrado en controversia -un señor que por lo visto no tenía mejor cosa que hacer que asomarse al Glorious Club para fastidiar- era sudamericano. De cómo nos dijeron aquí a unos cuantos (aficionados todavía al uso de película) que éramos unos nostálgicos anticuados que nos habíamos quedado en el pasado y que debíamos respetar -sí, otra vez- a los que utilizaban el ordenador tanto o más que la cámara (y nadie les había dicho ojos negros tienes). O cuando, en un hilo sobre aquello, absurdo para mí al menos, de autodenominarse Photographer en vez de Fotógrafo, encontré como respuesta lo de "dejen vivir a los photographer". Por suerte o por desgracia, mi disco duro mental es de mucha capacidad y no ha perdido -todavía- ningún sector. Podría encontrar los hilos, dejar los enlaces aquí, y cada cual podría sacar sus propias conclusiones. Pero lo cierto es que da igual. Tampoco es plan de ponerse aquí y ahora a recitar la letanía de la súplica ardiente de los agravios, las ofensas y los malentendidos. Aquello es agua pasada y tiene la importancia que tiene. Ya no va a ninguna parte. Hizo que yo ahuecara el ala casi del todo y ya está, no tiene más trascendencia. Creo, sin embargo, que no estaría de más echar una pensada al hecho comprobable de que las conversaciones sobre fotografía, sobre cómo encarar el proceso creativo, sobre cómo utilizar los recursos, sobre libros de fotografía, fueron a menos hasta prácticamente desaparecer. En buena medida, Nikonistas dejó de ser un foro de fotografía para convertirse en un foro de aparamenta. Y cuando un hilo iba de esos temas y tenía algo de público, había que andar pisando cáscaras de huevo para no herir sensibilidades. Por ejemplo: Éste es sólo un ejemplo, pero hay más. Sólo hay que buscarlos o recordarlos. Para terminar, que siempre me salen los tochos que me salen, en los foros había mucho sobre "oigan ¿cómo hago esto?" o "¿cómo soluciono esto o aquello?". Ahora todo eso está en YouTube, y es mucho más cómodo ver que leer. No digo que sea malo, digo sólo lo que pasa. De hecho, una búsqueda en Google entrega, antes que nada, enlaces a videos de YouTube, así que no es de extrañar. Entre eso y la IA el trabajo sale casi hecho.
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Hola a todos. Yo lo veo un poco como lo veis los que ya habéis escrito aquí, pero sobre todo coincido con Pere -con el que he tenido el gusto de hablar en muchos hilos con anterioridad a lo largo de la pila de años que llevo por aquí- en que la Fotografía ha vuelto a lo que fue siempre (la fotografía seria, o en serio, o como la queramos llamar): a ser una actividad ejercitada por los que siempre la hicimos, muchos de los cuales ya andábamos paseando la cámara por ahí cuando las fotos se guardaban en película, antes de que se guardaran en una tarjeta. Los mismos que seguimos llevando réflex y objetivos, los mismos que seguimos cargando con el trípode y los mismos que, en un momento dado, seguimos la evolución de técnicas, métodos y posibilidades sin volvernos locos por el camino. Yo soy aficionado a la montaña y a los viajes desde hace muchos años. He viajado mucho y tengo ya 58 tacos de almanaque, así que me ha dado tiempo a ver cómo las compactas de carrete dejaron paso a las compactas digitales, a ver cómo en muy poco tiempo todo el mundo iba por ahí con una réflex que apenas sabía usar y a ver, por último, como desaparecían del todo las primeras y prácticamente del todo las segundas y quedábamos cuatro con los cacharros de "afotar". Cuatro que, en buena medida, éramos los mismos cuatro de antes, y de antes del antes. Hay gente nueva, claro está, pero no son todos aquellos que surgieron. De hecho, creo que no son ni una minimísima parte. Como han dicho más arriba, aquello fue una burbuja como tantas, y las burbujas acaban todas como acaban. Pero hay una cuestión que, creo, habéis pasado por alto hasta ahora, y que en mi caso particular, y en el de más de uno que conozco, fue la verdadera razón para que prácticamente dejara de intervenir en los foros, y fue lo que yo llamo síndrome policial de las redes sociales. Me refiero, por supuesto, a aquella preocupante y demasiado extendida manía de querer ver una falta de respeto, un ataque o una agresión en cualquier opinión, parecer personal o preferencia. A aquella vocación policial y guardiana que mostraron muchos, muchísimos, que saltaban como hidras cuando decías algo que ellos no querían oír (o más bien leer). Ofendidos porque decías que las fotografías de fulano te parecían tomaduras de pelo, que tal o cual tratamiento fotográfico te parecía exagerado u hortera, que tal o cual planteamiento de la fotografía te parecía esto o aquello. Algunos -no todos, pero no pocos-, marcadamente hipersensibles y faltones. Gente que te decía que tenías que respetar los gustos de los demás, cuando de los gustos de los demás no habías dicho ni una puñetera palabra. Policías, en suma, de lo que -según ellos, claro- se podía decir y lo que no. A mí, personalmente, fueron esa clase de gente los que acabaron por aburrirme. Gente incapaz de distinguir entre el respeto a la libre expresión de una opinión y el cuestionar o rebatir el contenido de dicha opinión. Recuerdo un hilo en este mismo off-topic, llamado In memoriam en el que hablamos de esto Pere, yo y no recuerdo si alguien más. En mi caso, recuerdo haber participado en el off-topic de los foros de Élite clásica. Allí, los que más se quejaban de los que -según ellos- sólo buscaban polémica y no respetaban, acabaron llamando a otros cosas tan hermosas como miserables, resentidos, frustrados, fachas y otras lindezas. Insultaban de lo lindo. Incluso los moderadores llegaron a insultar a los que los cuestionaron. Una cosa encantadora. Y el único "delito" que se cometió allí fue el de llevar la contraria, el de no seguir la línea de pensamiento de las reinas del cotarro. Mucha gente hizo mutis y aquello acabó como acabó, desapareciendo. No sé si la cosa seguirá funcionando igual, pero algo me dice que sí, o que incluso funcionará peor. Si se parece, por ejemplo, a los comentarios que pueden hacerse en las noticias de los periódicos y a cómo vuelan las burradas y los insultos, mejor mantenerse lejos. Es una lástima, pero es lo que hay. Es, desde luego, una pena que los foros hayan quedado casi desiertos. Más que nada, porque uno podía aprender mucho en ellos. Pero cuando siempre hay alguien dispuesto a saltar ante cualquier cosa que se diga, en cualquier momento, sobre cualquier asunto, acabas aburriéndote y dejando el tema correr. Han ganado los malos, como tantas veces. Insisto: una lástima.
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Yo estuve a punto de comprar una en BH Photo de Nueva York, hace ya seis años y pico (joder, cómo pasa el tiempo). Estaba impecable y no salía ni muy cara, unos 300 dólares más o menos. Al final, tras dudar, la dejé allí porque ya tenía bastantes cámaras y no era plan tampoco de hacer colección, pero tuve que hacer un esfuerzo, porque la cámara era golosa como ella sola. De hecho, tuve que hacer un esfuerzo de disciplina mental para no volver por BH en los días que me quedaban de viaje y llevármela. Hoy me alegro de no haberla comprado, porque la fotografía entró para mí en un -preocupante- período de sequía después de aquello. Un período de sequía que aún dura. Habría sido una lástima tenerla muerta de risa en casa. Seguramente ése no será tu caso, así que disfrútala. Y a las penas, puñalás.
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Vaya por delante que en estas cosas modernas hace mucho, mucho tiempo que me quedé atrás. Más atrás que el culo, vaya, así que tómense ustedes con cierta reserva lo que diga un servidor sobre el particular. Yo abrí mi página Flickr hace mucho tiempo. Hace años que no paso por allí ¿y por qué? Porque Flickr es como tantos otros muchos sitios de fotografía en la web: un lugar para coleccionar clicks. Es una red social más. Es como Youtube, Facebook, Instagram y todo lo que se le parezca: un sitio donde amontonar número de visitas, número de comentarios, número de likes, etc. Suscríbete. Dale a like. Activa las notificaciones. Pulsa la campanita. Sólo falta que te digan "colócate este cencerro y hazlo sonar, que verás que bien". En su día anduve por FotoNatura (que también acabó cascando, por cierto), y aquello acabó aburriéndome por la razón que seguro alguno ya conoce porque la he expuesto en estos lugares más de una vez: coméntame y te comentaré; alábame y te alabaré; critícame y te criticaré, y todo así. Aburridísimo. Me asomé por otros lugares, como el famoso Caborian -que no sé si sigue funcionando- y me encontré con gente que, cuanto más borde, mejor. Así que, con el tiempo, he acabado por hacer fotos -cuando las hago, que diversos avatares me han alejado de las cámaras durante mucho tiempo, más del recomendable seguramente- para mí mismo, y he dejado de "compartirlas", como se dice ahora, aburrido de que lo acorralen a uno con estas cosas modernas y con querer sacarle los cuartos continuamente y sin derecho a réplica. Cámaras de película aparte, me quedé en la D700 de segunda mano, en mis objetivos de siempre y en el software que hacía más de lo que necesitaba, cuando me di cuenta de que iba a tener que ir saltando de un ordenador a otro, de un sistema operativo a otro, de un software a otro y de una plataforma de exhibición de fotografías a otra. Aquí me quedo, me dije, y aquí sigo. Sí, se pierde uno cosas como mostrar las fotos a los demás, pero es que llega un momento en que esto te agota y no sé yo si merece la pena. No es distinto de otras cosas, en realidad. Ahora tienes que tener esmartfone por narices, conexión de muchos megas por fuerza, y tragar con tener instalados los programas específicos ("aplicaciones", que les dicen) para esto, para lo otro y para lo de más allá. Da igual que tengas 20 años u 80. Para el banco, para la gasolinera, para el supermercado, para esto, para lo otro y para la madre que nos parió. Hasta para escuchar música por lo visto, que ahora lo que peta es usar espotifai y otras leches del mismo jaez. Así que he optado por lo mínimo, por lo que de verdad no me deja escapatoria, que para la fotografía ya tengo cámaras y ordenador, para enseñar las fotos tengo los amigos cuando vienen a casa o voy yo a las suyas, y para escuchar música tengo el equipo de alta fidelidad. Y que ande a la última su puñetera madre.
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...digo que os deseo un feliz año 2025 a todos. Que lo malo del año que entra sea como lo bueno de éste que termina. Que cunda en lo fotográfico y en lo que no es lo fotográfico. Como diría el señor Spock si fuera australiano: righto guys, long live and prosperity.
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Mis cámaras de carrete hicieron una pausa de 3 años, de 2008 a 2010, de la que todavía me arrepiento. Mis vinilos no han dejado de sonar nunca, y nunca he dejado de adquirirlos. Unas veces más, otras veces menos, unas veces más caros y otras más baratos, pero mi familia de discos negros no ha dejado de crecer hasta el día de hoy (unos 200 a la fecha). La de cds lo mismo (unos 800). Hay en casa platinas de cassete funcionando en cada uno de los dos equipos, el del salón y el de la biblioteca, en la que suenan cada vez que se tercia grabaciones que conservo de Radio 3, de Radio 2 (2, que era el nombre de lo que ahora es Radio Clásica), o de mis propios programas de radio, cuando aún andaba en esos menesteres. El tocadiscos lleva conmigo desde 1990. Lo que no ha entrado todavía es una lista de espotifai o un lector de libros (?) electrónicos. En cuanto a los precios, pues bueno. Ya he visto los de los carretes, aunque aún tenga en la nevera una buena provisión, así que de momento hay de donde tirar. Incluso hay algunos velvias todavía. Los de los discos de vinilo hace mucho tiempo que se disparataron, pero me pilla ya con música suficiente para dos vidas, así que tampoco me preocupa mucho. Selecciono mucho lo que compro y ya está. Mi taller de carpintería doméstico tiene herramientas con más de un siglo, restauradas por mí y completamente operativas y en servicio. Cuando yo apague candela, que la sra. Baskerville (que jamás pone pegas a nada) haga lo que quiera con todo ello, pero mientras tanto, estará ahí para que este cascarrabias calvo disfrute de las cosas que le gustan. Ya ando por los 56, así que hay cosas de las que no me da la gana desprenderme. Y a tomar por culo la bicicleta.
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Buenas. Llevo algún tiempo desconectado del asunto fotográfico, como ya sabéis, pero aún así me asomo por aquí y por otros lugares, a ver qué hay y qué se cuenta el personal. En ésas, hacía yo qué sé la de tiempo que no entraba en el foro de Formato Medio (www.formatomedio.eu), así que hice por asomarme. Y no pude. El compay Modzilla me dice que no puede encontrar la página. La he buscado en Google y lo que encuentro tampoco me da acceso, por lo que he empezado a pensar que lo mismo es otra página (otra entre muchas) que ha acabado cayendo por falta de recursos, atención o lo que sea. ¿Sabéis alguno si la página sigue funcionando? Sé que por aquí venimos alguno de los que también andan (¿andaban?) por allí. No es que entrara muy seguido, la verdad, pero de vez en cuando me asomaba por allí y echaba un vistazo a lo que la gente escribía. Una manera como otra de no desconectar del todo de la fotografía, que estoy peligrosamente cerca de ello. Saludos a todos.
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Mi primera cámara fue una Pentax P30T con un objetivo de 50 mm. Era 1991. Más tarde le añadí un 28 mm Carl Zeiss, que pese a su nombre tenía una calidad de imagen horrible, y un Sigma 70-210 que resultó ser un cacharro bastante apañado. Me pasé pronto a la diapositiva porque el negativo color no me gustaba nada. Ése fue mi equipo hasta Septiembre del 96, que lo vendí para comprarme una Nikon FM2 con un 50 mm AIS, y con esos dos únicos aparatos anduve echando Velvias por ahí hasta 2004, que compré una cámara para que mi mujer se fuera iniciando en esto de la fotografía. Una F80 fue. Cuando aparecieron estos cacharritos digitales empecé con una D70 (que está muerta de risa en una estantería, que he intentado regalar sin éxito y que ahí está, durmiendo el sueño de los cacharros modernos), luego me fui a una D200 que luego se quedó mi mujer y después a una D700 de segunda mano, que sigue siendo mi cámara digital y que no tengo la menor intención de cambiar por ninguna otra. Me gusta tanto que por casualidad se me puso a tiro otra D700 y la recogí, y son mis cámaras digitales para absolutamente todo. De hecho, estoy tan decidido a que mis D700 sean mis cámaras definitivas que si cascan las dos dejaré la fotografía en color. Así, como suena. A estas alturas no estoy dispuesto a complicarme la vida con modelos nuevos, ordenadores nuevos y software más actualizado. Mi ordenador para la fotografía sigue con Windows XP para que puedan funcionar los escáners de película (dos Nikon con más años que el hilo negro), y me he procurado piezas de repuesto "de retén" para, llegado el caso, montar otro exactamente igual. Memorias, placa, procesador, tarjeta gráfica, discos duros, todo. En cuanto a los cacharros para tirar con carrete, he ido aprovechando diversas buenas oportunidades que se me han presentado o motivos "especiales" para darme algún capricho, y ahí me he juntado con diversos modelos (entre ellos una Bronica ETRSi con varios objetivos) para ir cacharreando y disfrutando. En cuanto a salir con unas o con otras, pues depende de lo que me apetezca hacer. En general, sólo me gusta hacer fotografía cuando viajo o cuando voy al campo, así que mis cámaras pueden llegar a pasar mucho tiempo en reposo. Tengo amigos con los que salgo cuando puedo coincidir con ellos, pero la cosa es bastante irregular. Cuando me apetece ir con carrete voy con carrete, y cuando la cosa puede ser más "voluminosa" salgo con la D700. Al hilo de lo que se está hablando por aquí, yo escaneo la película y paso a papel lo que me parece que está mejor, lo que me interesa más. No me gusta ver las fotos en una pantalla y soy de la firme opinión que sólo una imagen que se ha llevado a un soporte físico, del tipo que sea, ha terminado su recorrido. Lo que está en el ordenador son ficheros electrónicos, no imágenes. Los negativos y las diapositivas lo mismo, no son fotografías, son proyectos de fotografías o, si se quiere, fotografías en potencia. Para mí, sólo lo que está en un libro, en un álbum, en la pared o similar es una fotografía que ha llegado a ser fotografía. Lo demás son pasos intermedios, que dependen de un intermediario para poder ser vistos. Es un punto de vista personal, algo anticuado seguramente y muy probablemente demasiado "radical" , pero es el mío. Lo que sí es verdad es que, aunque los resultados que consigo con las digitales igualan o superan lo que puedo conseguir con película -salvo quizás un Velvia bien expuesto-, sigo haciendo fotografía con película por una razón sencilla: me divierto más. Me gusta tener que pelearme con la falta de elasticidad de la película, con la exigencia de la exposición para diapositiva, con las limitaciones del blanco y negro químico. Me gusta tener que currarme las cosas, y por eso trabajo en manual y no utilizo en la cámara más automatismo que el autofoco, que agradecen mis ojos con presbicia de cincuentón largo. Ni siquiera uso el compensador de exposición; compenso a mano, tanto con película como con digital. Trabajo en manual y el resultado es bueno lo he hecho yo y si la cago, pues la he cagado yo. Me gusta el trasteo de los carretes, el revelado, los líquidos y demás. Me gusta no saber qué ha salido hasta que veo la película revelada, aunque me cueste algún cabreo. Me aburre sobremanera escanear película, pero lo acepto como un daño colateral. Sé que las cámaras digitales han igualado o superado a sus antecesoras de película, pero yo con ellas me divierto menos. Es una manera de entender las cosas, también. Como alguno de por aquí ya sabrá, soy un aficionado serio a trabajar la madera, y lo hago de manera tradicional: a serrucho, cepillo, formón y berbiquí. Compro herramientas viejas y las restauro hasta dejarlas como nuevas y en perfecto estado de servicio, como si acabaran de fabricarlas. Algunas las he comprado en rastros por unos pocos euros, tienen un siglo y funcionan maravillosamente. Los muebles que fabrico para mi casa tardan mucho en ser terminados y el proceso para hacerlos es largo y trabajoso, pero encuentro una satisfacción en trabajar con herramientas manuales que no encuentro cuando utilizo herramientas eléctricas. Las pocas que uso las tengo porque mi mano izquierda se ha quedado fastidiada después de una doble fractura que acabó en una distrofia de Sudeck que me ha dejado secuelas, pero el 90% de mi trabajo de carpintero es con cepillos, sierras, formones y herramientas por el estilo. Eso sí, todo el que me conoce piensa que soy un dinosaurio nostálgico con la casa llena de libros (unos 1.500 entre la jefa y yo), vinilos, cámaras "antiguas" y herramientas viejas. Lo mismo hasta tienen razón, pero a estas alturas ya me da igual. Prefiero hacer lo que me apetece, cargar la cámara, sacar un libro de la estantería, tener discos en vez de una lista de espotifai y barrer la viruta que cubre el suelo del garaje. ¿Cosas de viejo? pues claro. Claro que sí ¿y qué? Perdón por el rollo.
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Sí, bueno, ésa es otra, la de la sequía de ideas. Que ya la tenía antes, la verdad. Mucho antes de que viniera este engendro de los chinos, de que nos encerraran y nos controlaran como a delincuentes y de que nos colocaran a todos un bozal. Me encontré demasiadas veces comprobando, para mi pesar, que estaba repitiéndome más que el ajo y que las fotos empezaban a ser siempre las mismas, sólo que en sitios diferentes. Yo tengo mucha película almacenada, de diapo y de byn, de 35 y de 120. Y la verdad es que no he ido tirando de ella tanto por falta de ocasiones (sólo me gusta hacer fotografía de naturaleza y de viajes) como por falta de ideas y motivación. Lo primero sobre todo, pero también lo segundo. Ahora ando con ganas de nuevo, aunque me encuentro oxidadísimo, ésa es la verdad. Pasará algún tiempo antes de que vuelva a hacer algo que de verdad tenga un mínimo de calidad. De todos modos, sigo pensando que los precios de algunos productos son un disparate ¿quién va a gastarse 30 pavos en 36 fotos, revelado aparte? ¿a qué precio te salen las fotos si el asunto va de esta manera? El Ektachrome, por ejemplo, es buena película, pero tampoco es nada del otro jueves. Es buena y ya está, no es para perder el oremus. No sé, a lo mejor es lo que dices, Asueto, que vamos a acabar muriendo de éxito. Es posible. Puede que sean las materias primas, los costes de producción o yo qué sé, pero estos precios son lo mejor para alejar a cualquiera y quedarse sin negocio. Tanto tiempo en el dique seco fotográfico casi me ha matado la afición, y volver para encontrarme con esto no ayuda, desde luego. En fin, a ver qué sale. Por cierto, Asueto, que también yo me alegro de volver a verte.
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Bueno, pues se acabó. Se acabó para mí el usar el soporte fotográfico que más me ha gustado siempre, con diferencia sobre cualquier otro. Me refiero a la diapositiva, por supuesto. Por diversas razones que no vienen ahora a cuento (casi ninguna buena), me he pegado sin coger una cámara año y medio largo. Lo único que he hecho con las que tengo ha sido dispararlas de vez en cuando para que se les movieran las piezas. Y eso con las digitales aprovechando una escapadita. Con película no cargo una cámara desde Mayo de 2019. La cabronada esta del COVID, el trabajo y los problemas de salud me han hecho aparcar la fotografía casi por completo. El caso es que, por fin, he conseguido juntar unos días para irme de viaje sin que nada estorbe. Unos días a Italia, a practicar el idioma y ventilar las malas ideas. Así que me he dicho: "bueno, calvorota, aprovecha y gasta alguno de esos carretes de diapositiva que tienes en la nevera desde que Dios era chico, muertos de asco, y aprovecha de paso para reponer con película nueva". Me he puesto a echar un vistazo a los sitios donde compro la película desde hace años y me he encontrado con que Velvia no hay. Que no queda. Sold out, dicen. Que se ha acabado, jefe. Y me he dicho que bueno, que total, que se sabía que Fuji iba a tirar la toalla, así que he mirado el Ektachrome, que de ese sí hay. Y ahí es donde se me ha abierto la boca y abierta se queda, porque resulta que un carrete de Ektachrome se vende a 28 euros. 28. 28 jodidos euros por un puñetero carrete de película. Y así no, oigan. Así no. Si hay algo que me gusta en el mundo de la fotografía es una diapositiva bien expuesta, pero así no. No a estos precios. Ni Kodak, ni Kodok, ni la madre que los parió. Sé que es una cuestión de oferta y demanda, pero esto es pasarse, así que se acabó. Me llevaré los carretes que me quedan a este viaje, y cuando los haya gastado mis cámaras de carrete quedarán para blanco y negro. Es una lástima esto. Es una lástima que esté acabando así, de esta manera, uno de los más hermosos medios fotográficos que existen. Uno de los más exigentes por lo que a la capacidad del fotógrafo se refiere. Pero bueno, es lo que hay. Y ya está. Jo, llevo sin aparecer por aquí la tira de tiempo y cuando lo hago es de esta manera. Anda que no.
