Os comparto otro recuerdo de mi viaje.
Zermatt… ¿qué se puede decir de un lugar así?
Sin duda, uno de los pueblos más bonitos en los que he estado.
Situado a los pies del emblemático Matterhorn, cuya silueta inconfundible impacta por su fuerza y dimensiones, Zermatt desprende una energía especial.
Es un lugar que combina la majestuosidad de los Alpes con la calma de un pueblo sin coches, donde todo invita a parar, respirar y dejarse envolver por la montaña.
Como siempre, somos los turistas quienes, con nuestras prisas y costumbres, acabamos rompiendo "sin querer" ese equilibrio tan puro que reina en estos paraísos de alta montaña.