Si hay un segmento popular entre las cámaras compactas, este es el de las super-zoom. Corren buenos tiempos para estos modelos, y es que, el disponer de una cámara "top", y que además, entregue prestaciones más allá de lo que nos esperamos, es un caramelo muy difícil de rechazar.
Nos encontramos ante la COOLPIX super zoom más alta de gama, y es que pocas son las cosas que no podamos hacer con esta cámara.
De aspecto que augura unas generosas dimensiones, no es en absoluto excesivamente grande. Su ergonomía es excelente y cae en la mano como un guante. Los controles, situados estratégicamente por todo el cuerpo de la cámara, son de fácil acceso llegando sobradamente a todos ellos sin hacer malabares incluso teniendo una mano pequeña -como la mía-
Su objetivo destaca especialmente, con un muy interesante gran angular que parte de una focal equivalente a un 24 mm en formato de 35 mm. Pero es cuando lanzamos nuestro zoom cuando se notan esos 60 aumentos llegando a focales de escándalo, tanto como un impresionante teleobjetivo de 1.440 mm.