Parecía difícil de superar, pero Nikon lo ha vuelto a hacer: un zoom de 83 aumentos era algo impensable hace unos años, pero con la COOLPIX P900 esto es una realidad. Pero no sólo de objetivo viven las súper-zoom, esta nueva COOLPIX viene acompañada de un abanico de prestaciones que la hará tu objeto de deseo.
El diseño de la P900 nos recuerda a la de las cámaras réflex. Al tenerla entre las manos, si cerramos los ojos, parece que estemos manejando una. El tremendo objetivo de 83 aumentos es, como la nariz de Pinocho: algo que salta a la vista, sobre todo si extendemos la óptica a su longitud total. El cuerpo, de acorde con el objetivo, ha crecido respecto a modelos inferiores; esto hace que el manejo sea más cómodo. Un cuerpo diminuto hubiera sido un engorro.
Como cámara de la serie P que es, la P900 entrega un control avanzado. Su dial de modos de la parte superior permite disparar en los modos manuales PSAM. Como en los modelos de réflex de gama superior, esta compacta dispone de un modo de usuario que permite guardar una configuración, como si se tratase de un modo de disparo más. Podemos configurar, por ejemplo esa posición para efectuar retratos en blanco y negro, ajustando el modo de disparo en A, con un Picture control monocromo con un contraste suave, nitidez alta y filtro verde, con un enfoque AF-S y con un AF de detección de rostros.