La Fundación Photographic Social Vision organiza por séptimo año consecutivo la exposición internacional World Press Photo. La muestra, que recoge las 170 fotografías ganadoras del prestigioso premio internacional de fotoperiodismo, presenta en esta edición tres fotógrafos españoles y dos proyectos relacionados con Internet y las redes sociales. Bajo el lema “Ver para creer”, Photographic Social Vision, que este año celebra su décimo aniversario, exhibe la muestra en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) del 23 de noviembre al 18 de diciembre de 2011.
Photographic Social Vision presenta por séptima vez consecutiva la exposición World Press Photo al público barcelonés. La muestra itinerante, que en su pasada edición alcanzó los 35.400 visitantes, es considerada mundialmente como la más importante en el ámbito del fotoperiodismo por la calidad de sus fotografías, así como por el debate y la crítica que generan cada uno de los trabajos presentados. Una cita con los acontecimientos sociales, políticos, culturales y deportivos del último año que también es un escaparate para los mejores fotoreporteros del momento, ofreciéndoles la oportunidad de presentar un trabajo muchas veces censurado por los gobiernos y los medios.
Bajo el lema “Ver para creer”, Photographic Social Vision invita a los visitantes a reflexionar sobre la importancia y el rol de la fotografía documental en la actualidad, último reducto de veracidad en la extensa oferta de mensajes e imágenes expresamente manipulados que consumimos a diario. Los contenidos de la muestra World Press Photo son un termómetro del contexto social mundial y necesarios para matizar nuestra conciencia pública y memoria histórica.
La fotografía ganadora de esta edición, de la sudafricana Jodi Bieber, inmortaliza a Bibi Aisha, una chica afgana de 18 años que fue mutilada como castigo por huir de la casa de su marido en la provincia de Oruzgan, en el centro de Afganistán. Bieber presenta una imagen que invita a descubrir la historia de esta chica. Cuando tenía 12 años, Aisha y su hermana menor fueron entregadas a la familia de un combatiente talibán, y cuando alcanzó la pubertad, ya estaba casada con él. Aisha regresó a casa de sus padres quejándose del trato violento que recibía por parte de su familia política. Los talibanes la buscaron para llevar a cabo su represalia por la humillación recibida, cortándole las orejas y la nariz. Aisha fue abandonada para ser más tarde rescatada y llevada a un refugio dirigido por la organización Women for Afghan Women (Mujeres para Mujeres Afganas) en Kabul donde recibió ayuda. Tras pasar un tiempo en el refugio, fue trasladada a Estados Unidos para recibir terapia y someterse a una reconstrucción facial.