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Protege tu equipo

Hay una cosa que tengo muy clara: amo mi equipo. No estoy hablando de fútbol, si no que me refiero al fotográfico. Otra cosa que tengo clara es que por ello, necesita el máximo cuidado de mi parte: no lo dejo tirado en cualquier sitio y procuro evitar que se dañe por golpes o por otros factores externos.

11

Nov2014

A la hora de transportar la cámara hay que ser muy cuidadoso con ella, ya que el mínimo golpe en el sitio adecuado puede arruinar una o varias jornadas fotográficas, incluso unas vacaciones.

 

La protección por ello es primordial y quizá uno de los aspectos que más descuidamos dentro de lo que llamamos rutina o flujo fotográfico, que aunque tiene que ver con la secuencia de acciones en nuestro trabajo, también hace mención al equipo, y las bolsas o las mochilas son casi siempre las grandes olvidadas.

En marcha

Recientemente anunciamos el lanzamiento de la nueva Nikon D750, una reflex de formato FX realmente genial. Un lanzamiento como este conlleva una serie de presentaciones por todo el planeta, mostrándola a los usuarios, dando la oportunidad de que la conozcan de primera mano, que hagan fotos de prueba y de que se respondan a sus dudas e inquietudes. Junto con la Nikon D750 llevamos a su compañera, la D810.

Para ello, tengo que desplazarme con un equipo de muestra valorado en miles de euros: un par de cuerpos, dos o tres ópticas, quizá algún flash y una u otra “chuche” fotográfica más. Un ordenador portátil, teléfono móvil, tablet, cables y cargadores varios, baterías, alguna muda, un pequeño neceser, etc. ya sabéis, cosas de esas que llevamos cuando viajamos.

Una de las bolsas que uso generalmente para ir al trabajo es ideal también para estos viajes cortos, pero tiene un problema: aunque está muy bien, no me garantiza que el equipo esté seguro. Y es que aunque puedo hacer algún tipo de “apaño” para protegerlo, no viajará en las condiciones ideales. Un equipo de primera debería viajar en primera clase.

Bolsas y mochilas fotográficas

Esa es la primera (y única opción), aunque en mi caso se plantean algunos problemas que veremos más adelante. La única forma de evitar sustos y desgracias con el equipo es llevarlo protegido adecuadamente.

De siempre me han gustado las bolsas y las mochilas, de toda clase y tamaños. Mi primera mochila fotográfica en realidad fue una bandolera, una
Slingshot de Lowepro. En el momento en que compré mi primera LowePro, entendí cómo debería ser una mochila para equipo fotográfico: resistente, configurable (flexible), y accesible. No fue la única, a día de hoy, son ya cuatro las mochilas o bolsas que poseo.

Para mí, en un principio, hay dos tipos de mochilas fotográficas: las que protegen tu equipo y las que protegen tu equipo y te permiten llevar algo más, estas últimas me permiten viajar ligero de equipaje ya que lo hago con una única bolsa. Pero las mochilas de foto, son por encima de todo para equipo fotográfico y están diseñadas para proteger cámaras, objetivos, ordenadores y tablets. Para esta ronda de viajes necesitaba algo más, así que eche un vistazo al mareante catálogo de LowePro.

Y entonces la encontré: una mochila diferente a lo que había visto hasta ahora, era como mis “otras” mochilas que uso para distintas actividades, pero indudablemente, esta protege el equipo. Así que me decidí por la LowePro Pro Tactic AW 350. La 450 AW, más grande, me permite llevar más equipo y el resto de cachivaches de forma más cómoda, pero aquí prioricé el tamaño porque en esta ocasión no iba a viajar tan cargado de ópticas.  

La LowePro Pro Tactic AW


Desde el momento en que la sujetas, te das cuenta de que estás con algo diferente. Lo primero que ves son unas cintas que rodean a la mochila. Estas cintas de nylon super resistente conforman el sistema MOLLE: Modular Lightweight Load-carrying Equipment (Equipamiento de carga modular para transporte ligero). Este flexible y seguro sistema de sujeción, podemos verlo sobre todo en equipamiento militar y policial. Es un sistema modular que permite agregar componentes a la mochila en el lugar que deseemos y que queden firmemente sujetos.
Junto con la mochila vienen accesorios para personalizarla Junto con la mochila vienen accesorios para personalizarla
Junto con la mochila, vienen tres componentes compatibles MOLLE para agregar: unas cintas y el soporte para trípode, una bolsa para la botella de agua y una bolsa con cremallera. El sistema de sujeción de Lowepro se basa en una cinta semi-rígida con doble velcro. Muy fácil de colocar y un vez sujeta, imposible de que se mueva del sitio, ya que el cierre envuelve la cinta pegandose con el velcro por dos lados.
La bolsa Tasmanian Tiger Tac Pouch 6 se ajusta a la perfección La bolsa Tasmanian Tiger Tac Pouch 6 se ajusta a la perfección

En mi caso, el contar con este sistema ha sido una buena noticia, ya que dispongo de multitud de bolsas y accesorios compatibles con este sistema. Eso sí, mis bolsas son de colores kaki o arena que contrastan demasiado con la Pro Tactic, a partir de ahora, las compraré en color negro, aunque no estaría mal ver una ProTactic de color kaki.

Robusta

Ya se que las LowePro son robustas, esto sería una obviedad si no fuera porque en el primer momento que tocas la mochila ves que va un paso más allá de lo que tienes en mente. Robusta y dura, la parte superior es una cúpula semi rígida, y el tacto de toda la mochila te da a entender que tu equipo va a estar muy bien protegido ahí dentro. Da la sensación, de que no le pasaría nada si tu mochila saliera volando desde la moto, o si un pasajero al sacar su maleta, dejara caer la tuya desde los 2 m de altura del portaequipajes del avión -que levante la mano el que le haya pasado esto al menos una vez- de este modo, se quedó mi amigo sin videocámara en un viaje a Tailandia, por cierto.

Puntos de acceso


La LowePro Pro Tactic AW dispone de cuatro puntos de acceso: el principal en la parte superior, dos a los lados y uno en la parte trasera que abre totalmente la mochila. Los accesos laterales me recuerdan mucho a la comodidad de las Slingshot, y aunque es una mochila y no una bandolera, acceder a estos compartimentos es tan cómodo como con ellas, sólo tenemos que dejar una de las correas y girarla para acceder rápidamente a nuestro equipo sin tener que poner la mochila en el suelo. Podemos sacar la cámara, fotografiar y volverla a guardar inmediatamente sobre la marcha.
La parte superior podemos usarla para la cámara principal (o para la que monte la óptica más larga) ya que ofrece un cómodo y amplio acceso, aunque, como veremos posteriormente, podemos configurar la mochila a nuestras necesidades concretas, de modo que esta zona puede tener otra función. En la tapa semi-rígida podemos alojar tarjetas de memoria y dispone de un pequeño compartimento con cremallera para otros objetos, como la cartera, cables o el teléfono móvil.
El portatil, como un guante El portatil, como un guante

Podemos abrir totalmente la mochila por la parte trasera, de este modo tenemos un acceso total al equipo. La tapa trasera es también el compartimento para un portátil. En este caso es perfecto para mi MacBook Pro de 13”, para ordenadores de un tamaño superior, es mejor opción la ProTactic 450 AW. Esa misma tapa alberga tres bolsillos que dejan ver su interior. Me gustó el detalle de que cada bolsillo tuviera una parte de tela para guardar el deslizador de la cremallera de modo que no pueda rayar el equipo.  


MaxFit


Las posibilidades de configuración de esta mochila son excelentes, al tener tantos puntos de acceso al equipo y sobre todo gracias a que no han escatimado en divisores. Vienen tantos que es muy posible que te sobren algunos, así que para tenerlos organizados, incluye una bolsa de tela.
 El AF-S 35mm F:1.4 no se mueve del sitio El AF-S 35mm F:1.4 no se mueve del sitio

Este modelo de mochila dispone del sistema MaxFit, que consiste en una serie de divisores que son más delgados que los divisores principales, pero que tienen un diseño diferente: el velcro no está a los extremos de estos sino que está cosido aproximadamente a un centímetro hacia el interior, es como una especie de solapa con velcro. La función de este diseño es asegurar que cada pieza de equipo está bien sujeta y no “baila” dentro de la mochila, y es que, por muy gruesos que sean los divisores, si el equipo se mueve, puede dañarse. Al tener el velcro en una solapa, es muy sencillo desplazar el divisor hasta que ajuste a la pieza de equipo, por ejemplo un objetivo de modo que quede perfectamente sujeto. Puede parecer una tontería pero es un gran invento.
Bolsillos


A parte de los bolsillos interiores, esta mochila dispone de cuatro bolsillos exteriores, dos en la parte superior, un es ideal para guardar una cartera, pequeños objetos o incluso una cámara compacta; el otro dispone de una cinta con un mosquetón, muy útil para guardar nuestras llaves.

En las correas de ajuste a la cintura encontramos otros dos bolsillos. Pueden servirnos de cartera, monedero, etc. ideales para pequeños objetos a los que queramos acceder sin quitarnos la mochila. Por cierto, estas correas laterales, si no las necesitas, pueden retirarse. Pasan por dentro de la mochila y están aseguradas con velcro. En mi caso no las quitaré nunca, ya que son las responsables de repartir mejor el peso y evita que nos carguemos la espalda en exceso.

Comodidad

Cuando sujetas la mochila por el asa superior, recién cargadita de equipo, piensas ¡madre mía cómo pesa esto!, pero lo cierto es que cuando te la cargas a la espalda parece que pesase menos. La ProTactic reparte el peso de manera excelente. Puedo decir, después de horas con la mochila que de todas la LowePro que he utilizado, esta es la más ergonómica y cómoda.

Las zonas que nos tocan: la parte trasera y las correas, disponen del sistema de circulación de aire Activ Zone que consiste en tres canales que se separan del contacto con el cuerpo en la zona de la espalda y un acolchado especial de dos capas: una de espuma y una tela transpirable que hacen que el sudor aparezca (si lo hace) mucho más tarde.

All Weather


Esto es algo muy común en las LowePro, todas las que tengo menos una cuentan con las siglas AW en su nombre. Cuando veas esto, seguro que hay un pequeño compartimento, generalmente en la parte inferior de la bolsa donde hay una cubierta impermeable.
Ya puede llover, ya... Ya puede llover, ya...

Me ha venido muy bien en muchas ocasiones, de hecho, tuve que estrenarla casi de inmediato en esta mochila: en mi visita a Foto Ruano Pro, Palma de Mallorca nos recibió con una intensa lluvia, así que lo primero que hice al bajar del avión fue colocar la funda protectora, -se coloca en cuestión de segundos, de modo que tu equipo estará protegido incluso si te sorprende un chaparrón-. La mochila y el equipo llegaron intactos a las presentaciones.


No lo dudes, tu equipo no está completo si no lo aseguras. Cuando lo transportes sin protección, no tienes equipo. Ahora que tengo esta mochila, se me plantea otra duda: ¿cual será mi siguiente bolsa?

Comentarios
Quique Villanueva
13/11/2014
Se puede llevar el trípode?
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