El
Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) presenta la exposición del fotoperiodista
Gervasio Sánchez Vidas Minadas. 10 años, que retrata la evolución de los niños que fueron mutilados por la acción de minas antipersonal.
La exposición busca la implicación del público centrándose en las tragedias personales de estos niños, protagonistas de la exposición original
Vidas Minadas en
1997, que han superado sus mutilaciones, han aprendido a convivir con las cicatrices y se han convertido en adultos plenamente funcionales, que trabajan y cuidan de sus hijos. Estas historias personalizadas se acompañan de una segunda parte formada por murales que presentan los
98 retratos,
48 prótesis y
25 minas antipersonal que completan la muestra.
Las minas terrestres antipersonal son armas diseñadas para inflingir una gran daño al enemigo, tanto en bajas directas como a nivel moral. Se trata de armas de fácil manipulación y diseminación, con una carga explosiva y de metralla que en ocasiones no puede perforar los sofisticados blindajes personales modernos, pero resulta suficiente para causar atroces mutilaciones en partes del cuerpo menos protegidas, como las extremidades. Además, su efecto inesperado causa un gran caos en el momento de la deflagración, implicando que varios soldados tengan que retirarse de la línea de frente para atender al herido, y que la zona donde se sabe hay minas se convierte en un paso vedado para la infantería.
El coste de una mina terrestre no llega a los
tres euros mientras que localizarla, retirarla, desactivarla y destruirla supera los
750 euros. Una superficie equivalente a un campo de fútbol, que se puede sembrar de minas en menos de una hora (minutos si se utilizan medios de dispersión aéreos), supera los tres meses de trabajo por parte de personal especializado si se quiere garantizar la desactivación de todas las cargas.
Una vez finalizado un conflicto, las minas que permanecen enterradas no discriminan entre amigos, enemigos o niños. Y en muchos teatros de guerra, en ocasiones las minas antipersonal han sido disfrazadas dentro de juguetes para sorprender al enemigo por su apariencia inocua, lo que incrementa el número de bajas infantiles durante y tras los combates.
El impacto humanitario de las minas es más profundo y devastador que los efectos de cualquier otra arma: no sólo cercenan miembros o vidas, también impiden el libre acceso de los campesinos a sus tierras, de las mujeres a los pozos de agua o de los niños al colegio. Como consecuencia de ello, muchas tierras se quedan sin cultivar y familias pobres ven mermados sus ingresos.
Vidas Minadas es un proyecto fotográfico de sensibilización que
Sánchez realiza desde
1995 con el apoyo de
Intermón Oxfam,
Manos Unidas y
Médicos sin Fronteras,
tres de las más de
1.400 organizaciones que en 9
0 países trabajan para erradicar las minas terrestres antipersonal, un esfuerzo recompensado en
1997 con el
Premio Nobel de la Paz. La compañía
DKV Seguros, muy implicada en labores sociales y asistenciales, y el
Ayuntamiento de Barcelona son los principales colaboradores del proyecto.
Este proyecto también consta de un libro del mismo título publicado por la editorial
Blume, con parte de las fotografías que componen la exposición.
Para ampliar la información, visita la
web del proyecto Vidas Minadas.
Vidas Minadas. 10 años
Gervasio Sánchez
Hasta el 13 de abril
Centre de Cultura Contemporània de Barcelona
Montalegre 5
Barcelona