Un asteroide de unos
50 metros de diámetro se dirige hacia Marte a
48.000 kilómetros por hora describiendo una trayectoria que podría llevarle a un choque con el planeta el
30 de este mes, a la altura del ecuador marciano, y que podría provocar un agujero de casi
un kilómetro de diámetro.
Aunque la probabilidad de impacto, según los últimos cálculos, es de tan solo un
3,6%, los astrónomos siguen con gran atención el viaje del bólido y recalculando su trayectoria para mejorar la precisión. Con tres satélites de observación en la órbita del planeta rojo (el Mars Odyssey y el Mars Reconnaissance Orbiter, de la NASA, y el Mars Express, de la ESA) y dos sondas robot en el suelo (la Spirit y la Opportunity), el choque del asteroide se podría convertir en una oportunidad única de observar un impacto planetario de semejantes proporciones.
Un impacto que pudiéramos presenciar y seguir con el Mars Reconnaissance Orbiter sería realmente espectacular, y nos podría decir mucho del subsuelo oculto de Marte, incluso podría ayudarnos a encontrar rastros de vida o de moléculas relacionadas con la vida, ha declarado
John Rummel, científico de la
NASA.
El asteroide fue descubierto desde Arizona en noviembre de
2007 por el programa de observación celeste
Catalina. Se bautizó como
2007-WD5 y sometido a vigilancia por la posibilidad de que se aproximase a la Tierra. Al principio parecía que la probabilidad de choque con Marte parecía extremadamente baja, pero al ir actualizando los cálculos cada vez parece más probable.
Según el astrónomo
Steve Chesley, una colisión de este tipo solo se da en Marte una vez cada
mil años, por lo que de producirse podría convertirse en un acontecimiento de incalculable valor científico. En caso de que
2007-WD5 impactase sobre la superficie de Marte, lo haría a una velocidad superior a
51.600 kilómetros por hora, y el crater creado tendría una profundidad cercana a los
800 metros. El impacto liberaría una cantidad de energía similar a la explosión producida en Tunguska (Siberia) en 1908, aunque en el caso del asteroide de Siberia el roce con la atmósfera provocó la explosión antes de que el asteroide tocase el suelo, aunque la onda expansiva calcinó el terreno en un área muy amplia. La atmósfera de Marte es mucho más tenue que la terrestre, de manera que el asteroide no se quemaría ni estallaría por la fricción con el aire.
Puedes ampliar la información y actualizarla en la web oficial del
proyecto NEO