Nikon D300; ascendiendo categoría
Si se tiene en cuenta el gran éxito cosechado por la D200, acabando con el ultimo EISA Platinum a la mejor Cámara de Sistema, podría resultar cuando menos chocante la presentación de una nueva Nikon D300.
Sin embargo, al estudiar más de cerca todas las novedades que ofrece queda patente que la D300 supone un salto tecnológico sobre el resto de cámaras del mismo segmento teórico del mercado tan importante que la sitúa a un nuevo nivel, mucho más próxima a la D3 de lo que la D200 estaba de la D2x.
La nueva Nikon D300 incorpora muchos de los avances tecnológicos de la D3 en un tamaño mucho más compacto que su hermana mayor. Diseñada con el rendimiento profesional en el punto de mira, pero considerando en todo momento el presupuesto del freelance o del amante de la fotografía, la D300 se posiciona en una franja única dentro del mercado de la fotografía digital profesional.
A diferencia de la D3, la D300 conserva el formato de sensor DX como único formato de imagen, aunque cuenta con un nuevo captador de tecnología CMOS de 12,3 megapíxeles efectivos, que dispone de una gama de sensibilidades calibradas que va de los 200 a los 3200 ISO, incluyendo un sistema de reducción de ruido muy avanzado. Para los amantes de las prestaciones puras, la D300 permite realizar ráfagas a 6 fotogramas por segundo, que si utilizamos una unidad MB-D300 de alimentación se puede ampliar esta velocidad de ráfaga hasta 8 fotos por segundo, prestaciones plenamente profesionales que se suman a una velocidad de puesta en marcha de solo 0,13 segundos y un retardo del obturador de solo 45 milisegundos (esto son 0,045 segundos).