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Alone in the Dark


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EL FARO DEL FIN DEL MUNDO

 

La pasada noche del miércoles, al salir a la terraza, me quedé maravillado al contemplar la claridad que había en el cielo nocturno, la potencia de la luz de las estrellas. Así que sin pensarlo cogí mi coche y me bajé al faro de Cap Blanc, aquí en Mallorca. Para mí es un lugar especial que he visitado con frecuencia el pasado verano y que ha sido uno de mis musos en fotografía nocturna. El camino que conduce al faro es una carretara bastante comarcal, entre fincas y campos de cultivo. Serían alrededor de las 12 de la noche y la niebla típica de estas latitudes y esta época del año ya hacía aparición, lo que me obligaba a ir con cuidado. He de decir que conducir por estos sitios, a esas horas y sin un alma ya te pone una sensación en la nuca y en el estómago que algunos conocereis. Pero fue al llegar al faro, bajar del coche y mirar al cielo cuando uno se da cuenta de lo pequeño que es, de la oscuridad que le rodea y del inconmensurable techo de luces que tenemos encima y que pocas veces nos paramos a contemplar, mucho menos si se vive en grandes ciudades. Me quedé maravillado, olvidé a lo que había venido, no podía quitar la vista del cielo. Pasado esta primera impresión abrí el maletero y cogí mi equipo, mi trípode, mi D7000 con su Tamron 10-24mm y mi linterna. Al cerrar el coche volví a darme cuenta de la oscuridad que me rodeaba. Este faro en particular está encima de unos acantilados, no hay población alguna alrededor, ni farolas ni ningún foco de luz que pueda estropear el cielo, únicamente los destellos intermitentes del faro, por eso es tan especial. Pero estas noches sin luna dan a la zona una oscuridad casi imprenetrable, junto con un sentimiento de inseguridad de lo que te rodea y ese silencio del invierno, no hay grillos ni pájaros ni nada salvo el lejano canto del mar. Así que con el valor posible del momento y del "¡ya que he venido!" enfilé el caminito que va hacia el faro, sin poder bajar la vista de ese espectacular cielo. Tuve que hacer una primera parada para hacer varias fotos del firmamento. Estar ahí de pie y solo me produjo una sensación de inquietud que me paralizó un buen rato con la excusa de hacer fotos, aunque hice la misma varias veces, pero esa sensación de inseguridad y oscuridad, ese escalofrío en la nuca persistían y no sabía si volverme al coche o seguir al faro. Al final pudo de nuevo el "¡ya que he venido!" y seguí el camino al faro. Y mereció la pena, la niebla seguía creciendo pero no lo suficiente como para taparme el cielo, se veía igual de claro. Entré en el recinto del faro y ahí estaba, inmutable como cada noche este verano, pero tenía algo diferente, algo que las noches cálidas con los cantos de los grillos logran disipar. Ese halo misterioso y frío, esos destellos hipnóticos reflejados en la niebla, ese frío húmedo que se empezaba a calar por la ropa, todo el conjunto me maravilló y aterró a partes iguales. El faro es un recinto grande, con un edificio simétrico alrededor, donde antes vivian el farero y la familia con toda la comodidad, habitaciones, cocina, salon, baños, pero ahora está automatizado como la gran mayoría y nadie vive allí. Aún así la sensación que nos acompaña a los nocturnos de que no estamos solos seguía erizando los pelos de mi cuerpo. Pero el poder de la fotografía y la visión de lo que tenía delante pudo con ese miedo y me dispuse a sacar la foto que me pedía mi cabeza. Así que empecé la sesión y me llevé la primera sorpresa al ver ese halo alrededor del faro, lo achaqué a la niebla, pero según hacía más fotos ese halo se hacía más grande estropeando el resto de las fotos que fui haciendo. Así es amigos, un error de novato absoluto. Me dejé mi kit de limpieza en el coche y supongo que entre el frió, la sensación de miedo, la idea de mi casa calentita y otros factores no me percaté ni razoné en ningún momento de que mi lente se estaba empañando, fue luego en la seguridad de mi casa cuando caí en la cuenta, "¡IDIOTA!" me dijé una y otra vez por haber perdido ese viaje a lo tonto. Pero al descargar las fotos al ordenador me llevé una grata sorpresa, allí no me había fijado bien pero una vez en el calor del hogar vi las posibilidades de esta foto, lo bien que transmite y resume mi aventura nocturna. Le podría haber dado otro enfoque, seguro que tiene muchos, pero para mi es así como la quiero, fría, fantasmal, oscura, indefinida, imperfecta y a su vez plagada de las únicas luces que me acompañaron. Me recuerda a relatos de terror de Lovecraft o a esas noches en casa jugango al Alone in the Dark o al Silent Hill, por eso me gustó tanto el escenario. El colofón hubiese sido colarme en el faro por una puerta descolgada que hay, pero la valentía en esos momentos estaba ya bajo mínimos!

 

Lejos de amedrentarme pienso ir estos días de luna nueva otra vez, esta vez prepararé mejor el equipo!

 

Espero que os guste, un saludo a todos!

 

https://www.flickr.com/photos/juanmeco/16283697081/

 

Juan

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Gracias! Fue una noche de decisiones rápidas y despistes, pero no dudes que a la siguiente me llevo mis linternas, el foco y los filtros de luz! Esta noche está nublado, pero si mañana se despeja allá que voy! Tampoco me pilla tan lejos y el viaje entero merece la pena. Saludos!

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Bonita foto, vale la pena entrar a Flickr porque mejora mucho respecto a la del foro. Aquí parece que tenga mucho mas ruido. El halo me gusta y el cuelo estrellado genial, queda muy bien, coincido con fjsmalaga en que si hubieras pintado un poco el edificio con la linterna quizá ganaría la imagen. 

Pero aun así está muy bien!!

 

Saludos!

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