¿Existe una mayor necesidad de comprender cómo y por qué ocurren estos problemas? Por ejemplo, si nos centramos en la hambruna actual en Somalia, hay tres factores causantes de la gravedad de la situación: sequía, falta de gobierno y pobreza, todos ellos en un grado extremo. El cuerno de África ha sufrido dos temporadas de sequía sin precedentes, las peores en 60 años.
Somalia lleva 22 años sin un gobierno, y en guerra civil durante la mayor parte de este tiempo. Esta situación ha dejado a la población en una pobreza extrema; sin reservas de alimentos, sin ganado... sin ningún tipo de activos que le permitan paliar la situación. Este escenario se ha agravado aun más por la acción del grupo islamista militante al-Shebaab, que controla diversas zonas de Somalia y que, al igual que ocurrió en 2009, ha expulsado a las organizaciones de ayuda por no ser islámicas.
Una catástrofe en toda regla. Las agencias de ayuda han denunciado que se podría haber evitado una situación tan grave como la de Somalia, pues hace tiempo que se conocía este escenario. Una vez más, el problema parece residir en la forma en que los medios proporcionan la información.
Jan Grarup, fotógrafo de la agencia NOOR, tiene las ideas muy claras sobre este tema: “Comencé a cubrir el cuerno de África hace dos años y medio, y a denunciar la situación antes de que se convirtiera en lo que es ahora, y el interés era realmente muy bajo”.
“Los medios solo se ocupan del problema cuando se alcanza un punto crítico; entonces, se habla intensamente de la historia durante dos semanas, y luego ya no se vuelve a oír nada sobre el tema”.
“Los editores, en general, dicen que ya han cubierto esta historia, que sus lectores ya están saturados de hambruna en África, y que no van a publicar otro reportaje por mucho que la situación esté empeorando. No es una actitud muy responsable por parte de los editores o fotógrafos, pero así es como funcionan las cosas”.