Marco Ansaloni
Fotoreportero profesional nacido en Turín, Marco Ansaloni reside en Barcelona desde 2002, ciudad que utiliza como base para desarrollar sus proyectos alrededor del mundo. Se ha especializado en temas de Historia, religiones y antropología, siempre con una mirada hacia la actualidad y las secuelas de eventos que conectan directamente con el pasado. Sus reportajes se han publicado en National Geographic, Geo, El Periódico, Panorama, Rutas del Mundo, y Muy Interesante entre otros. También es fotógrafo colaborador de la ONG de fotografía Shoot 4 Change desde Barcelona.
¿Cuánto tiempo hace que se dedica a la fotografía como profesión?
Empecé en Italia de asistente cuando tenía unos 20 años. A nivel profesional en España desde el 2003.
¿De dónde viene su vocación?
Estudié varios años en la facultad de Arquitectura de Turín y paralelamente aprendía Fotografía como asistente. Estaba buscando una herramienta para poder contar historias. Fue por eso que finalmente la Fotografía ganó la partida y empecé a dedicarme al cien por cien a esta forma de ver el mundo.
¿Cuál es el género fotográfico al que más se ha dedicado?
Desde hace unos 12 años me dedico a buscar proyectos relacionados con la Historia, la Arqueología o la Antropología. Intento conectar la actualidad con el pasado, y esa conexión me sirve para entender el paso del tiempo y del hombre en este planeta. También he dedicado mucho tiempo a la fotografía comercial, para practicar y ahorrar para comprar equipo y poder dedicarme a otros proyectos.
¿Cuáles considera que son sus referencias fotográficas? ¿Quién o qué ha inspirado su forma de ver la fotografía?
En Europa tenemos la suerte de poder gozar de un patrimonio artístico impresionante. Personalmente, la pintura y la escultura han sido una referencia a la hora de acercarme a la fotografía. En el campo gráfico, tratando temas relacionados con la investigación o la Historia, mis referentes son los grandes pioneros de esta profesión. Desde Edward Sheriff Curtis llegando a los fotógrafos y exploradores de National Geographic.
¿Recuerda su primera foto profesional?
Recuerdo mi primera sesión para un encargo de una revista italiana, desde Barcelona. Tenía que contar la vida del Neolítico a través de las minas de Gavà, únicas en España y famosas por la variscita, un mineral precioso que se extraía para distribuirlo en el Mediterráneo. Fue emocionante bajar a la minas y luego ver tu trabajo publicado en la sección cultural de un magazine del Gruppo Espresso en Italia. El reportaje gustó mucho y se publicó en otros medios nacionales e internacionales.
¿Recuerda cuánto le pagaron por ella?
Me parece que alrededor de 500 € por el reportaje
¿Cuáles son las ventajas que encuentra en la fotografía digital?
Viniendo de la fotografía analógica, el primer impacto no fue muy positivo. Año tras año, he aprendido a ver los aspectos positivos que sin duda ofrece la fotografía digital. Ante todo, la posibilidad de poder controlar el trabajo, muy útil cuando estoy de viaje en países lejanos. Otros aspectos son el Wi-fi o la posibilidad de añadir vídeos a la historia sobre la que estás trabajando.
¿Qué echa de menos de las analógicas?
La sencillez y la posibilidad de que una cámara pueda acompañarte toda la vida! Es nostalgia, pero es cierto que con la F5 o la 6X6 que aun tengo ha habido una relación más intensa. Ahora me falta la magia de la película y las posibilidades de tocar con la mano tu trabajo. Los procesos digitales son muy eficaces pero también son muy fríos.
¿Qué pieza de su equipo valora más?
Seguramente las ópticas. Son las que, según que reportaje haga, marcan la diferencia entre una imagen y otra.
¿Qué foto le gustaría hacer que todavía no haya conseguido?
Aun hay muchas por suerte! Me gustaría retratar de forma diferente algunos monumentos del patrimonio histórico, así como contar de forma íntima los aspectos de aquellos mundos que van desapareciendo a nuestro alrededor. Por suerte, ideas para nuevos retos no me faltan.
¿Qué destacaría con orgullo del mundo de la fotografía?
Si pones el corazón, es una profesión que puede llegar a llenarte a muchos niveles. La empatía con la gente, llegar a lugares remotos, entender de forma más abierta el mundo que nos rodea. Destacaría también el acercamiento que ha habido al gran público. Ha abierto un nuevo escenario donde cualquiera con inquietudes puede desarrollar proyectos interesantes. Es algo que nos enriquece.
¿Qué le gustaría eliminar, si pudiese?
Con la crisis actual, sobre todo en la prensa, me gustaría que se entendiese mejor a los profesionales. Siempre se necesitan buenos profesionales, lo malo es que ahora cuentan más los números que las personas o el trabajo bien realizado. Se debería entender mejor lo que implica dedicarse al 100 % a esta profesión, y no optar por soluciones rápidas para cubrir ‘gastos’.
¿Qué tres libros de fotografía nos recomienda?
Bueno, tengo el ultimo gran trabajo Nostos de Navia, uno de los fotografos al que aprecio mas en España. Su visión intima, personal y arriesgada es algo que me emociona. Tengo un libro muy interesante de Mario Calabresi, director del periódico La Stampa de Turin. Ha recorrido medio mundo para realizar 10 entrevistas con 10 maestros de la fotografía contemporánea,, desde Steve Mc Curry a Paolo Pellegrin, pasando por Erwitt o Salgado. Todo esto alrededor de una sola pregunta : ¿Cual es la fotografía que te ha cambiado la vida? Como último, pondría un clásico, La camara clara de Roland Barthes.
Nos puede decir, qué exposición fotográfica de las que ha visto más le ha impactado…
Hay muchas sin duda. Chema Madoz me gustó muchísimo por ejemplo. La magia de la imaginación unida a la composición, a la estética. En Italia hace poco una retrospectiva sobre Robert Capa en diferentes lugares bélicos. Hay mucha actividad fotográfica y mucha oferta expositiva, aunque no siempre hay emoción, por eso hay que ver muchas imágenes para buscar la que te trasmite algo.
Por favor, explíquenos alguna anécdota curiosa que le haya ocurrido realizando alguno de sus trabajos.
Recuerdo el 2005, en Egipto, en la realización de un reportaje en la zona de Al Fayoum, la ciudad sagrada de los cocodrilos. Sin permisos de la policía local no era posible acercarse a la misión arqueológica por razones de seguridad. Nos llevaron a la comisaria para aclarar el asunto y después de varias horas no se había arreglado nada. De repente, me viene a la cabeza el nombre de los responsables del área arqueológica, Mohamed Ibrahim. Nada mas pronunciar el nombre se levantaron todos y empezaron a servir té, galletas y cigarros. Al día siguiente, nos llevaron con escolta a las excavaciones. Ahora Ibrahim es el responsable del ministerio de Cultura de Egipto!
Otra de las anécdotas sucedió durante la expedición dentro la jungla del Peten en Guatemala, para llegar a El Mirador, antigua ciudad del imperio Maya. Dos días de camino dentro la selva, 75 km. Al empezar el camino, la sensación de trance que provoca la vegetación tras horas de pasos es abrumadora, sumando la humedad y el calor. Llegando a un cruce, el guía, con los burros, el agua y la comida, va por un lado sin avisar. Nos quedamos con otro guía que no sabía por dónde ir. Tuvimos que confiar en su olfato para seguir el camino correcto y llegar al anochecer al campo.
¿Hacia dónde cree que camina la fotografía?
La fotografía anda por buen camino, sin duda. Hay mucha actividad a su alrededor. Festivales, exposiciones, nuevas herramientas. La unión de fotografía y video por ejemplo ha abierto nuevos campos de aplicación para contar algo de forma más profunda y directa. Decía Alan Harvey que hay que ser autor de lo que pretendemos contar, no simplemente disparar a un botón. Tenemos las herramientas para desarrollar nuestras inquietudes. La parte negativa es la grave situación que está atravesando la prensa, que para muchos es la forma de introducirse en el mundo de la imagen.
Muchas gracias!