Foto: Pablo Aristoy
Hugo Rodríguez estudió Ingeniería Técnica Industrial en la Universidad de León y fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC). Trabaja principalmente como profesor de técnica fotográfica, gestión del color, captura digital y formato RAW, habiendo impartido multitud de clases, cursos, seminarios y conferencias desde 1999 en escuelas como el IEFC, EFTI, TEC, Elisava o Grisart, universidades como la Universidad Europea de Madrid o la Pompeu-Fabra y centros como el de Tecnologías Avanzadas de Zaragoza. También trabaja como técnico del color y asesor en imagen digital para el laboratorio fotográfico profesional EGM. Ofrece sus servicios profesionales de gestión del color a través del portal Perfilesdecolor.com Es colaborador de varias firmas como Adobe o Hewlett-Packard, y fue el primer español en unirse al grupo internacional de “gurús” del color Coloratti. En su página web, hugorodriguez.com, escribe artículos y consejos, además de reunir una gran cantidad de información relacionada con la fotografía.
¿Cuánto tiempo hace que se dedica a la fotografía como profesión?
Desde 1998, hace ahora algo más de 15 años. Empecé impartiendo unas clases de iniciación a la fotografía durante unas pocas horas a la semana. No me daba para vivir, pero tenía la suerte de que mi familia me apoyaba y yo era el tipo más feliz del mundo con aquel trabajo, porque era mi forma de demostrar que había conseguido finalmente lo que más ansiaba.
¿De dónde viene su vocación?
Pues no lo sé muy bien. Supongo que de mis padres. A mis 16 años me daba cuenta de que me gustaba mucho mirar algunas fotos que había tomado de mi novia, pero no sólo por enamoramiento, sino porque algunas tenían ciertas pinceladas artísticas. Un poco por tener visión y otro poco por suerte, había conseguido algunas imágenes decentes. Y aquello me gustaba. Fue haciendo la “mili” cuando mi pequeña compacta se rompió y mi padre me prestó su Zenith 11, un verdadero tanque. Me dejó tan alucinado su visión réflex que jamás pude volver a despegar el ojo de una réflex… y así hasta hoy.
¿Cuál es el género fotográfico al que más se ha dedicado?
Sin ninguna duda, al paisaje. Desde siempre me ha gustado mucho. Me considero muy clásico al respecto. Para mí el paisaje no es sólo una forma de plasmar el aspecto de una montaña, es entender la belleza presente en el mundo natural. No es fácil, y cualquiera que haya hecho una incursión en esta temática sabe que no es cuestión de conseguir mucha nitidez o de usar el mejor angular. Requiere paz mental, mucha observación, meditación… y aprender que se puede salir afuera, hacer una sola foto… o ninguna, y volver a casa más feliz que nunca. Porque no se trata sólo de conseguir el trofeo, sino de disfrutar de la experiencia.
¿Cuáles considera que son sus referencias fotográficas? ¿Quién o qué ha inspirado su forma de ver la fotografía?
He aprendido de muchos, pero sin duda el que más me ha impactado de todos es Ansel Adams. Todavía me sobrecoge pensar que este hombre fue capaz de hacer todo aquello… cuando mi padre estaba en pañales! Por supuesto, también me han inspirado algunos de los mejores paisajistas de la historia, como Edward Weston, Jean Loup Sieff, Robert Polidori, Salgado... También he recibido inspiración de gente como Galen Rowell, Yann Arthus-Bertrand…En otros ámbitos, Chema Madoz y mi buen amigo Tino Soriano me parecen increíbles. Y hay muchos más...
¿Recuerda su primera foto profesional?
Yo no me dedico a hacer fotos por encargo, ni vivo de venderlas; mi mundo es la docencia, y el asesoramiento a profesionales y empresas. Pero en mis inicios recuerdo que hice unas fotos para unos artículos de una revista de radiocontrol. Eran unas fotos de unos coches de competición recién salidos al mercado. Por aquel entonces usaba mi F90X con un modesto 28-70 f/3.5-4.5 y Fuji Provia. Recuerdo que yo mismo me sorprendí del (buen) resultado, incluso habiendo hecho las fotos bajo una cierta tensión y con los nervios lógicos del primer encargo.
¿Recuerda cuánto le pagaron por ella?
Pues cobré cuatro duros, pero me parecía increíble que hubieran publicado fotos mías en una revista de nivel nacional. Hoy no creo que hubiera aceptado, porque con dos hijos y una hipoteca que pagar no está uno para que simplemente le den cuatro duros, las gracias y una palmadita por un trabajo. Desgraciadamente, hoy día estas cosas siguen ocurriendo sobre todo entre los que empiezan, algo que demuestra que el fotógrafo no está valorado como debe. La mayoría de la gente no se da cuenta de que saber de fotografía no es solamente comprarse una buena cámara (por aquello de que “cuanto más grande y más megapíxeles tenga, mejor”). Saber de fotografía implica adquirir durante años una sabiduría compleja que mezcla áreas tan diversas como la óptica, la estética, la informática, la imagen digital, la gestión del color, el saber estar o un buen “olfato fotográfico”.
En USA, desde donde en alguna ocasión me han comprado fotos, tienen un respeto muchísimo mayor por el fotógrafo. Se le mira como alguien que ha conseguido una educación muy especial que no todo el mundo es capaz de alcanzar. Y no por falta de medios, sino porque si saber de óptica ya es difícil en sí y saber de estética quizás lo es más, saber de ambas está al alcance de pocos. Y si encima tienes que saber de química (antiguamente), de informática (actualmente) y de docenas de cosas más, entonces ya es la leche. Para colmo, si eres autónomo y tienes que lidiar con los clientes, las facturas y el IVA trimestral, entonces ya es para poner una condecoración…
¿Cuáles son las ventajas que encuentra en la fotografía digital?
Bueno, creo que hoy día pocos reniegan de sus virtudes. Creo que ha quedado sobradamente demostrado que la fotografía digital supera en todo a la química. Quizás en lo único en que no la supera es en que la digital no tiene ese feeling que sí tiene la química, con aquel olor de ácido acético, la luz roja y tal. Parece que poco a poco está volviendo el gusto por lo analógico, pero aquellos que se están aficionando son generalmente fotógrafos que no lo llegaron a conocer; se introdujeron en la fotografía ya con el digital. Los que ya lo vivimos, preferimos generalmente el digital por sus grandes ventajas.
¿Qué echa de menos de las analógicas?
La emoción de ir a recoger el revelado al laboratorio. Poder abrir la tapa de detrás y ver el obturador. O poder quitar el pentaprisma de la F5 (¿cuándo volverán a incorporar las cámaras esto?). Aparte de eso, poca cosa más.
¿Qué pieza de su equipo valora más? ¿Algún modelo en concreto?
Ninguna en especial. No hago apología del equipo que tengo. Me he sentido siempre más a gusto con Nikon que con otras marcas, principalmente por la ergonomía. Ese dial a la altura del pulgar es para mí algo clave. No me gusta el dial grande ocupando la mitad de la parte trasera de la cámara; siempre se mueve involuntariamente con la nariz… ¿será quizás porque un servidor la tiene bien grande? Me gusta conservar y valoro todo lo que tengo, ya que lo he ido consiguiendo poco a poco, de forma muy meditada, y siempre he ido a buscar calidad, no precio. Dicho esto, me gusta mi D7100, el Micro Nikkor 24mm PC-E, mi antigua F5 Special edition, mi bronica ETRSi (también Limited Edition) o mi Sinar f2.
¿Qué foto le gustaría hacer que todavía no haya conseguido?
Más que buscar LA foto en particular, me gustaría vivir la experiencia de hacerlas en algunos lugares. Para mí, conseguir la foto y observarla no es el único placer o el último. Para mí, lo mejor es disfrutar del camino, no solo terminarlo. Ir a un sitio, empaparte de su atmósfera, ser capaz de encajar sus elementos armónicamente en unas imágenes es un éxito, aunque hayan sido unas pocas. En ocasiones he viajado a lugares, algunos realmente muy bonitos, y he vuelto sin una sola foto. Simplemente, no he conseguido verla. He visto belleza, pero no he sabido conjugarla armónicamente como para llenar el fotograma. No hago mis fotos para volver con ellas como si fueran trofeos que colgar en la pared para que todos las vean. Vuelvo con la satisfacción de haber conseguido “ganar” al juego que supone aterrizar en un paraje completamente nuevo y conseguir colocar sus elementos de forma que resulte impactante para la mayoría de espectadores, como quien consigue ganar al Tetris, ordenando las piezas hábilmente y con maestría.
¿Qué destacaría con orgullo del mundo de la fotografía?
El hecho de que nos brinda la posibilidad de hacer de la estética y el culto al arte nuestra forma de vida. Creo que el arte y la ciencia son las dos cosas más grandes y que más han perdurado –y perdurarán- en la historia de la humanidad. Además, la fotografía es una de las pocas facetas de la vida que combina totalmente ciencia y arte. Quizás porque mi madre venía del mundo del arte (pintora) y mi padre del mundo de la ciencia (ingeniero), acabé por encontrar algo que me ofreciese ambas cosas…
¿Qué le gustaría eliminar, si pudiese?
Quizás una de las cosas que menos me gusta es ver cómo se ha degradado la figura del fotógrafo con respecto a antaño. Desgraciadamente hoy día mucha gente piensa “¿para qué vamos a llamar a un fotógrafo si podemos hacerlo nosotros mismos?”, creyendo ingenuamente que sólo por tener la misma –o incluso mejor- cámara, le van a salir –así, sin más- mejores fotos. Cuando me comentan algo así, les pregunto si también ellos van a publicar un libro mejor que “Los pilares de la tierra”, puesto que usan un editor de textos mejor que Ken Follet.
¿Qué tres libros de fotografía nos recomienda?
Difícil pregunta… quizás diría que uno bueno sobre Ansel Adams y uno de Chema Madoz. Y un buen libro de técnica fotográfica. Pero no me refiero a libros que ‘adoctrinan’, enseñando únicamente un método que al autor le funciona, algo que limita la creatividad y acaba provocando que los lectores hagan el mismo tipo de fotos que el autor, faltas de originalidad. Me refiero a libros que te enseñen la técnica sin pautarte el camino que tú debes seguir; que te ayuden a abrir la mente a nuevas ideas y a explorar por tu cuenta nuevos caminos, en vez de seguir el camino ya trazado por el autor. Y es que por muy artísticos que seamos los fotógrafos, no podemos olvidar que las fotos salen -al final- de la cámara, aunque se hayan gestado en la cabeza. Ya lo dijo Adams: “sin técnica no hay arte”.
¿Nos puede decir qué exposición fotográfica de las que ha visto más le ha impactado?
Confieso que no he visto demasiadas exposiciones; prefiero pasar el tiempo estudiando más y aprendiendo nuevas técnicas. Recientemente he visto la de Salgado y francamente está muy bien; vale la pena verla. Personalmente me ha parecido que quizás había demasiadas fotos, y que las digitales adolecían de un procesado algo agresivo, pero en todo caso hay muchas imágenes espectaculares.
Por favor, explíquenos alguna anécdota curiosa que le haya ocurrido realizando alguno de sus trabajos.
Hace un par de años estaba impartiendo un curso de fotografía panorámica 360° en la escuela MIRA de Sabadell. Salimos a hacer la primera práctica en un parque cercano. Estaba todo el grupo de alumnos formando un círculo mientras yo les explicaba una técnica para tomar una de las fotos de la panorámica, la del suelo. Entonces coloqué una moneda de un euro en el suelo, justo debajo del trípode, y continué explicándoles para qué se usaba la moneda. Una señora venía caminando rápida y directamente hacia nosotros. Cruzó por el medio del grupo y en un movimiento rápido cogió la moneda del suelo y se largó “pitando”. A mí se me quedó cara de póquer al ver aquello, pero luego nos empezamos a reír todos. Y nos estuvimos riendo un buen rato…
¿Hacia dónde cree que camina la fotografía?
Difícil de saber. Si hay una época en la que están ocurriendo grandes cambios, es la que estamos viviendo. Mucha gente se cuestiona si dentro de un tiempo las réflex seguirán vivas y si los smartphones o las EVIL van a arrasar con todo.
Personalmente pienso que aunque es posible que mucha gente empiece a preferir estas últimas, dudo que las réflex vayan a quedar reducidas al olvido. Para un tipo de fotografía de calle, de viaje y casual, estas cámaras pueden ser un gran acierto. Pero para todas aquellas ramas de fotografía tranquila, dudo que las EVIL sean la solución definitiva. Donde esté la comodidad de agarre, la ergonomía o esa gran cantidad de botones físicos que evitan entrar constantemente a perder tiempo por los menús, que se quiten los cuerpos de compactas, lleven el visor que lleven.
Pero también es verdad que el número de fotógrafos que hacemos este tipo de trabajos somos claramente minoría. No necesitamos ráfagas de 10fps, ni zooms 14-500 mm, ni ISOs astronómicos, ni autofocos más rápidos que el rayo, ni tarjetas de 500GB. En cambio, sí que apreciamos las mejores ópticas, lo cuerpos duraderos, los sensores con gran rango dinámico y la mejor calidad de imagen a ISOs bajos.
Muchas gracias!
Hugo Rodriguez impartirá el 24 de febrero un curso de HDR en Nikon School Barcelona