1–Para qué: Lo pongo a la menor ocasión y lo uso para todo, desde retratos, social, paisaje o deporte (si, si, deporte, sirve perfectamente). No concibo mi equipo sin él.
2–Pros (por qué usar este objetivo), Puntos fuertes: Construcción metálica y robusta, nitidez, buen bokeh, compacto, gran calidad de imagen....
3–Contras (por qué no usarlo), Puntos débiles: Nunca me acabó de gustar el sistema del zoom dentro-fuera, pero cuando te acostumbras, es más preciso que el de anillo cuando necesitas rapidez en las tomas, o sea, que realmente no es un punto negativo en su contra.
4–Comentario: El mío es un D que compré allá por el 91 o el 92. De hecho hasta se hace raro verlo puesto en la D90 (cuestión de costumbres) pero JAMÁS me desprenderé de él. Su construcción es realmente sólida (nada que ver con los equivalentes actuales, sigue nuevo como el primer día), cuerpo metálico, pesado (lo que da estabilidad al cogerlo), la nitidez es alta, la calidad de la imagen es muy buena en todas las focales, muy buen bokeh, la velocidad y precisión del AF es buena, y ahora en DX es un trescientos y pico. Después de 20 años, no veo razones para deshacerme de él.
5.- Fotos. La primera está procesada de una forma bastante normalita, y la segunda es un recorte del raw al 100% para que se aprecie la nitidez. He de decir que está sacada a pulso, desde un camión en marcha y el VR lo he tenido que poner yo ya que el objetivo, obviamente, no lo trae:
Nikon D90 70-210D (125mm) f/6.3 1/500seg. ISO 400
Saludos